Italia quiere pagar a la industria más de 3.000 millones de euros por el CO2, lo que provoca pánico en Europa: los modelos predicen precios de la electricidad de 26,1 €/MWh en 2027

Publicado el: 1 de marzo de 2026 a las 20:46
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Torre de alta tensión en Italia tras el decreto DL Bollette que rebaja el coste del CO2 y la electricidad.

El nuevo decreto energético italiano, conocido como DL Bollette, promete bajar el precio de la luz para hogares y sobre todo para la gran industria. Pero lo hace de una forma que está encendiendo todas las alarmas climáticas en Bruselas y en los mercados energéticos. El plan prevé devolver a las centrales de gas buena parte de lo que pagan por contaminar en el Sistema de Comercio de Derechos de Emisión de la UE, el conocido EU ETS, además de rebajarles los costes del transporte de gas.

En la práctica, significa que una parte importante del coste del CO2 desaparecería de las ofertas de estas centrales en el mercado mayorista. Y cuando el gas suele marcar el precio marginal, eso se nota en la factura de la luz. La cuestión es a qué precio para el clima y para el mercado interior europeo.



Qué ha aprobado exactamente el Gobierno italiano

El decreto ley 21 de 2026 introduce en su artículo 6 un mecanismo de compensación para las centrales que queman gas natural para producir electricidad. El Estado les reembolsará una parte relevante de dos partidas que hoy pagan esas centrales, los peajes de transporte de gas y el coste de los derechos de emisión de CO2 del EU ETS.

Para financiarlo, el Gobierno eleva el impuesto regional sobre actividades productivas que pagan las empresas energéticas, el IRAP, del 3,9 al 5,9 por ciento en 2026 y 2027. Según el propio Ejecutivo, este paquete generará alrededor de mil millones de euros adicionales y permitirá recortar las facturas eléctricas con un impacto total de más de cinco mil millones para familias y empresas.



Sobre el papel suena sencillo. Se cobra más a las grandes compañías del sector y se abarata la electricidad que llega a la pyme y al hogar. El problema es que, en buena medida, el diseño se apoya en abaratar artificialmente la generación con gas.

Sistema de Comercio de Emisiones de la UE | Vídeo: European Commission

Cómo encaja con el EU ETS

El Sistema de Comercio de Derechos de Emisión de la UE (EU ETS) es la pieza central de la política climática europea. Obliga a las centrales y a las industrias pesadas a comprar derechos por cada tonelada de CO2 emitida y fija un tope de derechos que baja cada año. Desde 2005 ha logrado reducir casi a la mitad las emisiones del sector eléctrico e industrial europeo.

Además, las normas europeas indican que los ingresos de las subastas de derechos de emisión deben destinarse en gran parte a financiar renovables, eficiencia energética y tecnologías limpias. Es decir, el espíritu del sistema es que quien contamina paga y ese dinero acelera la transición.

El artículo 6 del DL Bollette hace justo lo contrario en opinión de varios expertos. El mecanismo devuelve esos costes a una categoría muy concreta de empresas, las centrales de gas, y lo hace con carácter estructural, no como una ayuda puntual por crisis. La propia Comisión Europea ha confirmado que sus servicios están analizando a fondo el texto para comprobar si respeta las reglas de ayudas de Estado.

Varios juristas consultados por la consultora ICIS señalan que la medida concede una ventaja selectiva a un grupo concreto de productores y que, tal y como está redactada, tiene pocas posibilidades de recibir luz verde de Bruselas. No es un detalle menor.

Lo que dicen los modelos sobre precios y gas

La parte que más ha impresionado a los mercados es la cuantificación. El modelo de ICIS Power Foresight estima que, si Italia solo reembolsa las tarifas de transporte de gas, el precio medio de la electricidad para 2027 caería unos 6,3 euros por megavatio hora. Si además se devuelven los costes del CO2, la bajada rondaría los 26,1 euros por megavatio hora frente al escenario de referencia.

