Los humedales del Ebro ganan protagonismo frente a inundaciones y crisis climática

Publicado el: 2 de febrero de 2026 a las 09:55
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Humedales del Ebro restaurados para reducir inundaciones y erosión

Los humedales del Ebro se posicionan como una de las herramientas más eficaces para afrontar inundaciones, restaurar ecosistemas y repensar la relación entre territorio, agua y resiliencia climática.

Este sistema de humedales no solo alberga una importante biodiversidad —incluyendo aves migratorias y hábitats únicos— sino que también actúa como una infraestructura natural de gestión del agua, amortiguando episodios extremos que se intensifican por el cambio climático.



Con el calentamiento global, fenómenos extremos como sequías prolongadas y lluvias intensas se alternan con mayor frecuencia. Frente a estos retos, los humedales del Ebro desempeñan funciones esenciales: absorben el exceso de agua durante crecidas, reduciendo el impacto sobre poblaciones y cultivos; y almacenan agua en periodos secos, ayudando a mantener niveles hídricos más estables.

Humedales del Ebro como solución natural frente a crecidas

La renaturalización del territorio se consolida como una estrategia clave para convivir con los ríos en un escenario climático cada vez más extremo.

En el marco de la Estrategia Ebro Resilience y el proyecto LIFE Ebro Resilience P1 se han creado tres nuevos humedales en Alfaro (La Rioja) y Fuentes de Ebro (Zaragoza) y se han desarrollado defensas naturales conocidas como lóbulos con el objetivo de reducir la erosión y mejorar la capacidad del río para gestionar crecidas y sedimentos.



Con motivo del Día Mundial de los Humedales, que se celebra este 2 de febrero, las entidades implicadas han puesto el foco en estos ecosistemas como herramientas de adaptación frente a la dinámica fluvial y como soluciones basadas en la naturaleza para mitigar los efectos de las inundaciones en el tramo medio del Ebro.

En Alfaro se ha consolidado el humedal de La Nava, creado en 2020, con un diseño orientado a la restauración de hábitats específicos, entre ellos los vinculados al visón europeo. El espacio incorpora zonas de acceso suave para la fauna y taludes verticales que favorecen el anidamiento de especies como el avión zapador.

Restaurar ríos para adaptarse al cambio climático

También en Alfaro se integra el humedal de La Roza, desarrollado en 2023 dentro de una actuación que recuperó 22 hectáreas de espacio fluvial en un entorno protegido por la Red Natura 2000. Su conexión directa con el nivel freático del río permite mantener una lámina de agua constante, lo que refuerza la biodiversidad del área.

La actuación más reciente se ha completado a finales de 2025 en el Meandro de Aguilar, entre Osera de Ebro y Fuentes de Ebro, en Zaragoza. Este humedal, con una superficie de 1,4 hectáreas, refuerza la capacidad del terreno para almacenar agua y sedimentos. Su entorno será renaturalizado con la plantación de 12.500 ejemplares autóctonos, entre ellos chopos y olmos resistentes a la grafiosis.

Biodiversidad y gestión del agua en equilibrio

Con el calentamiento global, fenómenos extremos como sequías prolongadas y lluvias intensas se alternan con mayor frecuencia.

El proyecto también ha incorporado una solución innovadora basada en los denominados lóbulos, defensas hidráulicas que aprovechan la propia erosión del río para crear celdas que funcionan como humedales de borde.

Durante las crecidas, estas estructuras reducen la energía de la corriente principal y limitan nuevos procesos erosivos, además de actuar como filtros verdes que ayudan a depurar el agua de riego antes de su retorno al cauce.

Desde la organización del programa recuerdan que los humedales cumplen importantes funciones como la absorción del exceso de agua en episodios de crecida, la liberación gradual en periodos de sequía, la retención de sedimentos y contaminantes y el almacenamiento de carbono, además de servir de hábitat para una parte significativa de la biodiversidad.

La Estrategia Ebro Resilience abarca el tramo medio del río entre Logroño y La Zaida, en Zaragoza, y cuenta con el apoyo del programa LIFE de la Comisión Europea.

En ella participan el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a través de la Confederación Hidrográfica del Ebro, las empresas públicas Tragsa y Tragsatec, los gobiernos de La Rioja, Navarra y Aragón, así como el Instituto Aragonés del Agua.

En conjunto, estos humedales se visualizan cada vez más como aliados activos frente a la crisis climática, ofreciendo beneficios ecológicos, económicos y de resiliencia ante fenómenos extremos, y subrayando la necesidad de enfoques que integren la naturaleza en la planificación del territorio. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE.

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