Zanjas en la frontera de Chile amenazan la fauna del Altiplano y rompen corredores ecológicos en Perú y Bolivia

Publicado el: 7 de abril de 2026 a las 13:11
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Zanjas en la frontera de Chile afectan a la fauna del Altiplano

El proyecto de zanjas en la frontera de Chile amenazan la fauna del Altiplano y rompen corredores ecológicos ha encendido las alarmas entre científicos y expertos en biodiversidad.

La construcción de estas barreras físicas en zonas limítrofes con Perú y Bolivia no solo busca frenar la migración irregular, sino que también podría tener consecuencias graves para especies silvestres y ecosistemas de alta fragilidad.



Zanjas en la frontera de Chile amenazan la fauna del Altiplano y rompen corredores ecológicos en un ecosistema único

El plan fronterizo de Kast genera preocupación por su impacto en ecosistemas únicos y especies protegidas

La preocupación va más allá del ámbito científico. Las comunidades del Altiplano, que llevan generaciones conviviendo con estas especies, alertan de que cualquier cambio en sus rutas habituales afecta también a su estilo de vida.

La presencia de animales como vicuñas o tarucas no solo es clave para el equilibrio del entorno, sino que también va de la mano con prácticas tradicionales de la poblaciones que habita en el territorio.



La implementación de zanjas de hasta tres metros de profundidad y ancho confirma que las zanjas en la frontera de Chile amenazan la fauna del Altiplano y rompen corredores ecológicos en uno de los entornos más extremos y sensibles del planeta.

El Altiplano, situado a más de 4.000 metros de altitud, alberga especies adaptadas a condiciones extremas que dependen de la movilidad para sobrevivir, lo que convierte cualquier barrera física en un riesgo crítico.

Fragmentación del hábitat y riesgo para especies emblemáticas

Expertos advierten que estas infraestructuras pueden provocar una fragmentación del hábitat, dificultando el movimiento de especies como vicuñas, pumas, suris o tarucas.

Muchas de estas especies necesitan desplazarse grandes distancias para encontrar agua y alimento, especialmente en un entorno donde los recursos son escasos y estacionales.

Las zanjas pueden convertirse en trampas mortales para la fauna

Uno de los riesgos más graves es que estas zanjas actúen como trampas naturales, donde animales pequeños como reptiles o roedores podrían quedar atrapados y morir por estrés, inanición o exposición.

Incluso especies más grandes podrían sufrir lesiones al intentar cruzarlas, lo que aumenta la mortalidad en la zona.

Impacto en rutas migratorias y diversidad genética

La interrupción de los desplazamientos naturales puede provocar la división de poblaciones, reduciendo la diversidad genética y aumentando el riesgo de extinción local.

En especies como el suri, que no vuela, una zanja de estas dimensiones puede convertirse en una barrera prácticamente insalvable.

Amenaza a los bofedales y al equilibrio hídrico del Altiplano

Además del impacto sobre la fauna, los expertos alertan de posibles alteraciones en los cursos de agua.

Las zanjas podrían afectar a los bofedales, humedales de gran valor ecológico que dependen de un delicado equilibrio hídrico y que son fundamentales para la supervivencia de la flora, fauna y comunidades locales.

Un conflicto entre seguridad fronteriza y conservación ambiental

El plan impulsado por el gobierno chileno busca reforzar el control migratorio mediante barreras físicas y vigilancia tecnológica.

Sin embargo, la falta de estudios de impacto ambiental genera preocupación sobre sus consecuencias a largo plazo, en un contexto donde la conservación de la biodiversidad es cada vez más urgente.

El hecho de que zanjas en la frontera de Chile amenazan la fauna del Altiplano y rompen corredores ecológicos evidencia el conflicto entre políticas de seguridad y conservación ambiental. En un ecosistema tan frágil, cualquier intervención puede tener consecuencias irreversibles para la biodiversidad.

Al tratarse de un ecosistema compartido entre estos países (Chile, Perú y Bolivia), las decisiones que se toman en una sola nación pueden tener efectos directos al otro lado de la frontera. Sin una estrategia común, las medidas pueden quedarse cortas.

En este contexto, expertos en conservación insisten en que hace falta una coordinación internacional que permita equilibrar las políticas de control con la protección de los corredores ecológicos, de los que depende la biodiversidad de toda la región. Buena parte de esta biodiversidad está ligada a la cooperación entre naciones, por lo que una acción conjunta resulta clave.

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