Las nubes podrían despedirse muy pronto del diésel con la llegada del motor del futuro, que quema partículas de agua y emite vapor. Aparece para cumplir con el objetivo que tiene el sector aéreo desde hace años: descarbonizar el transporte aéreo. Este es un proceso integral que pretende acotar drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) producidas por la aviación.
Este esfuerzo por parte de la industria queda enmarcado en las metas globales para combatir el cambio climático, según quedó estipulado en el Acuerdo de París. El objetivo mayoritario es el que transporte aéreo sea neutro en carbono para mediados de siglo, lo que exige una transformación profunda en cuanto a tecnologías, operaciones y políticas del sector.
Es un reto complejo que necesita de una perspectiva integral y coordinada. Implica la instauración de una serie de medidas y estrategia para disminuir las emisiones. La primera de ellas es la adopción de combustibles sostenibles de aviación, algo que pretende alcanzarse con este motor futurista.
Este motor augura el futuro de la aviación
En este contexto, Bosch Aviation Technology, una filial de Robert Bosch AG con sede en Viena, presentó un revolucionario concepto de motor de avión de hidrógeno. Al ser el vapor de agua el único subproducto de la combustión de hidrógeno podemos enlazarlo con la presencia de partículas de agua y vapor.
La clave de su último proyecto radica en una considerable adaptación del ya probado Rotax 916, un motor de gasolina de cuatro cilindros y 1.4 litros creado por el fabricante austríaco BRP-Rotax para aviones ligeros. En esta ocasión, no se ha creado un motor desde cero, sino que se ha modificado una pieza ya conocida.
Dicha medida es mucho más que una cuestión de eficiencia. Se trata de un movimiento calculado al detalle. Acelera los procesos de aprobación, disminuye los costos de desarrollo y agiliza los plazos del mercado.
Los cambios que hacen posible el funcionamiento del hidrógeno tardarán apenas unos meses, demostrando una gran agilidad y el profundo conocimiento que alberga la compañía sobre los mecanismos del hidrógeno.
El resultado de su transformación ha sido un impactante motor de hidrógeno con una potencia de 115 kW, un rendimiento de apenas un 2% menos que el formato gasolina. La expectación que está generando esta propuesta está a la altura de los aviones de pasajeros que queman partículas de agua avistados en Singapur.
¿Cómo funciona el motor de hidrógeno de Bosch?
Incluso en esta etapa, Bosch asegura que existe potencial para optimizar la potencia en los prototipos que venga. La propulsión de hidrógeno se realiza alimentando el motor con gas hidrógeno, combustible que sustituye a la gasolina.
Como mencionamos anteriormente, el proceso de combustión genera vapor de agua como subproducto en lugar de emisiones contaminantes, como es en el caso del diésel y la gasolina.
Al reaprovechar soluciones ya existentes y adaptarlas al hidrógeno, Bosch Aviation Technology ha conseguido un nivel de rendimiento que lo coloca como un referente en un sector difícil de descarbonizar.
Proyección de futuro del motor de hidrógeno de Bosch
Aunque aún es un prototipo, el motor de hidrógeno de Bosch Aviation Technology ya se ha convertido en un símbolo de lo que puede lograrse en instancias de urgencia ambiental. Recurriendo a tecnologías que fueron útiles en el pasado, la compañía nos ha mostrado lo que podría ser el camino hacia el futuro.
Todavía hay varios desafíos por solventa, pero el camino está trazado. El hidrógeno, con propiedades limpias y un elevado potencial energético, está en su punto álgido, dispuesto a despegar como combustible de la aviación sostenible.
Sea como fuere, la expectativa se ha alzado con la aparición de este motor, que promete sacar al diésel y la gasolina definitivamente del cielo. Al mismo tiempo, Reino Unido se está haciendo notar con otro motor que no contamina.



















