La aparición de un motor helado desafía las leyes del universo. Brinda 700 veces más potencia que el hidrógeno. Un proyecto revolucionario que se posiciona a la altura de este supermotor que pondrá en marcha 100 aviones. Sustituir los motores de combustión actuales no es una tarea fácil. Es por eso que en la actualidad existen muchas alternativas en estudio. Se analiza la posibilidad de utilizar hidrógeno como combustible y la creación de diseños eléctricos que satisfagan las necesidades del sector del transporte.
Aunque los combustibles mencionados suponen opciones prometedoras, todavía se topan con retos respecto a costos, escalabilidad y desarrollo de infraestructura. La generación de hidrógeno verde, biocombustibles avanzados y combustibles sintéticos a gran escala necesitaría de grandes inversiones en instalaciones de producción, redes de distribución y estaciones de reabastecimiento. Sumado a esto, el coste actual de estos combustibles alternativos es sustancialmente más alto que los combustibles fósiles tradicionales, un rasgo que dificulta su adopción masiva.
La transición hacia una movilidad sostenible también requiere de modificaciones políticas y marcos regulatorios adaptados que, poco a poco, están instaurándose. En definitiva, se trata de un esfuerzo coordinado y a largo plazo de todos los sectores involucrados: gobiernos, empresas, investigadores, organizaciones no gubernamentales y ciudadanos.
El motor helado que pretende desplazar al hidrógeno sería de nitrógeno líquido
En este contexto, el mundo parece haber dejado de lado una interesante tecnología: los motores de nitrógeno líquido. El hidrógeno y las baterías eléctricas comparten el hecho de que no son fuentes de energía primaria. Quien busca disfrutar de estas alternativas como combustible debe acudir a la energía solar o química, entre otras, para producirlos o recargarlos. Este procedimiento debe realizarse con el mejor rendimiento posible y el combustible obtenido debe poder acumularse y usarse de manera eficaz.
La obtención y el almacenamiento de nitrógeno líquido cumple con estos requisitos. A su vez, la producción de nitrógeno líquido se trata de una tecnología sencilla y altamente conocida. Se enfría el aire hasta unos 196 grados bajo cero y, en el proceso, se separa el oxígeno del resto de los gases.
Después, es posible almacenarlo en depósitos aislados para bajar al mínimo las pérdidas por evaporación. Su coste es moderado y los usuarios están acostumbrados a verlo en diferentes exhibiciones de superconductividad.
Si se opta por forzar la evaporación de este nitrógeno líquido, se hace posible la construcción de un motor con un funcionamiento parecido al de las máquinas de vapor que movían los ferrocarriles. La diferencia es que no se requiere ninguna fuente de calor. Es suficiente con emplear la temperatura del aire exterior que siempre será mucho más alta. Una gota de nitrógeno líquido multiplica por 700 veces su volumen al evaporarse.
La expansión de estos gases puede usarse para dar movimiento al pistón, creando actividad. Este era el sistema de funcionamiento de Cryocar, una furgoneta reconvertida a cargo de la Universidad de Washington que circuló al principio de esta década. Existe otra propuesta semejante llamada CoolN2Car, desarrollada por la universidad del norte de Texas.
Un motor helado se coloca en el radar, desplazando rápidamente al hidrógeno
Estos modelos superaban las expectativas de los vehículos eléctricos. El nitrógeno líquido demostró que podía acumular más energía en menos espacio y con menos peso, permitiendo una autonomía mayor. Encima no necesita reemplazar las baterías cada pocos años y muestra una fiabilidad superior. No obstante, su rendimiento demostró ser bastante más bajo que el de un motor de combustión tradicional y la tecnología presenta varios inconvenientes.
Para empezar, su implementación definitiva conllevaría un nuevo paradigma que entrañaría el diseño y construcción de una nueva infraestructura para repartir el nitrógeno líquido. Asimismo, hay un riesgo de quemaduras por frío en instancias en las que el combustible se manipula de manera descuidada y la amenaza de una posible fuga en un recinto cerrado que desplace al oxígeno y genere asfixia en seres humanos.
La idea de utilizar un motor helado 700 veces más potente que el hidrógeno captó la atención de miles de expertos y, aunque ahora parece haber sido superada por los avances de otros campos, podría regresar con nuevas propuestas que solventen sus problemáticas. Si quieres saber más sobre el alcance del nitrógeno líquido, te contamos más en este otro artículo.


















