España acaba de poner a prueba una de esas tecnologías que suenan a futuro, pero que ya están flotando en el mar. Se llama MARMOK-A-5, mide 42 metros de longitud y ha sido instalada en la plataforma de ensayos BiMEP, frente a la costa de Bizkaia, dentro del proyecto europeo EuropeWave. No es una central gigante. Es algo más importante en esta fase, una prueba real para saber si las olas pueden convertirse en una fuente fiable de electricidad.
La clave está en no dejarse llevar por la palabra «infinita». El mar se mueve sin descanso, sí, pero convertir ese movimiento en energía barata, resistente y fácil de mantener no es sencillo. Esta boya tiene dos turbinas de 15 kilovatios y una potencia nominal de 30 kilovatios, una cifra pequeña si pensamos en ciudades enteras, pero muy valiosa si hablamos de aprender a dominar una tecnología que todavía está buscando su sitio.
Una boya que respira con las olas
MARMOK-A-5 funciona con una tecnología llamada columna de agua oscilante. Dicho de forma sencilla, las olas hacen subir y bajar una columna de agua dentro de la boya. Ese movimiento comprime y descomprime el aire que queda en la parte superior.
Ese aire en movimiento pasa por una turbina y se transforma en electricidad. En la práctica, la boya «respira» al ritmo del mar y aprovecha ese flujo de aire para generar energía, que después puede enviarse a tierra mediante un cable submarino. No hay combustión, no hay chimenea y no hay humo.
La idea parece simple, pero llevarla al Cantábrico cambia las reglas del juego. El mar no perdona. Hay oleaje, sal, corrosión, viento, mantenimiento caro y ventanas de trabajo que dependen del tiempo. Por eso estas pruebas no buscan solo producir electricidad, sino comprobar si el sistema aguanta donde tiene que aguantar.
Qué tiene de nuevo
IDOM ha completado el remolque y la instalación en el mar de una versión mejorada del convertidor MARMOK-A-5. La empresa destaca cambios en la turbina Wells, ahora con palas de paso variable para mejorar la eficiencia y la operatividad en más estados de mar. Suena técnico, pero el objetivo es muy claro. Sacar más partido a las olas cuando el mar cambia de humor.
También se están probando mejoras en el fondeo, en el recorrido del cable umbilical y en los procedimientos de instalación y retirada. Esto importa mucho más de lo que parece. Si instalar una máquina en alta mar lleva demasiado tiempo o cuesta demasiado dinero, la energía que produce nace con un problema encima.
EuropeWave también señala que este MARMOK-A-5 es el primer convertidor de energía de las olas conectado eléctricamente a la red a través de la boya HarshLab en BiMEP. Borja de Miguel, director del proyecto en IDOM, afirmó que la instalación y conexión segura en BiMEP es «un paso clave» para acercar la energía undimotriz a la realidad comercial.
La cifra real
Los 30 kilovatios no van a cambiar por sí solos el mapa energético de España. Tampoco pretenden hacerlo. Esta boya es un prototipo de baja potencia, pensado para recoger datos, validar componentes y aprender cómo se comporta la tecnología cuando deja el laboratorio y se enfrenta al mar abierto.
Aquí la electricidad generada es solo una parte de la historia. Lo que de verdad buscan los ingenieros es saber si el sistema produce de forma estable, si se puede reparar sin complicaciones imposibles y si sus componentes resisten meses de operación. En una tecnología marina, la factura no está solo en fabricar la máquina. También está en llegar hasta ella cuando algo falla.
IDOM ya tenía experiencia previa con este concepto. La compañía recuerda que una versión anterior superó tres inviernos en aguas abiertas del Golfo de Bizkaia y llegó a enfrentarse a olas de hasta 14 metros. No es poca cosa.
Por qué Bizkaia importa
BiMEP no es una playa cualquiera con una boya experimental. Es una infraestructura marina preparada para ensayar tecnologías de energía oceánica en condiciones reales, frente a la costa de Bizkaia. Allí se puede conectar el dispositivo, evacuar la energía generada y vigilar su comportamiento durante el periodo de pruebas.
Durante los próximos meses se evaluarán el rendimiento, la robustez, la fiabilidad y la facilidad de mantenimiento del MARMOK-A-5. Dicho de otra manera, se comprobará si esta tecnología puede trabajar de forma razonable en un entorno que no se parece en nada a una nave industrial limpia y tranquila.
El proyecto forma parte de EuropeWave, una iniciativa cofinanciada por la Comisión Europea, el Ente Vasco de la Energía y Wave Energy Scotland. En el fondo, lo que busca es acelerar tecnologías de energía de las olas que puedan ser competitivas en el futuro.
El reto pendiente
La energía undimotriz tiene una ventaja evidente. Las olas son una fuente renovable, abundante y más constante que otras opciones en muchas zonas costeras. Pero eso no basta. Para competir, necesita demostrar que puede generar electricidad sin que los costes de instalación, operación y mantenimiento se disparen.
Ahí está la gran pregunta. ¿Puede una máquina flotante trabajar años en el mar, producir energía útil y hacerlo a un precio asumible? MARMOK-A-5 no responde todavía a todo eso, pero sí ayuda a llenar el hueco entre la promesa y la realidad.
Por eso esta boya de 42 metros no debe entenderse como una solución mágica, sino como una pieza más en la carrera por diversificar las renovables. España tiene costa, industria naval, centros de ensayo y experiencia en ingeniería. Ahora falta que el mar confirme si esta tecnología puede crecer sin perder fiabilidad.
Lo que viene ahora
El siguiente paso será operar el dispositivo en condiciones reales y analizar los datos. EuropeWave explica que IDOM iniciará la puesta en servicio en el mar, verificando el nuevo sistema de conversión de potencia y aumentando progresivamente la operación para buscar un mejor rendimiento.
Si los resultados acompañan, el camino natural será avanzar hacia diseños más grandes, más eficientes y más cercanos a una fase precomercial. Si aparecen problemas, también habrá aprendizaje. En tecnologías nuevas, los fallos bien medidos valen casi tanto como los éxitos.
La energía de las olas lleva años prometiendo mucho y llegando despacio. Esta vez, la diferencia está en que la prueba ya está en el agua, conectada y bajo vigilancia. Y eso se nota.
La nota oficial más reciente sobre el despliegue de MARMOK-A-5 ha sido publicada en BiMEP.












