Medio Ambiente

La erosión amenaza los suelos del planeta: el 81 % de las regiones analizadas suspende en su gestión

En una intervención realizada en la COP17 de Ulan Bator, capital de Mongolia, la FAO presentó un informe demoledor acerca de la erosión de los suelos en las 7 regiones principales del planeta y de la amenaza para la seguridad alimentaria que ello representa.

La erosión amenaza los suelos del planeta: el 81 % de las regiones analizadas suspende en su gestión

La FAO advierte en la COP17 de Mongolia que la erosión amenaza los suelos del planeta y que ello es una muy mala noticia para la vida. Tras evaluar las siete grandes regiones, el organismo ha confirmado que desde 2015 el deterioro que sufre la tierra es realmente terrible.

Hablamos de un colapso de los sustratos que son la base de la seguridad alimentaria mundial, puesto que más del 95 % de los alimentos dependen de unos suelos sanos y fértiles. La FAO ha constatado que el 81 % de las zonas que se analizaron presentaban una gestión totalmente deficiente.

Hay prácticas que ya se sabe que son capaces de frenar la erosión de los suelos sin perder productividad, como son la diversificación de los cultivos, la reducción de la labranza o la agrosilvicultura. El problema está en que se necesita aplicar estas medidas a gran escala.

La población del mundo sigue creciendo y hay que conseguir alimentos para todos. Por ello, la ONU pide que en las naciones que están participando de la COP17 y al resto del mundo se fortalezcan los incentivos para frenar la erosión, se apuesta por una buena gobernanza y un control técnico eficaz.

La erosión amenaza los suelos del planeta y la FAO advierte de ello en la COP17

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió en la COP17 que la erosión amenaza los suelos del planeta y es el peor enemigo de la salud de los suelos, por lo que pidió que se apueste por las prácticas para protegerlos y restaurarlos, que aún no se adoptan al ritmo y escala necesarios.

Explicaron que la degradación del suelo continúa empeorando en muchas partes del mundo, pero las prácticas que ya se sabe que son capaces de proteger y restaurar los suelos aún no son consideradas prioritarias, alerta la FAO en un informe que han presentado en una reunión de la Convención de Lucha contra la Desertificación de la ONU que se está celebrando en Ulan Bator (Mongolia).

Un estudio realizado por las Naciones Unidas que abarca las siete grandes regiones geográficas del planeta concluye que el 65 % de las regiones que fueron evaluadas presenta desde 2015 una tendencia sostenida de deterioro, mientras que el 81 % evidencia una gestión de la erosión deficiente o muy deficiente.

Sin suelos sanos no hay seguridad alimentaria

La FAO recuerda que los suelos son fundamentales para la seguridad alimentaria, ya que producen más del 95 % de los alimentos que se consumen en el mundo. Por otro lado, además de mantener los medios de subsistencia, son los encargados de filtrar el agua, regular el clima, sustentar a la biodiversidad.

Desde 2015 a la fecha hay 800 millones de personas más en el mundo y la superficie dedicada a la producción de los principales cultivos se ha expandido en 80 millones de hectáreas. La urbanización, las actividades industriales, las prácticas agrícolas insostenibles, los conflictos y la contaminación contribuyen a la degradación de la tierra y al deterioro de las funciones que cumplen los suelos.

Prácticas como el manejo integrado de nutrientes, la labranza reducida, la diversificación de cultivos, la agrosilvicultura, y/o los cultivos de cobertura pueden mitigar el problema de la erosión amenaza los suelos del planeta, a la vez que mantienen o mejoran la productividad agrícola».

El reto consiste en seleccionar las adecuadas entre este tipo de medias y aplicarlas al ritmo necesario, ya que para la FAO hay cinco prioridades para acelerar la protección del suelo frente a la erosión: fortalecer la gobernanza del suelo y sus marcos legales, promover el desarrollo de capacidades ante la amenaza de la erosión, mejorar el monitoreo de los suelos, mejorar los incentivos para su gestión sostenible y activar una toma de decisiones inclusiva y multidisciplinaria.

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