Egipto no se conforma con las Pirámides y va a por un proyecto faraónico: van a construir una ciudad con 165 rascacielos valorada en 27.000 millones de dólares

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Publicado el: 25 de abril de 2026 a las 12:54
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Ciudad futurista en Egipto con rascacielos y zonas verdes del proyecto The Spine en El Cairo.

Egipto acaba de poner sobre la mesa un proyecto urbano gigantesco llamado «The Spine». El plan contempla 165 torres de uso mixto en New Cairo, al este de El Cairo, dentro del desarrollo Madinaty, con una inversión anunciada de 1,4 billones de libras egipcias (unos 27.000 millones de dólares).

Los promotores venden la idea como una ciudad «cognitiva» apoyada en inteligencia artificial y con mucha zona verde. La parte importante, sin embargo, no es solo cuántos rascacielos habrá, sino qué huella dejarán. En un país con estrés hídrico, la sostenibilidad se juega en tres frentes muy terrenales (CO2, agua y energía).

Qué se sabe del proyecto

El anuncio se hizo en abril y sitúa el desarrollo sobre unos 2,4 millones de metros cuadrados, con viviendas, oficinas, hoteles, comercio y ocio, además de espacios verdes públicos. El proyecto se plantea como una Zona Especial de Inversión con normas y trámites más flexibles, incluido un marco aduanero específico, según el propio promotor.

La inversión se desarrollará en colaboración con el Banco Nacional de Egipto y con un capital desembolsado de 69.000 millones de libras egipcias, según la información publicada por Reuters y por la compañía. TMG asegura que el proyecto aportaría alrededor del 1% del PIB egipcio y que podría generar unos 818.000 millones de libras egipcias en ingresos fiscales. También habla de más de 55.000 empleos directos y alrededor de 100.000 indirectos.

La etiqueta de ciudad «cognitiva»

La empresa define «The Spine» como la primera «cognitive city» de Egipto y de Oriente Medio, apoyada por completo en tecnologías de inteligencia artificial. En su comunicado corporativo lo describe como un «unprecedented leap» y destaca incluso una red logística subterránea.

¿Traducido a la vida real, qué significa esto? Sensores, automatización y sistemas que ajustan iluminación, tráfico o consumos en tiempo real. Puede ayudar, pero no hace magia. Si la electricidad que alimenta todo eso es sucia, la huella sigue ahí.

El CO2 que llega antes de abrir la puerta

En proyectos así, el golpe climático empieza durante la construcción. Cemento, hormigón y acero son materiales esenciales en torres de gran altura y tienen una huella de carbono elevada por su fabricación.

Para aterrizarlo con un dato, la industria del cemento y el hormigón se asocia a aproximadamente el 7% de las emisiones globales de CO2, según la Global Cement and Concrete Association. El IPCC también recuerda que una parte relevante de las emisiones del sector de edificios está ligada a producir materiales como el cemento y el acero, no solo al consumo diario del inmueble.

Agua para mantener el verde

Aquí aparece el elefante en la habitación. Egipto es un país con muy poca disponibilidad de agua renovable por persona, en torno a 500 metros cúbicos per cápita al año, según la FAO. Ese valor coincide con el umbral que a menudo se usa como referencia para hablar de «escasez absoluta» de agua.

Al mismo tiempo, el promotor afirma que alrededor del 70% del área del proyecto serán zonas verdes y espacios abiertos. El contraste es evidente. Mantener parques, arbolado y espacios frescos en un clima árido puede hacerse, pero obliga a hilar fino (reutilización de aguas, riego eficiente y especies adaptadas, por ejemplo).

Energía y refrigeración en una ciudad vertical

Hay un punto que cualquiera entiende sin ser ingeniero. En sitios calurosos, el aire acondicionado decide la factura de la luz. Si el diseño no controla la ganancia de calor, una ciudad de torres puede disparar su demanda eléctrica en los meses más duros.

Por eso, la sostenibilidad no depende solo de plantar árboles. Depende de sombras, orientación, ventilación y materiales adecuados. Y, sobre todo, de qué mezcla de fuentes de energía alimenta la refrigeración y los servicios de una ciudad que quiere atraer a millones de visitantes al año, según el promotor.

Movilidad y aire limpio

La idea de una logística subterránea puede reducir ruido y sacar parte del tráfico de superficie, al menos en teoría. También puede mejorar el espacio para caminar, que es algo que se nota en el día a día.

Pero el impacto real dependerá del modelo de movilidad que se imponga. Si la nueva ciudad obliga a entrar y salir en coche, los atascos y los humos se desplazan, no desaparecen. Si se conecta bien con transporte colectivo y se apuesta por desplazamientos a pie, en bici y por flotas electrificadas, el resultado cambia.

Residuos y materiales

En una obra de esta escala, los residuos de construcción no son un detalle, son parte del impacto. Aquí la pregunta clave es si se va a construir con criterios de economía circular, usando más material reciclado, reduciendo mermas y separando residuos en obra para que no acaben mezclados y sin salida.

Y luego llega la fase diaria. Una ciudad nueva puede integrar desde el diseño la recogida separada, el reciclaje y hasta el compostaje de orgánicos. Si se deja para el final, se vuelve más caro y más difícil. Y se pierde una oportunidad.

Cómo saber si será sostenible

Por ahora, buena parte de lo conocido viene de anuncios del promotor y de la cobertura mediática del lanzamiento. Eso es normal en la fase inicial, pero deja huecos importantes. No hay, al menos en lo publicado, un plan hídrico detallado, un inventario completo de emisiones del ciclo de vida o una hoja de ruta energética con metas públicas y verificables.

Si «The Spine» quiere ser algo más que un escaparate, tendrá que mostrar números que se puedan comprobar. Esos números incluyen la huella de carbono de materiales y obra, el consumo de agua por metro cuadrado de zona verde y compromisos de eficiencia en edificios y energía limpia que se puedan auditar. La sostenibilidad real se mide así, no por renderizados.

La nota de prensa oficial del lanzamiento ha sido publicada en la web de Talaat Moustafa Group.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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