La imagen parece sacada de ciencia ficción, pero se está levantando en un desierto de sal real. En Khavda, en el estado indio de Gujarat, una zona árida del Rann de Kutch se está convirtiendo en un complejo renovable gigante, con una meta de 30 GW para 2029. Adani Green Energy asegura que ya tiene 9,9 GW operativos allí, mientras Yale Environment 360 describe un despliegue previsto de casi 60 millones de paneles solares.
La clave no es solo el tamaño. Lo importante es lo que cuenta sobre la India, un país que necesita más electricidad y todavía depende mucho del carbón. Si esta apuesta funciona, el mensaje será potente para muchas economías emergentes. Se puede crecer con más sol y menos humo.
Un mar solar en la sal
Khavda no es un parque solar cualquiera. La compañía habla de 538 kilómetros cuadrados de terreno árido, una superficie casi cinco veces mayor que París. Yale Environment 360, por su parte, sitúa el despliegue visual de paneles en unas 280 millas cuadradas, hasta rozar la frontera con Pakistán.
Conviene leer esas cifras con calma. En macroproyectos así, unas fuentes miden el parque completo y otras el área asociada al despliegue técnico. Lo que no cambia es la escala. 30 GW equivalen a 30.000 MW, suficiente, según Yale, para alimentar un país del tamaño de Austria.
Limpieza sin agua
Uno de los detalles más llamativos está en la limpieza. Los paneles pierden rendimiento cuando se cubren de polvo, algo normal en un desierto. Pero usar agua dulce para limpiar millones de módulos sería difícil de justificar en una región árida.
Adani Green Energy afirma que toda la capacidad solar de Khavda se cubrirá con sistemas robóticos de limpieza sin agua. En la práctica, estos robots reducen el consumo de agua y ayudan a mantener la producción en una zona seca y remota. Parece un detalle menor, pero puede marcar la diferencia entre una planta eficiente y una que desperdicia parte de su potencial.
Además, el proyecto no será solo solar. Khavda también suma eólica, sistemas híbridos y baterías, porque el sol no produce por la noche y el viento no siempre llega cuando se le espera.
India gira hacia el sol
Hace no tanto, hablar de energía solar en la India sonaba a proyectos rurales pequeños. Hoy el país juega en otra liga. El Ministerio de Energías Nuevas y Renovables de la India sitúa la potencia solar acumulada en 154,24 GW a 30 de abril de 2026.
El salto fue especialmente fuerte en el último ejercicio. La Oficina de Información de Prensa del Gobierno indio indicó que la India superó los 150 GW solares el 31 de marzo de 2026 y añadió 44,61 GW solares en el año fiscal 2025-2026, su mayor aumento anual hasta la fecha. Esto ya no es una prueba piloto.
Por eso la frase del analista Kingsmill Bond, recogida por Yale, resume bien el fondo de la historia. «China construyó sobre el carbón; India está construyendo sobre el sol». La comparación es potente, aunque exige prudencia. Una cosa es instalar capacidad y otra cambiar por completo la electricidad que llega a hogares, fábricas y trenes.
El carbón sigue ahí
El carbón no ha desaparecido de la ecuación india. La Agencia Internacional de la Energía señaló en su revisión global que en 2024 el carbón suministró casi tres cuartas partes de la electricidad del país, con más de un 20 por ciento de renovables. Esa es la parte incómoda de la transición.
¿Qué significa esto para el lector? Que la India puede tener más paneles que nunca y, aun así, necesitar centrales de carbón para cubrir picos, noches, fábricas y días de alta demanda. La energía solar avanza, pero todavía no sustituye por sí sola a todo el sistema anterior.
La propia AIE advierte en su informe sobre carbón que las renovables están creciendo rápido, pero que por sí solas no bastarán para cubrir todo el aumento de demanda eléctrica india en 2025. El reloj corre. Y la red eléctrica tiene que correr con él.
La red es la gran prueba
Aquí entra el verdadero cuello de botella. Producir electricidad en un desierto no sirve de mucho si no puede llegar a las ciudades y fábricas cuando hace falta. Por eso el Gobierno indio está acelerando los Corredores de Energía Verde y la ampliación del sistema interestatal de transmisión.
El Ministerio de Energía explicó en marzo de 2026 que el plan busca integrar más de 500 GW de capacidad no fósil en 2030 y más de 600 GW en 2032. También prevé elevar la capacidad de transmisión interregional de 120 GW en enero de 2026 a 168 GW en 2032. Sin esos cables, parte del sol se queda por el camino.
La tensión ya se nota. Reuters informó el 4 de junio de 2026 de que nuevas normas de disciplina de red, previstas para abril de 2027, inquietan a inversores porque penalizan los desvíos entre energía programada y entregada. Para el Gobierno, la estabilidad de la red es esencial. Para los promotores, el clima no siempre se puede predecir con exactitud.
Baterías para la noche
La respuesta más evidente está en el almacenamiento. Adani Green Energy anunció el 26 de mayo de 2026 la puesta en marcha de un sistema acumulado de baterías de 3,37 GWh en Khavda, que la empresa presenta como el mayor despliegue de almacenamiento en una sola ubicación fuera de China. También asegura que puede almacenar energía suficiente para abastecer a casi un millón de hogares durante un día.
Sagar Adani, director ejecutivo de AGEL, lo resumió con una frase clara. «El almacenamiento a gran escala jugará un papel decisivo en la próxima fase de la transición limpia de India». La empresa quiere añadir más de 10 GWh en el año fiscal 2027 y escalar hasta 50 GWh durante los próximos cinco años.
En el fondo, ahí se decidirá si Khavda es solo una gran foto llena de paneles o una pieza útil de un sistema eléctrico más limpio. La India tiene sol, suelo y necesidad. Ahora necesita red, baterías y reglas que hagan posible que esa electricidad llegue sin fallos.
El comunicado oficial de Adani Green Energy sobre el sistema de baterías de Khavda ha sido publicado en la web del grupo Adani.












