Una nueva alianza se ha dado entre Francia y Marruecos «contra» España. Todo en pos de un objetivo mayor: quitarle a España el trono en un sector estratégico. Su plan es inundar Europa con lo que podría convertirse en el nuevo petróleo.
El panorama energético español se encuentra definido por un crecimiento considerable en la adopción de energías renovables. Además, se contemplan modificaciones en el mix energético. El territorio ibérico goza de una extensa variedad de alternativas de combustible. Con sus ventajas y desventajas.
La gasolina es el combustible tradicional, famoso por su óptimo rendimiento y disponibilidad. Entre las opciones más conocidas está el diésel. Se alza como una disyuntiva económica con una amplia autonomía, pero con un impacto ambiental más alto.
El gas concreta su misión como una posibilidad ecológica y económica, pero es más difícil encontrarlo disponible en las diferentes estaciones de servicio. Por su parte, los biocarburantes son combustibles renovables, adquiridos a partir de fuentes vegetales o animales.
La gasolina corresponde al combustible más usado en España, según registra el portal Precios Combustibles. Se torna como una opción versátil, equilibrada y óptimo para la mayoría de los usuarios. Con el fin de bajar las emisiones CO2, la gasolina tiende a mezclarse con bioetanol.
Este es un combustible renovable adquirido a partir de la fermentación de productos vegetales. En este contexto, ha surgido otro combustible que podría aplacar todo lo que hemos visto hasta ahora.
Francia y Marruecos han establecido una alianza: España se verá afectada
Tras saberse sobre el combustible creado a partir de aire, Francia y Marruecos se han unido para colmar Europa con amoníaco verde. Su plan compite de forma directa con España. En diciembre de 2022, existió una desoladora crisis energética que llevó a España, Portugal y Francia a unirse.
Querían dejar de depender del gas y el petróleo de Rusia. Esta fue la razón por la que forjaron una alianza para establecer el corredor de hidrógeno verde H2Med. Deseaban comenzar a producir hidrógeno verde para abastecer de producción eléctrica.
España tiene mucho que aportar en este aspecto debido a sus reservas y excedente de renovables. Más adelante, en abril de 2024, Europa aprobó los dos puntos previstos en España. Sin embargo, meses más tarde, Francia dio el anuncio de un acuerdo paralelo con Marruecos. Alcanzaron el proyecto Chbika.
Tan pretencioso como polémico. Europa puede presumir de ser una potencia en el marco de las energías renovables. Esto ha quedo en evidenciado durante los últimos meses. Sin embargo, también pretende importar una gran cantidad de energía directamente de África.
Francia y Marruecos quieren potenciar los deseos de Europa: pero ¿dónde queda España?
Para Europa, es vital concretar los objetivos del Pacto Verde Europeo para afianzar la seguridad energética. Podríamos englobar dentro de estos acuerdos el firmado por Francia y Marruecos. La iniciativa está siendo impulsada por un consorcio europeo conformado por TE H2, una joint-venture de los grupos franceses Total Energies y Eren.
También están involucrados los daneses Copenhagen Infrastructure Partners y A.P. Moller Capital. Con esta unión, se busca levantar una infraestructura eólica y solar en tierra con 1 GW de capacidad. Además, se quiere generar hidrógeno verde usando la técnica de la electrólisis debido al agua de mar desalinizada.
Sumado a esto, quieren emplear el hidrógeno para obtener 200 000 toneladas de amoníaco verde anual, especialmente enfocado en el mercado europeo.
España no se quedará de brazos cruzados
El proyecto Chbika ha sido señalado como un movimiento de Marruecos para reforzar su puesto en el ranking del hidrógeno verde de Europa. Compite directamente con España. Mientras tanto, en España, algunas firmas como Acciona o Cepsa también han firmado con Marruecos.
El territorio africano procura que las renovables supongan un 52% de su capacidad instalada para 2030 y el hidrógeno verde es una vía para conseguirlo.
Francia y Marruecos forman alianza contra España. Planean inundar Europa con hidrógeno, recurso que muchos conciben como el “nuevo petróleo”. De hecho, aseguran que es una de las dos alternativas que acabarán con la gasolina.



















