El mayor embalse de España roza los 3000 hm3 por primera vez en 40 años y la comunidad hidrológica no da crédito: han tenido que abrir las compuertas

Publicado el: 18 de mayo de 2026 a las 15:39
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Compuertas abiertas en el embalse de La Serena, el mayor de España, tras alcanzar casi 3000 hm3 de agua.

El embalse de La Serena, en Badajoz, vuelve a situarse en una cifra que impone respeto. Tras meses de lluvias abundantes, este gigante del río Zújar ronda el 93% de su capacidad y almacena cerca de 2984 hectómetros cúbicos de agua, según los últimos datos recopilados con fecha del 5 de mayo de 2026. No es una subida cualquiera. Es una de esas imágenes que explican, de un vistazo, cómo puede cambiar la situación hídrica de una región en muy poco tiempo.

El dato llega después de años en los que la sequía ha marcado conversaciones en el campo, restricciones, cultivos y hasta la forma de mirar al cielo. Ahora, el agua vuelve a estar ahí, pero no como una simple buena noticia. Tener un embalse tan lleno también exige vigilancia, desembalses controlados y decisiones técnicas muy finas. Porque cuando llueve mucho, el problema ya no es solo guardar agua. También hay que saber moverla.



La Serena se acerca al lleno

La Serena es el mayor embalse de España por capacidad, con unos 3219 hm³. Está situado sobre el río Zújar, entre zonas de enorme peso agrícola y ambiental en Extremadura, y forma parte de un sistema clave para regular el Guadiana.

A comienzos de febrero, la Confederación Hidrográfica del Guadiana ya informó de que el embalse se encontraba al 92,6% y comenzó a desembalsar. La operación se hizo con cuatro compuertas abiertas y un caudal aproximado de 180 metros cúbicos por segundo. No era un gesto simbólico. Era una maniobra de seguridad.



¿Qué significa esto para alguien que no mira partes hidrológicos cada semana? Muy sencillo. La Serena está tan cargada que la administración debe dejar espacio disponible por si llegan nuevas lluvias fuertes. A ese margen se le llama resguardo, y en episodios de temporal puede marcar la diferencia.

Un desembalse interno

La clave está en que el agua no se soltó directamente río abajo sin más. La Confederación explicó que se trataba de un desembalse interno, desde La Serena hacia el embalse del Zújar. Ese detalle importa mucho.

El Zújar actúa como receptor dentro del propio sistema. Por eso, según la información difundida por la Confederación, la operación no suponía «de momento» un aumento del caudal aguas abajo del embalse del Zújar. Es decir, se movía agua, pero dentro de una especie de engranaje hidráulico preparado para regularla.

En la práctica, esto permite aliviar presión sin convertir cada apertura de compuertas en una amenaza inmediata para pueblos, carreteras o fincas situadas más abajo. Aun así, la vigilancia no se relaja. El agua tiene memoria y el terreno también.

La lluvia cambió el escenario

El llenado de La Serena no se entiende sin las lluvias persistentes que llegaron durante el invierno. En febrero, la propia cuenca del Guadiana vivía una situación muy activa, con numerosas presas aliviando al mismo tiempo y varias estaciones de aforo en aviso rojo.

Ese aviso rojo no es un color puesto al azar. Se refiere a situaciones hidrológicas muy peligrosas, con probable inundación de zonas habitadas o cortes importantes de vías de comunicación. Es la parte menos vistosa de ver un embalse lleno. Hay agua para el campo, sí, pero también ríos que pueden salirse si se encadenan más lluvias.

El parte nacional del MITECO del 5 de mayo de 2026 situaba la reserva hídrica española en el 83,7% y la cuenca del Guadiana en el 86,1%. Son cifras altas para el conjunto del país y confirman que el episodio no afecta solo a una presa aislada.

Agua para el campo

Para Extremadura, La Serena no es solo una postal de agua. Es una reserva estratégica. De ella dependen decisiones agrícolas, campañas de riego y buena parte de la tranquilidad con la que muchos agricultores preparan la temporada.

Cuando un embalse baja demasiado, el campo lo nota antes que nadie. Se ajustan siembras, se recortan expectativas y cada hectárea se mira dos veces. Con niveles como los actuales, el margen cambia. Hay más seguridad para cultivos de regadío, aunque eso no significa barra libre.

El agua embalsada es una garantía, pero también una responsabilidad. En un clima cada vez más irregular, con años secos y episodios de lluvias muy intensas, almacenar bien puede ser tan importante como ahorrar. Y eso se nota.

También es energía

La Serena y su sistema asociado no solo sirven para regar o abastecer. El agua desembalsada también puede aprovecharse para producir electricidad mediante generación hidroeléctrica. Es energía renovable, sin emisiones directas durante la producción.

Ahora bien, tampoco conviene venderlo como una solución mágica. La energía hidroeléctrica depende de que haya agua disponible y de cómo se gestione cada embalse. En años secos baja su aportación, y en años húmedos gana protagonismo.

En el fondo, el embalse funciona como una gran batería natural, pero con límites. Guarda agua, regula avenidas, ayuda al campo y puede generar electricidad. Todo a la vez. Por eso cada decisión pesa.

Un gigante con vigilancia

Ver La Serena cerca del 93% puede sonar a celebración, sobre todo después de tantos meses hablando de sequía. Y en buena parte lo es. Tener reservas altas da tranquilidad a hogares, agricultores, industrias y administraciones.

Pero la lectura completa es más matizada. Un embalse tan grande no se gestiona solo mirando el porcentaje. También cuentan las previsiones meteorológicas, los caudales de entrada, el estado de otros embalses del sistema y la situación de los ríos aguas abajo.

El MITECO recuerda que el Boletín Hidrológico semanal se elabora con datos procedentes de confederaciones hidrográficas, administraciones hidráulicas, AEMET y Red Eléctrica, y que esos datos son provisionales hasta su revisión y validación. Es una advertencia sencilla, pero importante. Las cifras cambian.

Qué hay que tener en cuenta

La primera idea es clara. La Serena está en una situación extraordinariamente alta y eso mejora mucho el panorama hídrico de Extremadura. No todos los años se ve al mayor embalse de España tan cerca de su límite.

La segunda es igual de importante. Un embalse lleno no elimina el riesgo. Si siguen llegando lluvias intensas, los técnicos tendrán que seguir laminando aportaciones, abriendo o cerrando compuertas y coordinando el sistema para evitar problemas mayores.

Y la tercera quizá sea la más útil para el ciudadano. Tener agua no significa olvidarse de la sequía. Significa aprovechar este respiro para gestionar mejor, modernizar regadíos, reducir pérdidas y prepararse para el siguiente periodo seco. Porque llegará. Siempre llega.

La nota oficial sobre el desembalse de La Serena ha sido publicada por la Confederación Hidrográfica del Guadiana, organismo dependiente del MITECO.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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