Medio Ambiente

Inundaciones en Nepal: 17.000 niños afectados y valles aislados mientras la ONU intenta llevar ayuda

Tras las recientes inundaciones de Nepal, las ayudas no han tardado en comenzar a llegar. Organismos, como la ONU, UNICEF o la FAO, están mandando insumos de todo tipo para paliar la enorme emergencia humanitaria a la que se enfrenta la zona. Los 17.000 niños que como mínimo han sido víctimas de esta tragedia son la prioridad.

Inundaciones en Nepal: 17.000 niños afectados y valles aislados mientras la ONU intenta llevar ayuda

La zona de las inundaciones en Nepal es hoy el punto de convergencia de las ayudas internacionales encabezadas por la ONU, preocupadas por atender a la mayor cantidad de damnificados posible, mientras continúan las búsquedas contrarreloj de heridos y fallecidos.

Como siempre que suceden eventos extremos, los que más sufren son los niños, por lo que se están enviando ingentes recursos para poder alimentar, abrigar y medicar a los que fueron víctimas de esta tragedia, muchos de los cuales se encuentran completamente solos.

Inundaciones en Nepal: ahora es momento de ayudar

La riada ya pasó y solo dejó destrucción a su paso. Ahora toca rehacerse y tratar de ayudar a la mayor cantidad posible de víctimas, mientras se recuperan cuerpos del lodo y se atiende a aquellos que se han logrado salvar.

El glaciar se ha roto y con él la vida de miles de tibetanos y nepalíes que estaban realizando tareas cotidianas cuando la tromba de barro arrasó sus pueblos. Además, en la zona había miles de extranjeros que iban a peregrinar, hacer montañismo o turismo. Hay varias localidades que quedaron casi sepultadas por el barro y que son en las que se está trabajando con mayor ahínco y urgencia.

El problema es que muchas de las comunidades afectadas se encuentran completamente aisladas y no se sabe exactamente en qué situación están. Desde los gobiernos chino y nepalí se están haciendo ingentes esfuerzos para llegar hasta ellos.

Las inundaciones de Nepal se han llevado consigo los puentes que unían ambas orillas, por lo que la incomunicación es uno de los peores problemas a los que se enfrentan los que intentan ayudar. La emergencia humanitaria es máxima y se están empleando medios aéreos para alcanzar los sitios más alejados.

Vulnerabilidad y costes inasumibles

Esta es una zona especialmente vulnerable que ha sufrido innumerables episodios de riadas, inundaciones, deslizamientos de tierras y terremotos, que ya les han costado la vida a miles de personas y que, según explican las autoridades competentes, solo pueden ir a más.

De hecho, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) ya ha avisado de la realidad que se cierne sobre el planeta: entre los años 2015 y 2030 se estima que el número de eventos extremos que el mundo podría sufrir es de 560, lo que implica un aumento del 40%.

Los costes económicos de estas tragedias suman y siguen, y las cifras varían entre los organismos, pero se estiman en unos 2290 millones de dólares al año, solo en daños confirmados. Los estragos ecológicos y para el medio ambiente son incalculables.

Y lo peor es que debajo de unos glaciares que se derriten a ritmos desmesurados por causa del calentamiento global, viven millones de personas en una situación de vulnerabilidad tan real como peligrosa, y las recientes inundaciones de Nepal son la prueba fehaciente de ello.

Porque tras la riada no solo queda un rastro de desolación, sino que, al bajar el agua, la realidad es dantesca. Los damnificados se encuentran aislados, solos, mentalmente afectados, sin hogares, con dificultades para acceder a los mínimos servicios de salud y sanitarios, sin agua potable y todo ello hace que la emergencia no sea puntual, sino que puede durar semanas y meses.

ONU, OMS, UNICEF: conmoción, condolencias y ayudas urgentes

António Guterres ha hablado en nombre de la ONU, organismo del que es secretario general, para expresar su pesar y condolencia a los pueblos nepalí y tibetano y reiterar su solidaridad con las víctimas de la riada y con sus familiares.

Por otra parte, se ha comunicado a las autoridades que los servicios de urgencia de la ONU ya están desplegados en la zona y que están llevando comida, agua potable, medicinas y otros suministros a las áreas afectadas por el desastre.

También se han destinado partidas de dinero (por ahora de 2 millones de dólares). Se está trabajando con el apoyo de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios y usando vías aéreas para llegar hasta los sitios más apartados.

La OMS ha enviado equipos de ayuda, suministros y tiendas de campaña para dar apoyo a los sanitarios que estén en la zona y para brindar atención básica a 10.000 personas. En breve llegarán a la zona más camiones con equipos de emergencia que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y UNICEF están preparando.

Hay más de 17.000 niños afectados

El sitio más afectado se encuentra a unos 80 kilómetros de la capital de Nepal, Katmandú y es la entrada al Himalaya de miles de turistas y peregrinos de todas las nacionalidades, que van al valle con el objeto de realizar actos sagrados o hacer montañismo en uno de los lugares más emblemáticos del mundo.

En estos momentos, dadas las condiciones de aislamiento e incomunicación que hay a causa de la inundación en Nepal, es imposible conocer el alcance real de esta tragedia o imaginar siquiera la cantidad de personas que fueron víctimas de la catástrofe.

Pero lo que preocupa y mucho son los niños, las víctimas de siempre ante cualquier tragedia y que en esta oportunidad son como mínimo 17.000, según han informado desde el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF). Ellos necesitan todo tipo de cuidados, además de alimentación y atención médica, porque estarán asustados, desorientados y muchos de ellos, solos y sin hogar.

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