El hallazgo de un adolescente de 14 años: crea la solución para fabricar agua en el desierto y puede ser la clave para la Gran Muralla Verde de China

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Publicado el: 17 de abril de 2026 a las 20:03
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Paisaje desértico donde un sistema capta agua del aire para reforestar la Gran Muralla Verde en China.

Plantar árboles en zonas secas a veces empieza con ilusión y termina con una fila de plantones secos. No es solo la falta de lluvia, también cuenta el viento, la arena y lo difícil que es regar a mano cuando no hay tuberías cerca.

En ese contexto, Jia Mingxuan, un estudiante de 14 años de Mongolia Interior (norte de China), ha creado un dispositivo que capta humedad del aire y la conduce hasta las raíces sin depender de una red eléctrica. Su invento ha ganado el máximo reconocimiento juvenil en la feria iENA de Núremberg, según informó la agencia Xinhua, y pone el foco en el punto más frágil de la reforestación, el primer año.

Una medalla con mensaje ambiental

La historia llama la atención por el premio, pero también por el enfoque. Xinhua cuenta que el prototipo está hecho con tubos de acero comprados en una ferretería local y botellas de plástico recicladas, pensando en algo que pueda montarse sin maquinaria sofisticada.

El propio Jia resumió su sorpresa con una frase muy directa. “When they called me for gold, I was stunned”, recordó al hablar del momento en que escuchó su nombre tras pasar los premios de bronce y plata.

El jurado también dejó claro por qué le dieron valor. Según Xinhua, Oliver Mayer, presidente del panel, destacó que les impactó que aplicara principios físicos básicos a un problema real y local, justo lo que suele faltar cuando se diseñan soluciones desde lejos.

El truco está en el rocío

La chispa no salió de un laboratorio, salió de una cocina. Una noche, Jia vio cómo el vapor se convertía en gotas en una pared de azulejos y se hizo una pregunta sencilla, “Could I use the same principle to collect water for saplings?”.

El funcionamiento, explicado por Xinhua, se apoya en la formación de rocío y en el contraste de temperatura entre la superficie y el subsuelo. Un tubo de acero se entierra (el montaje de pruebas llegó a estar a unos dos metros) y una pieza superior aprovecha el viento para mover el aire dentro del tubo, de forma que el vapor se condensa en gotas y acaba filtrándose hacia la zona de raíces.

En Chifeng, esa diferencia térmica puede ser un aliado. Science and Technology Daily señala que en verano la temperatura media diurna ronda los 27 °C y por la noche baja en torno a 14 °C, un salto que favorece que el aire ceda humedad cuando se enfría.

Chifeng y la Gran Muralla Verde

Este invento no aparece en cualquier lugar, aparece dentro de una de las mayores apuestas de restauración de China. Xinhua sitúa a Chifeng como una zona clave del Three-North Shelterbelt Forest Program, mientras que Naciones Unidas describe este programa como un plan iniciado en 1978, previsto hasta 2050, que cubre 13 provincias del norte del país y un área de 4,069 millones de km².

Los números locales ayudan a entender la urgencia. En los años 60, Aohan Banner (el condado de Jia) tenía una lluvia anual de unos 380 milímetros y la arena llegó a cubrir más de tres cuartas partes del terreno, según el relato recogido por Xinhua.

El paisaje ha cambiado, pero sigue siendo delicado. Hoy, Xinhua habla de un 40,6% del condado cubierto por bosque, unas 373 000 hectáreas, y añade un detalle importante, en los últimos años se han combinado operaciones de control de arena con proyectos fotovoltaicos, buscando sinergias entre energía limpia y restauración ecológica.

El cuello de botella es regar cuando no llega nadie

Cualquiera que haya visto una plantación joven en un terreno ventoso lo entiende rápido. Xinhua explica que Jia veía con frecuencia cómo los árboles recién plantados no aguantaban, y que regarlos manualmente era lento, caro y a veces imposible en parcelas remotas castigadas por el viento.

La zona, además, ya está metiendo tecnología en serio. Según Xinhua, Aohan Banner se ha convertido en un área de demostración con herramientas como sistemas de monitorización basados en Beidou y métodos de plantación de precisión, y en 2024 casi el 80% de las nuevas plantaciones se gestionaron con “digital accuracy”, lo que mejoró la supervivencia de los plantones.

Por eso este tipo de idea encaja como complemento y no como sustituto. Si un sistema simple consigue que el árbol “pase” sus primeras semanas sin que alguien tenga que ir con garrafas o una cuba una y otra vez, ya has ganado tiempo, dinero y esfuerzo. Y eso se nota.

Sostenibilidad también es usar lo que tienes

Hay un punto que no es menor y tiene que ver con residuos y materiales. Xinhua subraya que Jia construyó el dispositivo con botellas de plástico recicladas y tubos de acero comunes, algo que reduce barreras y evita depender de piezas difíciles de conseguir.

También está el tema energético, que en zonas rurales importa mucho. Xinhua describe que el sistema usa el viento y el gradiente térmico para que el aire circule y se produzca la condensación, sin conectarse a fuentes externas de agua, lo que evita sumar consumos y logística extra donde ya cuesta hasta llevar una manguera.

Y detrás hay trabajo de campo, no solo una idea bonita. Xinhua cuenta que Jia, al vivir interno, hacía viajes de 30 km para probar prototipos y llegó a levantarse a las 4 a. m. para desenterrar el montaje, comprobar la humedad y volver a clase.

Una idea prometedora que no es magia

Conviene aterrizar un matiz para evitar titulares engañosos. Esto no “crea” agua de la nada, captura parte del vapor de agua que ya está en el aire y lo convierte en gotas cuando se enfría en el interior del sistema, tal y como explica Xinhua al hablar del principio de formación de rocío.

Además, cosechar agua del aire suele tener un precio energético alto cuando se hace con máquinas. Un artículo científico en Environmental Science: Water Research & Technology (RSC) advierte de que los requisitos energéticos intrínsecos de la captación de agua atmosférica pueden ser más de cien veces mayores que los de la desalación de agua de mar, de ahí que las opciones pasivas sean tan atractivas cuando funcionan.

La ciencia también recuerda que el rocío puede ayudar, pero depende del clima y de las necesidades reales de agua. Un estudio de 2017 analizó la viabilidad de regar con rocío comparando volúmenes medidos con la demanda de agua en reforestación y agricultura, precisamente para ver en qué casos puede ser un recurso complementario.

Lo que viene ahora y qué conviene vigilar

Para Jia, el premio no es el final. Xinhua afirma que ya está trabajando con un equipo de investigación de Shanghái para perfeccionar el dispositivo y convertirlo en una herramienta práctica contra la desertificación.

Si se valida en campo a mayor escala, lo importante será medir cosas muy concretas. Cuánta humedad recoge en distintos días, cuánto reduce la necesidad de riegos manuales y cómo resiste el viento real de una zona arenosa, no el de una prueba corta. También contará qué especies se plantan y cómo se protege el plantón en los meses críticos.

Y todo esto ocurre mientras el problema de fondo aprieta. Un informe de Naciones Unidas citado por UNEP señala que hasta el 40% de la tierra del planeta está degradada y que eso afecta directamente a la mitad de la humanidad, con un impacto especial en comunidades rurales y población vulnerable.

El reportaje original se ha publicado en la agencia Xinhua.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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