Un gran parque solar chino a casi 3.000 metros de altura en pleno desierto ha conseguido que la tierra de alrededor “vuelva a dar hierba”

Publicado el 23 de septiembre de 2026 a las 20:34
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Vista aérea de un parque solar en una zona árida de China

En mitad de la nada, a casi 3.000 metros de altura y con lluvias casi inexistentes, un mar de paneles solares chinos ha conseguido algo que nadie esperaba: que la tierra de alrededor vuelva a criar hierba

En Talatan, una zona fría y seca de la provincia china de Qinghai, un gran parque fotovoltaico parece estar haciendo algo más que producir electricidad. El terreno situado entre los paneles presenta mejores condiciones ecológicas que las áreas de transición y los espacios comparables del exterior.

No es un desierto convertido en vergel. El estudio científico se publicó el 28 de septiembre de 2024 y fue dirigido por Wei Wu, de la Universidad Tecnológica de Xi’an, con investigadores del Centro de Innovación de la Industria Fotovoltaica de Qinghai. El equipo analizó 57 indicadores y encontró mejoras relativas en el microclima, el suelo, la vegetación y las comunidades microbianas.

Un paisaje extremo

El parque se encuentra en el condado de Gonghe, a unos 2.910 metros de altitud. La temperatura media anual ronda los 4 grados, caen cerca de 246 milímetros de lluvia y la evaporación potencial supera con creces esa cantidad.

La instalación estudiada se construyó entre 2012 y 2015 con soportes fijos y otros capaces de seguir parcial o totalmente el Sol. Entre las filas quedan espacios abiertos, de modo que la luz llega al terreno y permite que algunas plantas crezcan.

Sombra, viento y agua

Los paneles interceptan parte de la radiación solar y reducen el calentamiento directo del suelo. En la práctica, esa sombra puede frenar la evaporación, suavizar los cambios de temperatura y modificar el viento que circula a ras de tierra.

También cuenta el agua usada para limpiar las placas, una tarea que en el recinto se realizaba aproximadamente una vez al mes. Parte de esa humedad llegaba al suelo bajo los paneles y mejoraba las condiciones para la vegetación, aunque el reparto era irregular y dependía del diseño de cada estructura.

Más vida bajo los paneles

Los investigadores realizaron estudios de vegetación en 2020 y analizaron muestras de suelo tomadas entre 2019 y 2020. Dentro del parque registraron mayor riqueza de especies y más biomasa vegetal que fuera, además de diferencias favorables en humedad, nutrientes y tamaño de las partículas del suelo.

Las raíces ayudan a fijar el terreno y la cubierta vegetal reduce el impacto del viento. Una investigación anterior ya había observado que los paneles solares podían favorecer la recuperación de plantas en ecosistemas arenosos y áridos al cambiar pequeños hábitats de la superficie.

Mejor, pero no restaurado

El índice ecológico y ambiental del área operativa se acercó a 0,44 y quedó clasificado como “medio”. La zona de transición obtuvo cerca de 0,29 y el área exterior 0,28, ambas dentro de la categoría “mala”.

La diferencia no se explica solo por la sombra. El estudio también incluye medidas de conservación del suelo y del agua, inversión ambiental, regulación y gestión de la vegetación, por lo que no sería correcto atribuir todo el cambio a los paneles.

Una lección con límites

Talatan muestra que una central solar bien ubicada y gestionada puede combinar producción eléctrica con cierta recuperación de terrenos degradados. Pero el resultado depende del clima, el suelo, el agua disponible, la separación de las placas y el mantenimiento posterior.

Quedan preguntas importantes. El uso de agua para limpiar los paneles puede ser problemático en regiones áridas, y será necesario seguir observando qué ocurre durante décadas y cuando la instalación llegue al final de su vida útil.

El estudio se ha publicado en Scientific Reports.

Imagen: Batangas Provincial Information Office (PIO) / Wikimedia Commons (Public domain)

Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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