Las Tablas de Daimiel alcanzan 1.000 hectáreas inundadas y rozan el máximo anual, situándose en torno al 58% de su superficie susceptible de anegarse cuando aún no ha comenzado la primavera.
La evolución de los últimos meses muestra una recuperación acelerada del humedal, que podría igualar antes del viernes las 1.100 hectáreas registradas como máximo en 2025, según su dirección.
Las Tablas de Daimiel alcanzan 1.000 hectáreas inundadas y rozan el máximo anual con tendencia ascendente
El parque nacional ya cubre el 58% de su superficie inundable y podría superar esta semana la lámina de agua máxima registrada el año pasado.
El 1 de diciembre de 2025, el parque de las Tablas de Daimiel contaba con ciento ochenta hectáreas inundadas. A principios de marzo, el agua cubría entre mil y mil cincuenta hectáreas, mostrando una clara tendencia al alza.
Aproximadamente el cincuenta y ocho por ciento de la cuenca se encuentra actualmente bajo el agua, cerca del máximo del año pasado. Los niveles de agua en Puente Navarro alcanzaron poco más de seiscientos cinco metros, mientras que en la zona del Tablazo se registraron sesenta centímetros.
El Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel alcanza actualmente en torno a 1.000 hectáreas inundadas, lo que supone cerca del 58 % de la superficie de las 1.750 hectáreas que son susceptibles de inundación. Y podría igualar antes del viernes el máximo de lámina de agua registrado el pasado año, que llegó a ser de 1.100 hectáreas.
Así lo ha explicado el director del parque nacional, Carlos Ruiz de la Hermosa, quien ha detallado que la evolución de la superficie anegada en los últimos meses muestra una tendencia claramente ascendente.
Ya que mientras que el 1 de diciembre de 2025 el parque contaba con 180 hectáreas inundadas; el 1 de enero de 2026 se alcanzaban las 306; el 1 de febrero, 428; el 16 de febrero, 855; y el 1 de marzo se situaba ya en torno a las 1.000-1.050 hectáreas.
“Estamos en unas mil hectáreas y en torno al 58 % de la cubeta inundada, que es un buen dato”, ha subrayado el director, quien ha recordado que el máximo alcanzado en 2025 fue de unas 1.100 hectáreas.
En cuanto a niveles, la estación de Puente Navarro ha marcado este miércoles 605,61 metros, mientras que en la zona del Tablazo —considerada el corazón del parque— la lámina de agua alcanzaba los 60 centímetros.
El año pasado el máximo se situó en 605,66 metros en Puente Navarro y 66 centímetros en el Tablazo, cifras que, a su juicio, podrían alcanzarse “antes de que termine la semana”.
El Gigüela mantiene aportes pese a la fuerte infiltración
Actualmente, los arroyos de Casablanca y Cañada del Gato han dejado de aportar agua tras semanas con caudales significativos, especialmente el primero. Mientras que los arroyos de Madre Chica y el canal del río Gigüela continúan suministrando recursos, aunque con menor intensidad que en semanas anteriores.
Para Ruiz de la Hermosa, este es un gran dato, pese a que los registros de las estaciones de aforo del río Gigüela muestran cómo los caudales de agua que llegan a través del río van descendiendo conforme se acercan al parque. Por lo que a su juicio queda demostrada la elevada tasa de infiltración que logra el canal del cauce del río.
El río Gigüela aporta 21,43 metros cúbicos por segundo en Villafranca de los Caballeros en la provincia de Toledo. Y cuando entra en la provincia de Ciudad Real, ya registra 6,44 metros cúbicos por segundo en Herencia y solo 1,80 en Villarrubia de los Ojos, que «a pesar de ser un cantidad mucho más reducida, es una cantidad significativa y está permitiendo una inundación muy favorable».
Según el director, que se ha mostrado prudente sobre la evolución de los aportes superficiales de agua al parque, el Gigüela podría seguir aportando agua al menos durante cuatro semanas más.
“Sin pillarme los dedos, yo creo que cuatro semanas más seguro”, ha indicado, al tiempo que ha recordado que el año pasado, con caudales inferiores, el río mantuvo aportes durante casi dos meses y medio.
Mejor punto de partida hídrico para la primavera
A diferencia del pasado ejercicio, cuando la inundación se produjo con la primavera ya iniciada, este año el parque encara esta estación con mejores condiciones hídricas, lo que podría favorecer los procesos ecológicos.
No obstante, Ruiz de la Hermosa ha insistido en la cautela y ha explicado que el actual contexto de abundancia de agua en numerosos humedales mediterráneos propiciará una mayor dispersión de las aves, que no tendrán la necesidad de concentrarse en Las Tablas.
Otro factor determinante será la respuesta de las praderas de plantas subacuáticas a la calidad del agua.
Según los análisis, es similar a la del año pasado, cuando aproximadamente el 50 % de la superficie inundada se cubrió de vegetación sumergida. Para que se repita ese escenario, será necesario que aumente la temperatura del agua, ya que en estos momentos se mantiene fría y la reacción biológica aún es limitada.
El parque alberga en estos momentos cifras relevantes de aves acuáticas. Entre ellas, 738 ejemplares de pato cuchara, cerca de 1.800 ánades frisos, 1.700 azulones, unos 2.000 cercetas comunes y 400 patos colorados, con previsión de aumento.
También se han contabilizado 764 porrones europeos y 60 porrones pardos, cifra que el director ha calificado de “muy interesante”, así como 55 cercetas pardillas, especie catalogada en peligro de extinción y 15 ánades rabudos.
En cuanto a otras especies, destacan 3.354 fochas comunes y 93 zampullines cuellinegros. La semana pasada aún permanecían en el parque cerca de 2.000 grullas, aunque su marcha hacia las áreas de cría es inminente.
La incógnita de la vegetación sumergida y la temperatura del agua
Ruiz de la Hermosa ha destacado especialmente la reciente observación de ejemplares de bigotudo, un ave ligada a los carrizales cuyas poblaciones están en regresión en los humedales mediterráneos.
“Ha sido una grata sorpresa”, ha afirmado, al tratarse de una especie que llevaba años sin detectarse en el parque.
Pese a la dispersión prevista de aves por la abundancia generalizada de agua, el director ha considerado que el punto de partida —con mil hectáreas inundadas a comienzos de marzo— es positivo para afrontar la primavera, siempre dentro de la incertidumbre que caracteriza la dinámica de este humedal.
En cuanto a las aportaciones, los arroyos Casablanca y Cañada del Gato han dejado de suministrar agua tras semanas de fuertes aportaciones. Madre Chica y el canal de Gigüela continúan aportando recursos, aunque con menor intensidad.
Esta mejora en la situación hídrica ofrece un mejor punto de partida para la primavera que el año pasado. Sin embargo, la abundancia de agua en otros humedales mediterráneos podría dispersar a las aves en lugar de concentrarlas aquí. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE



















