Medio Ambiente

Catástrofe glaciar en Nepal: la avalancha que arrasó 20 kilómetros en minutos amenaza con una segunda riada

Tan solo 7 minutos necesitó la avalancha de lodo que se formó tras el desprendimiento de un trozo de glaciar y su caída de más de mil metros, para arrasar por completo más de 20 kilómetros del valle que se encontraba entre las laderas. El agua acumulada ha formado un embalse natural que puede ceder en cualquier momento y provocar una nueva riada.

Catástrofe glaciar en Nepal: la avalancha que arrasó 20 kilómetros en minutos amenaza con una segunda riada

El enorme desprendimiento en el Himalaya se ha llevado por delante la vida de más de trescientas personas en una catástrofe glaciar en Nepal y el Tíbet, puesto que ha sepultado a pueblos enteros de forma repentina y a una velocidad devastadora.

El Servicio Geológico de Estados Unidos detectó que la zona registró un sismo de magnitud 5.2 que fue provocado por la mole de hielo que cayó y cuya fuerza destructiva en apenas 7 siete minutos arrasó por completo unos veinte kilómetros del valle.

Miles de peregrinos que celebraban el festival Janai Purnima fueron sepultados bajo el barro en el conocido paso de Gyirong. El balance incluye a miles de desaparecidos, entre los que hay muchísimos extranjeros, incluidos varios ciudadanos españoles.

En estos momentos hay aproximadamente 2 millones de m³ de agua que amenazan con colapsar la presa natural que se formó en el río y que se cree que no durará más que hasta septiembre, con lo que se formaría una nueva y mortal riada, por lo que toda el área se encuentra en alerta máxima.

La catástrofe glaciar en Nepal arrasó 20 kilómetros de valle en 7 minutos

La catástrofe glaciar en Nepal amenaza con una segunda riada. La devastadora masa de agua, hielo y rocas que arrasó el pasado miércoles todo un valle situado entre el norte de Nepal y el suroeste de la región autónoma china del Tíbet deja a día de hoy un balance provisional de 362 muertos y unos 1.400 desaparecidos a ambos lados de la frontera.

A contrarreloj, miles de efectivos militares nepalíes y las autoridades del lado chino, con apoyo aéreo y terrestre, peinan las laderas sepultadas por el lodo para intentar hallar a quienes hayan sobrevivido a la tragedia.

Un glaciar que colapsó de forma explosiva

El Servicio Geológico de EE. UU. (USGS) y el Ministerio chino de Recursos Naturales apuntan como causa de esta tragedia al colapso de una gran masa de hielo que formaba parte de un glaciar nepalí, situado entre los 5.200 y los 5.500 metros de altitud. Ello desencadenó una señal sísmica de magnitud 5.2 a causa del fuerte impacto del desprendimiento.

La mole de hielo se precipitó por más de 1.000 metros sobre la cuenca del Lhende Khola, que es un afluente del río Bhote Koshi y lo hizo arrastrando a su paso rocas y desprendimientos a gran velocidad, convirtiéndose durante la caída en una avalancha de lodo.

En apenas 7 minutos recorrió unos 20 kilómetros, arrasando el paso fronterizo de Gyirong y adentrándose en Nepal. Los científicos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) registraron en solo 30 minutos un aumento del caudal de hasta nueve metros en estaciones del río Trishuli.

Centro de peregrinación y turismo

La zona es el punto de inicio de algunas de las excursiones y peregrinaciones más importantes del Himalaya, como los viajes organizados que parten hacia Lhasa o que van a subir al Everest, además de las peregrinaciones al monte Kailash y al lago Manasarovar, que son lugares sagrados para el hinduismo.

Justo en estos días, centenares de peregrinos indios coincidían en la zona china por el festival Janai Purnima, que es una de las festividades religiosas de mayor envergadura e importancia del calendario hindú y budista. Del lado nepalí, Rasuwa es también la puerta de entrada al valle de Langtang y a los lagos de Gosaikunda, que son dos puntos clave de senderismo en lo que es conocido como el ‘techo del mundo’.

Miles de desaparecidos un balance provisional de más de 300 muertos

Dentro de la zona nepalí, la Policía dice que ha recuperado por el momento 359 cadáveres, muchos de los cuales fueron arrastrados durante decenas de kilómetros río abajo, mientras que 445 personas han sido rescatadas con vida, entre ellas 27 extranjeros. En la vertiente tibetana se contabilizan tres fallecidos y 558 personas desaparecidas. Pero estas son cifras que cambian minuto a minuto.

En su última actualización emitida a las 17:30 hora local (11:45 GMT), la Junta de Turismo de Nepal (NTB) elevó a 540 la cifra de extranjeros desaparecidos al incluir por primera vez en su censo oficial a 24 ciudadanos chinos, que según Pekín podrían ser más de un centenar y a tres portugueses.

El balance global en suelo nepalí asciende a 667 personas no localizadas (127 nepalíes y 540 extranjeros), encabezados por ciudadanos de la India (178), EE. UU. (65), Ucrania (53), Malasia (51) y Australia (35), además de tres españoles, según información del Ejército de Nepal.

Una riada que está ‘latente’

La catástrofe glaciar en Nepal amenaza con una segunda riada. La Autoridad Nacional nepalí para la Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) advirtió de la formación de un lago a causa de la obstrucción del río Lhende a unos 18 kilómetros del paso fronterizo de Rasuwagadhi.

Paralelamente, el Ministerio de Recursos Hídricos de China cuantifica en unos dos millones de metros cúbicos el agua retenida en esa barrera natural que suma ya 50 metros de altura, con previsión de sumar tres millones más.

Ante el peligro de una fractura repentina que, según los técnicos, podría producirse como máximo el 1 de septiembre, las autoridades chinas han iniciado cientos de evacuaciones de emergencia en varias localidades tibetanas que están situadas en la posible trayectoria de la riada.

Esta zona del Himalaya ya ha sufrido dos riadas de origen glaciar en tan solo 14 meses, la última de las cuales aconteció en julio de 2025. Los científicos del ICIMOD advierten que la frecuencia acelerada de estos desastres criosféricos transfronterizos demuestra la urgencia de instalar sistemas de alerta temprana entre Nepal y China.

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