La presidenta de la CE Von der Leyen no parece que vaya a seguir en la línea de su anterior mandato, puesto que si bien ha reconocido la crisis climática que sufre el continente y el mundo y la de biodiversidad, ha basado las soluciones en futuros pactos políticos.
A pesar de las recientes promesas de mantener el Pacto Verde Europeo, las prioridades presentadas recientemente por la Presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, a sus futuros Comisarios señalan un alejamiento de las grandes ambiciones climáticas y medioambientales del pasado mandato, para centrarse más en la competitividad y la industrialización.
Un principio subyacente de la nueva Comisión de Von der Leyen es la «cooperación» entre Comisarios, que refleja los retos interconectados a los que se enfrenta Europa, entre ellos las crisis del clima y la biodiversidad. Sin embargo, el funcionamiento práctico de esta estructura dependerá de una gobernanza sólida y del liderazgo del Presidente para garantizar que los expedientes críticos no sean víctimas de disputas políticas.
El Pacto Verde no parece prioritario para Von der Leyen
Von der Leyen ha reconocido claramente que la emergencia climática es un reto crítico, pero los avances reales dependerán en gran medida de los mandatos concretos de cada Estado miembro y de su voluntad de cooperar en la forma que ella ha previsto.
En particular, necesitamos más aclaraciones sobre el papel de la restauración y la protección de la naturaleza, especialmente en la adaptación al cambio climático y la resiliencia hídrica, así como una mayor atención a la aplicación de la legislación fundamental en materia de naturaleza, como las leyes de la UE sobre deforestación y restauración de la naturaleza.
Al integrar la energía y la vivienda en una única cartera, e insistir en la necesidad de una transición justa y ecológica, Von der Leyen pretende conciliar la falsa dicotomía entre medidas sociales y climáticas.
También ha subrayado la necesidad de hacer realidad los resultados del Diálogo Estratégico sobre Agricultura, lo que implicaría una aplicación y cumplimiento estrictos de la legislación europea sobre la naturaleza y fondos específicos para restaurar la naturaleza y apoyar las medidas agroambientales.
Será necesaria una estrecha cooperación en todos los ámbitos y, en particular, entre la vicepresidenta de Transición Justa, Limpia y Competencia de la Comisión Europea, Teresa Ribera, y el Vicepresidente de Prosperidad y Estrategia Industrial, Stéphane Séjourné. Esto garantizaría que el impulso a la industrialización vaya de la mano de la acción por el clima y la naturaleza, con el fin de preparar para el futuro nuestra economía e industrias.
Dejar en manos de los políticos la resolución de temas que necesitan un fuerte asesoramiento de técnicos y especialistas idóneos en la materia nunca fue una buena idea y Von der Leyen lo sabe. Porque es evidente que las decisiones se toman basándose en los intereses económicos, antes que en buscar soluciones eficientes a los problemas reales que acucian a la Unión Europea.




















