Energías Renovables

China crea un cerebro artificial para controlar enormes complejos de energía solar y eólica y decidir en segundos cómo repartir la electricidad

China crea una IA que coordina agua, viento y sol para gestionar enormes centrales renovables con máxima eficiencia.

China crea un cerebro artificial para controlar enormes complejos de energía solar y eólica y decidir en segundos cómo repartir la electricidad

China ha presentado en Sichuan su primer modelo de inteligencia artificial para coordinar una base hidroeléctrica, eólica y solar de 10 GW. El sistema del río Yalong reúne datos meteorológicos, hidrológicos, eléctricos, técnicos y comerciales para ayudar a decidir cómo producir y distribuir la energía.

La plataforma amplía la previsión útil del caudal desde algo más de 10 días hasta 60 días y supera el 96 % de precisión al identificar fallos fotovoltaicos. Pero la clave está en conseguir que agua, viento y sol trabajen como un único sistema, mientras la decisión final sigue en manos humanas.

Un sistema para tres energías

El modelo ha sido desarrollado por Yalong River Hydropower Development, integrada en el grupo estatal SDIC. Conecta la previsión de recursos, el reparto de la generación eléctrica, la operación de las instalaciones y la participación en el mercado de la electricidad.

¿Por qué hace falta algo así? La hidroeléctrica puede variar su producción con rapidez, pero la eólica y la solar dependen del tiempo. Una nube o una caída del viento pueden alterar el equilibrio en pocos minutos.

La idea es analizar toda la cuenca como una sola unidad. Sun Wenliang, presidente de la compañía, explicó que se busca conectar la predicción, la operación y el mercado para que la base funcione como un conjunto. Y ahí entra en juego la IA.

Sesenta días para leer el río

Hasta ahora, la previsión útil del caudal rondaba algo más de 10 días. El nuevo sistema amplía ese horizonte hasta 60, con cálculos horarios durante los primeros 10 días y estimaciones diarias entre el día 11 y el 60.

En la práctica, no se limita a decir si lloverá. También estima cuándo llegará el agua al río y al embalse, además de la capacidad de generación que podría aportar. Así puede preparar varias opciones para gestionar los depósitos e integrar mejor la producción renovable.

Eso no significa que conozca con exactitud lo que ocurrirá cada hora durante dos meses. La diferencia entre una previsión horaria de 10 días y otra diaria hasta 60 es importante. Aun así, contar antes con una señal útil puede evitar decisiones precipitadas.

La decisión sigue siendo humana

Una duda evidente es si esta herramienta sustituirá a quienes controlan las centrales. El equipo asegura que no y explica que la IA se ocupará de procesar rápidamente los datos. «La decisión final corresponde a los profesionales», señaló Zhou Yu, responsable técnico del proyecto.

Cuando se esperan días de sol y viento, la plataforma puede recomendar que la hidroeléctrica reduzca temporalmente su producción. Si esas fuentes bajan de golpe, el agua almacenada puede entrar con rapidez y amortiguar la caída.

¿Qué puede notar un ciudadano? Probablemente nada visible de inmediato, y eso también es buena señal. Una coordinación mejor puede aprovechar más electricidad limpia, pero el anuncio no permite afirmar que la factura de la luz vaya a bajar.

Fallos antes de la avería

La segunda gran aplicación está en el mantenimiento. El modelo analiza imágenes, temperatura, corriente, tensión y vibraciones para localizar anomalías. La precisión comunicada al identificar fallos en equipos fotovoltaicos supera el 96 %.

El ejemplo más llamativo está en la planta solar de Kela, a más de 4.000 metros de altitud. Según SDIC, un campo de unas 1.667 hectáreas necesita seis trabajadores para el mantenimiento cotidiano y su sistema de diagnóstico ha multiplicado por cinco la eficiencia de las revisiones.

La cifra del 96 % debe leerse con prudencia. La información pública no detalla el tamaño de la muestra, las falsas alarmas ni una validación independiente. Es prometedora, pero deberá confirmarse durante distintas estaciones y tipos de avería.

Cálculo dentro de la montaña

La plataforma se apoya en el primer centro inteligente de cálculo instalado en una caverna de alta montaña de China. El complejo de Lianghekou entró en servicio en diciembre de 2025 con seis módulos y 2.000 chips, parte de ellos destinados a predicción meteorológica y operación energética.

La ubicación tiene una ventaja práctica. La temperatura y la humedad estables del túnel reducen la energía necesaria para refrigerar los servidores, mientras que la electricidad procede del agua, el viento y el sol de la propia cuenca.

La empresa lo presenta como un centro de cálculo de cero emisiones, aunque el comunicado no aporta una evaluación completa de la fabricación de los equipos y la construcción. Sun Wenliang resume la apuesta con una idea sencilla. «La electricidad verde sostiene el cálculo y el cálculo optimiza la electricidad verde».

Una base que apunta a 78 GW

El modelo se prueba en uno de los mayores complejos renovables integrados de China. La planificación prevé alcanzar 78 GW en 2035. Al cierre de 2025 había 22,55 GW en servicio y unos 12 GW en construcción.

Cuanto mayor es la base, más difícil resulta coordinar embalses, parques eólicos, plantas solares, almacenamiento y demanda. Los tres grandes embalses reguladores de la cuenca suman 14.800 millones de metros cúbicos de capacidad útil, una ventaja que la IA intenta aprovechar mejor.

El proyecto encaja en una estrategia nacional más amplia. En mayo de 2026, la Administración Nacional de Energía publicó 51 aplicaciones de alto valor para unir inteligencia artificial y energía. Yalong muestra cómo esa política puede pasar del documento a una sala de control.

Lo que habrá que comprobar

Todavía faltan datos públicos sobre ahorro energético, reducción de electricidad renovable desaprovechada, disminución de averías y comportamiento ante episodios meteorológicos extremos. También será necesario conocer cómo se auditan las recomendaciones, cómo se protege el sistema frente a ciberataques y qué ocurre cuando el modelo se equivoca.

En el fondo, el valor ambiental no dependerá de la etiqueta de IA. Dependerá de si permite desperdiciar menos agua, viento y sol, mantener las instalaciones disponibles y llevar más electricidad limpia a la red. 

La información oficial sobre el lanzamiento ha sido publicada por Xinhua.

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