“En un reciente comunicado de prensa, la Comisión Europea expresó su conformidad con el plan español de apoyo a la generación eléctrica, a partir de fuentes de energía renovables, la cogeneración de alta eficiencia de energía y calor y los residuos, destacando que, el mismo cumple con las normas de la UE, sobre ayudas estatales.”
En el buen camino
La Comisaria Margrethe Vestager, quien está a cargo de la política de competencias, dijo que le complace comprobar, que las últimas subastas de energías renovables en España, han demostrado los efectos positivos que tiene la competencia.
También destacó el hecho de que las empresas estén dispuestas a invertir en nuevas instalaciones, aun contando con poco apoyo estatal. Finalmente, resaltó la importancia de que el suministro de energía tenga menos carbono y sea medioambientalmente sostenible y la ayuda que le prestará a este objetivo, el esquema de apoyo actual.

Bajo dicho esquema, los beneficiarios recibirán ayuda a través de una prima (que les ayudará, a compensar aquellos costos que no se recuperen con la venta de electricidad y a obtener un rendimiento razonable de su inversión), que se suma al precio de la electricidad, con el fin de que respondan a las señales del mercado.
Dicho plan comenzó a regir en 2014 y se aplica tanto las instalaciones que ya se benefician con la prima citada, como a los nuevos ofertantes de energías renovables. En total, el esquema tiene unos 40,000 beneficiarios. En 2016, se abonaron 6.400 millones de euros, por concepto de pagos anuales del régimen.

Sí a las subastas
La comisión explica que, desde el año pasado, el método elegido para apoyar a las nuevas instalaciones es la concesión, mediante subastas competitivas. España realizo dos: en mayo y julio y las mismas han fomentado la pugna entre las diferentes tecnologías, por hacerse con su parte del mercado.
En total, la capacidad de soporte otorgada fue de algo más de 8 gigavatios y principalmente se beneficiaron las plantas solares y los parques eólicos. Como resultado de estas subastas, la compensación que se les dará a los ganadores dependerá de que, en los próximos años, se experimente una caída significativa en los precios del mercado.

Esta medida se destaca como una protección, contra una caída imprevista de los precios y una ayuda a los desarrolladores, con el fin de asegurar el financiamiento del proyecto y la concreción de los proyectos, dentro de los tiempos previstos. La Comisión estima, que ello será de gran ayuda, para que España alcance en 2020, sus objetivos medioambientales y climáticos.
La Comisión evaluó el régimen de subastas, en virtud de las normas de la UE, que rigen sobre las ayudas estatales, particularmente las Directrices de 2014 de ayudas estatales, para la protección de la energía y el Medio Ambiente (que requería este tipo de subastas a partir del 2017).

Desde la Comisión afirman que, las mismas aseguran una limitación en el uso de los fondos públicos y que no existan compensaciones excesivas, al tiempo que se fomenta la competitividad y se otorga un margen mayor, a las energías renovables.
Por tanto, se concluyó que la medida que ha tomado el gobierno español aumentará la proporción de la electricidad que se produzca a partir de fuentes de energía renovables, minimizando los riesgos de que haya una distorsión en la competencia, a causa del apoyo estatal.

Finalmente, se pone de manifiesto la existencia de un plan de evaluación del impacto de estas medidas, cuyos resultados esperan poder verificar antes de diciembre de 2020, cuando serán presentados por España, ante la misma Comisión Europea.


















