El impacto de los centros de datos moviliza a ecologistas y plataformas ciudadanas, que exigen evaluar conjuntamente el consumo de agua y electricidad de todos los proyectos de cada territorio.
Las principales organizaciones ecologistas y plataformas ciudadanas han presentado alegaciones al borrador de Real Decreto que regulará los centros de datos en España. A pesar de valorar el avance normativo, consideran que la propuesta es insuficiente para frenar los impactos ambientales. Advierten que las instalaciones como la proyectada por Meta consumirán 504 millones de litros de agua al año.
El colectivo exige fijar límites estrictos al consumo hídrico y energético, además de evaluar el impacto de los centros de datos acumulado por territorios. Reclaman planificar las ubicaciones, imponer cobertura con energía cien por cien renovable y garantizar una verdadera participación pública. La eficiencia tecnológica resulta inútil si la expansión de estas infraestructuras continúa agotando los recursos naturales.
Impacto de los centros de datos
Las organizaciones ecologistas Amigas de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, SEO/BirdLife y WWF, junto a otros actores sociales, han presentado alegaciones al proceso de audiencia e información pública del proyecto de Real Decreto por el que se regulan los requisitos de sostenibilidad energética, ambiental y de resiliencia y soberanía digital aplicables a los centros de datos.
Las organizaciones valoran que el Gobierno avance en la regulación de un sector en rápida expansión, pero consideran que el proyecto de Real Decreto es insuficiente para prevenir y reducir de forma adecuada el impacto de los centros de datos, ya sean ambientales y sociales, en particular sobre dos recursos fundamentales: el agua y la energía.
Por ello, reclaman una regulación más ambiciosa que garantice que el desarrollo de nuevos centros de datos respete los límites ambientales y sociales de cada territorio y responda a criterios de suficiencia, eficiencia y cobertura con energías 100% renovables, teniendo en cuenta además los efectos presentes y futuros del cambio climático.
La avalancha de peticiones de conexión a Red Eléctrica ayuda a entender el reto que supone un despliegue descontrolado de los centros de datos. Según la Agencia Internacional de la Energía, un centro de datos para inteligencia artificial de 100 MW puede consumir al año tanta electricidad como unos 100.000 hogares. Asimismo, en España, como ejemplo, el centro de datos proyectado por Meta en Talavera de la Reina (Toledo), con 248 MW de potencia prevista, contempla consumir hasta 504 millones de litros de agua al año, entre el consumo propio de la instalación y las reservas previstas para futuros equipamientos de la zona. Estas cifras varían según el tamaño, la carga de los servidores y, especialmente, el sistema de refrigeración.
Las organizaciones advierten de que mejorar la eficiencia de los centros de datos no será suficiente si el consumo total de recursos continúa aumentando sin límites. Y concluyen: “La eficiencia no basta si el consumo total de agua y energía sigue creciendo sin límites. Necesitamos un debate social sobre el modelo de infraestructura digital que necesitamos construir como sociedad y decidir cuánto, dónde y bajo qué condiciones puede desarrollarse esta nueva expansión”.
Las organizaciones plantean tres cambios principales en el proyecto del Real Decreto
Límites ambientales
Establecer salvaguardas ambientales y sociales máximas al consumo de agua y energía y evaluar el impacto de los centros de datos acumulado en un territorio, no proyecto por proyecto.
Planificación energética y territorial
Decidir dónde y en qué condiciones pueden instalarse y exigir que su nueva demanda eléctrica se cubra con generación 100% renovable, sin desplazar las necesidades de descarbonización del resto de la sociedad ni aumentar la presión sobre territorios y biodiversidad.
Garantías democráticas
Aplicar el principio de precaución, mejorar la transparencia y garantizar una participación pública suficiente y rendición de cuentas antes de autorizar una expansión de esta magnitud. Todo ello reconociendo, además, que existen ciertos riesgos por la manipulación y desinformación que pueden mermar los procesos democráticos y los derechos colectivos.
El respaldo social de otros movimientos y plataformas
A las organizaciones ambientales que piden estudiar el impacto de los centros de datos, se unen las procedentes de la academia, organizaciones y plataformas ciudadanas, entre ellas Tu nube seca mi río y No es sequía Es saqueo, No Mega-Centre de Dades, Juventud por el Clima–Fridays for Future, Setem Catalunya, SETEM Hego Haizea, Observatori DESCA, Plataforma 13M, Mesa Montaña Palentina, Asociación Naturalista Esparvel, Fundación Quebrantahuesos, Ciudadanas en defensa de la Escuela Pública, Resistencias al Centro de Datos de Fuenlabrada, Gure Hazeia, Arte es Ética, Green Web Foundation, TITIP, CNT Colmenar, O proTEJO (Portugal) y Aigua és Vida.












