Estudian las variables climáticas para evaluar el potencial de un lugar para instalaciones solares

Julia Bilbao, responsable del Laboratorio de Atmósfera y Energía, explica a DiCYT los recursos con los que cuenta el grupo de investigación, como el Centro de Investigación de la Baja Atmósfera, ubicado en las inmediaciones de la localidad vallisoletana de Villalba de los Alcores. Allí, detalla, el grupo cuenta “con una estación solar y meteorológica donde se realizan medidas de diferentes magnitudes relacionadas con la radiación solar y una planta fotovoltaica conectada a la red”.

El Laboratorio de Atmósfera y Energía de la Universidad de Valladolid trabaja desde hace 25 años en el estudio de los recursos solares y eólicos. Así, sus líneas de investigación se centran en temas relacionados con la meteorología, la radiación solar y su variabilidad climática o las energías renovables. Este tipo de datos y de medidas pueden ser interesantes para diversas empresas, como las que se dedican a la industria fotovoltaica.

Julia Bilbao, responsable del Laboratorio de Atmósfera y Energía, explica a DiCYT los recursos con los que cuenta el grupo de investigación, como el Centro de Investigación de la Baja Atmósfera, ubicado en las inmediaciones de la localidad vallisoletana de Villalba de los Alcores. Allí, detalla, el grupo cuenta “con una estación solar y meteorológica donde se realizan medidas de diferentes magnitudes relacionadas con la radiación solar y una planta fotovoltaica conectada a la red”.

En concreto, la estación solar está formada por numerosos sensores mediante los cuales se realizan medidas de radiación solar y radiación terrestre para diferentes rangos del espectro electromagnético. La estación lleva a cabo medidas cada 30 segundos y registra el promedio de estas medidas en intervalos regulares de 10 minutos.

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En este sentido, registran valores de irradiación global sobre planos horizontales y verticales y también su componente difusa (aquella que cuya dirección ha sido modificada) y se realizan medidas en el rango espectral visible (radiación PAR – aquella capaz de producir actividad en los distintos organismos fotosintéticos- e iluminación). También estiman el rango del ultravioleta o UV, una forma de radiación electromagnética que procede de la luz solar y que puede resultar nociva para el ser humano, en el que el grupo se ha especializado en los últimos años. Asimismo, el grupo cuenta con un seguidor solar que permite medir las componentes difusa y directa de la radiación solar de onda corta, lo que se utiliza para obtener información óptica del estado atmosférico.

Evaluación del potencial solar

En los últimos años, como señala Julia Bilbao, el Laboratorio ha desarrollado diversos proyectos conjuntos con instituciones y empresas del sector de las energías renovables. “Evaluamos variables climáticas para conocer la eficiencia energética para el diseño de instalaciones de energías renovables, con el fin de optimizarlas”, apunta. Uno de los trabajos que han realizado es la construcción de un mapa de Castilla y León donde se mide la radiación solar media diaria, un mapa de isolíneas en el que se representan líneas curvas de nivel que conectan puntos de igual valor.

En el caso de la energía solar, el Laboratorio toma medidas y modeliza la radiación (radiación solar global, radiación solar sobre superficies inclinadas, radiación solar térmica atmosférica y del suelo, radiación UV total, radiación UVB -de onda media-, temperatura, humedad relativa, velocidad o dirección del viento). A partir de estos datos, generan la evolución diaria, mensual y anual, lo que posibilita evaluar el potencial solar de un lugar. Además aplican modelos de predicción de la radiación solar con el objetivo de conocer el potencial solar en zonas donde no existen medidas de esta variable.

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