Subvenciones a los combustibles fósiles

Jefes de Estado de todo el mundo, líderes empresariales y la sociedad civil se dan cita estos días para evaluar el progreso de los compromisos asumidos hace veinte años y dar un nuevo empujón a la lucha por la tierra.

Estos días celebramos los veinte años desde aquella histórica Cumbre de la Tierra que tuvo lugar en Rio de Janeiro en 1992, y digo celebrar por decir algo porque, pese a que hemos dado importantes pasos adelante desde entonces, queda mucho por hacer y un gran numero de promesas por cumplir.

Jefes de Estado de todo el mundo, líderes empresariales y la sociedad civil se dan cita estos días para evaluar el progreso de los compromisos asumidos hace veinte años y dar un nuevo empujón a la lucha por la tierra. La cuestión no es sencilla y no nos sobra el tiempo, pero hay una buena noticia: tenemos las herramientas al alcance para paliar los principales problemas a los que se enfrenta la humanidad.

Sabemos las áreas del planeta que necesitan mayor protección y tenemos los medios para producir, consumir y en definitiva, vivir, de una forma más respetuosa con el medio ambiente, sólo tenemos un escollo: un pequeño pero potente lobby empresarial que pretende mantener el “status quo”.

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Para que Rio sea un éxito, hay que evitar que los “sospechoso habituales” se salgan con la suya y consigan que el sistema mundial siga girando entorno a sus intereses. Uno de los elementos esenciales en este sentido son las subvenciones a los combustibles fósiles que, no sólo enriquecen a unos pocos, sinó que potencian un cambio climático peligroso que ya está teniendo graves impactos ambientales, pero también económicos.

Se estima que los subsidios a los combustibles fósiles reciben cada año 750.000 millones de dólares de dinero público en todo el mundo. Algo que hasta el G20, en su reunión de 2009 en Pittsburg, reconoció que era inadmisible. Muchos países ya se han comprometido a eliminar estas ayudas públicas, la misma Unión Europea ha aprobado una normativa que establece el año 2018 como el punto final de las ayudas a la minería.

Y es que está claro, no es que otro modelo económico sea posible es que es el unico viable, un modelo basado en las tecnologías limpias y el respeto a los límites del planeta. No me lo invento yo, ni siquiera se lo inventa Greenpeace, lo ha dicho en repetidas ocasiones Naciones Unidas, la última en un informe elaborado conjuntamente con políticos de 20 países, la Agencia Internacional de la Energía y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) que estiman que esta medida reduciría las emisiones globales en un 5,8% y liberaría fondos para destinar a las tecnologías limpias.

Por todo esto, Greenpeacepide que en Rio+20: Se reafirme el compromiso político de eliminar los subsidios a los combustibles fósiles en 2020.

Se acuerde transparencia en el cómputo de las cantidades otorgadas en este concepto de ahora hasta el fin completo de los subsidios, así como de las acciones para eliminarlos (ej. planes de reconversión de sectores como el del carbón).

Velar, en este proceso, por garantizar los intereses de los más débiles, sean los países en desarrollo o sean los trabajadores de los sectores implicados en países como España.

Hoy es un día especialmente indicado para pedirlo, porque la sociedad civil presente en Rio+20 lo ha elegido como Día de Acción Global para terminar con los subsidios a los combustibles fósiles.

¿Que qué puedes hacer tú? Pues menear este post, ponerlo en tus perfiles en las redes sociales y si tienes twitter utilizar el Hashtag: #Endfossilfuelsubsidies

¡Por nuestro clima, por nuestra economía y porque otro sistema energético es posible!

Por Aida Vila (@Aidavilar), responsable de la campaña Cambio climático y Energía de Greenpeace España
Imagen
© Greenpeace / Marcio Pena

http://www.greenpeace.org/ – ECOticias.com

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