Cuando se filtró el borrador del decreto, los futuros eléctricos italianos reaccionaron de inmediato con caídas cercanas al quince por ciento. Es una señal clara de hasta qué punto el CO2 pesa en el precio final que termina viendo el consumidor en su factura mensual.

Pero no todo es precio. En el escenario en el que se devuelve también el coste del ETS, la generación con gas aumentaría en torno a un treinta por ciento en 2027, hasta unos 154 teravatios hora, niveles no vistos desde antes de la gran expansión renovable. Al mismo tiempo Italia pasaría de ser uno de los grandes importadores netos de electricidad de Europa a exportar buena parte de su producción a los países vecinos. Estos resultados proceden de la propia modelización de ICIS citada por diversos medios especializados.

Más subvenciones a renovables para compensar

Si baja el precio de mercado, también bajan los ingresos de los parques eólicos y solares que venden su energía en el mercado mayorista. Según los cálculos de ICIS, el recorte de precios derivado de estas medidas obligaría a incrementar las primas, ayudas y subvenciones a las renovables en centenares de millones adicionales cada año, con un salto de más de dos mil millones en el escenario en el que se devuelven tanto los peajes de gas como el coste del ETS. Esa factura la asumen finalmente los contribuyentes o los consumidores.

Analistas del sector fotovoltaico en Italia advierten además de que el decreto comprime al mismo tiempo los ingresos de las renovables y los márgenes de las baterías de almacenamiento, porque el gas seguiría marcando el precio durante más horas y con un coste variable subvencionado. Es un círculo vicioso que refuerza la dependencia del gas y debilita las señales para invertir en tecnologías limpias, justo cuando los efectos de canibalización de renovables se intensifican en los mercados más avanzados.

El think tank climático italiano ECCO resume así el problema al criticar que Roma entre en curso de colisión con la Unión Europea para proteger los intereses de los productores fósiles.

Riesgo de fragmentación del mercado europeo

Muchos analistas comparan el DL Bollette con el llamado mecanismo ibérico que aplicaron España y Portugal para limitar el precio del gas destinado a la generación eléctrica en plena crisis energética de 2022 y 2023. La diferencia es que aquella medida fue claramente temporal, se justificó por la escasa interconexión de la península y se diseñó para proteger de forma directa a los consumidores, no para devolver de forma estructural el coste del carbono a un solo tipo de tecnología.

Si la Comisión aprobara el modelo italiano, otros gobiernos podrían sentirse tentados a copiarlo. Varios expertos en mercados de carbono advierten de que se abriría la puerta a una fragmentación creciente de la política climática europea, justo cuando la propia Unión está revisando el futuro del EU ETS más allá de 2030.

Qué puede pasar ahora

Por el momento, la pelota está en el tejado de Bruselas. La Comisión ha confirmado que sus servicios jurídicos y de competencia están revisando el artículo 6 del DL Bollette y la propia norma admite que el esquema de compensación deberá notificarse como ayuda de Estado y obtener autorización antes de aplicarse.

Mientras tanto, el debate político se calienta. Parte de la industria europea celebra cualquier medida que baje el coste del kilovatio hora. Otros actores recuerdan que se puede aliviar la factura reduciendo impuestos a la electricidad sin tocar las señales de precio del carbono que, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, han sido clave para reducir las emisiones del sector eléctrico en más del cincuenta por ciento desde 2005.

En el fondo la pregunta es sencilla. Queremos una electricidad más barata, pero también queremos menos CO2 y más renovables. Subvencionar el gas con dinero del CO2 nos lleva en la dirección contraria en gran medida.

El decreto ley 21 de 2026, que incluye este controvertido mecanismo de reembolso de costes del ETS para las centrales de gas, ha sido publicado en la Gazzetta Ufficiale de la República Italiana, donde puede consultarse el texto oficial completo.

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Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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