Euskadi propone que países y regiones de Europa colaboren y planifiquen actuaciones conjuntas contra «especies invasoras»

Las otras cuatro  iniciativas seleccionadas junto al proyecto “Life-Estuarios” del Gobierno Vasco como “Las mejores de entre las mejores” de Europa corresponden a la Conservación del Águila Imperial y el Halcón Saker en los espacios de la Red Natura 2000 de Bulgaria

Ana Oregi, acompañada por el Viceconsejero Josean Galera, agradeció el trabajo de las personas técnicos y científicos que desarrollaron tratamientos en más de 780 hectáreas con la retirada de más de 570.000 arbustos de la especie invasora chilca (Baccharis halimifolia), devolviendo a los entornos de los estuarios vascos su aspecto inicial y evitando modificaciones de la biodiversidad de cada uno de ellos.

Las otras cuatro iniciativas seleccionadas junto al proyecto “Life-Estuarios” del Gobierno Vasco como “Las mejores de entre las mejores” de Europa corresponden a la Conservación del Águila Imperial y el Halcón Saker en los espacios de la Red Natura 2000 de Bulgaria; la conservación de la “Víbora de los prados” en los Cárpatos de Hungría, las buenas prácticas para la conservación de los Osos en los Cárpatos orientales de Rumania y la campaña Thalassa de divulgación, protección y educación sobre los mamíferos marinos en Grecia.

“El problema de las especies vegetales invasoras afecta a todo el mundo debido a causas naturales pero, sobre todo, al movimiento humano. Algo parecido está sucediendo con varias especies animales”, ha indicado Oregi. “Hemos de saber cómo enfocarlo y actuar de inmediato con una buena y definitiva planificación pues esas especies alóctonas pueden reducir nuestro patrimonio vegetal y animal natural”.

Junto a Ana Oregi participaron en el acto, celebrado en el edificio “The Egg”, el búlgaro Svetoslav Spasov, el húngaro Bálint Halpern, las rumanas Silviu Chiriac y Loa Mihai, y el griego Nikolaos Labadariou.

La Consejera Oregi animó al resto de países y regiones de la Unión Europea “a aumentar su colaboración e intercambio de información en este tipo de casos para diseñar planificaciones conjuntas, ya que el desarrollo de esas plantas invasoras no entiende de límites geográficos sino que nos afecta a todos”.

“El problema de las especies invasoras se multiplica día a día”, ha comentado Ana Oregi. “En el reino vegetal vemos en Euskadi la chilca, el penacho de la Pampa u otras especies hasta ahora desconocidas en esta tierra. Otro tanto sucede con los patos malvasías americanos, visones americanos e incluso capibaras que se detectaban en Txingudi. La avispa asiática acaba con las abejas autóctonas y esto es muy grave, pues sin abejas se reduce la polinización y cambian los ecosistemas. Los cambios de temperatura que puede traer el cambio climático agravarían esta situación”.

Proyecto Life Estuarios del País Vasco

El proyecto LIFE Estuarios del País Vasco, desarrollado por el departamento de Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno Vasco y financiado por la Unión Europea, ha permitido frenar en la costa vasca el avance de la planta invasora Baccharis halimifolia, conocida como chilca, gracias a los tratamientos de eliminación realizados en más de 780 hectáreas de los estuarios del País Vasco, en las zonas de Urdaibai, Lea, y Txingudi. Se han tratado 570.000 arbustos de la especie invasora, y se han arrancado a mano más de 5 millones de plántulas, lo que ha permitido mejorar ambientalmente alrededor de 300 hectáreas de hábitats de interés comunitario.

“Cuando las especies no autóctonas se introducen de forma accidental o intencionada en nuevos territorios, pueden ocasionar graves impactos ambientales, económicos y sociales, que en el caso de la Unión Europea se están valorando en 12.000 millones de euros al año”, detalla la directora de Planificación Ambiental y Medio Natural Amaia Barredo.

Barredo remarca que introducción de especies invasoras puede provocar efectos adversos como “la transmisión de enfermedades a los seres humanos, la pérdida de biodiversidad, que puede llegar a la extinción de especies autóctonas. Ejemplo de ello, son los problemas de conservación del visón europeo, como consecuencia de la competencia del americano, o el deterioro y pérdida de hábitats de los estuarios debido a la ocupación por la Baccharis halimifolia. El proyecto LIFE de recuperación de estuarios del País Vasco nos ha permitido restaurar juncales, pastos salinos, y carrizales, hábitats importantes para la nidificación de muchas especies de aves protegidas”, explica Barredo.

Una de las claves para el éxito en la eliminación de cualquier especie invasora es impedir que ponga en marcha sus herramientas de invasión. En el caso de la Baccharis halimifolia, estas herramientas son su elevada producción de semillas, la capacidad de rebrote y el rápido crecimiento. Con este planteamiento se iniciaron en 2011 los trabajos del proyecto LIFE, priorizando la zona más afectada: Urdaibai. Durante el primer año se trataron cerca de 200 hectáreas de ejemplares adultos en este estuario, y 80 hectáreas de plántulas fueron arrancadas a mano. En los dos años siguientes, además de continuar trabajando en las zonas donde la chilca había rebrotado en Urdaibai, se iniciaron los trabajos en Lea y Txingudi.

En total han realizado trabajos forestales en más de 780 hectáreas brutas, y se calcula que han sido eliminadas 570.000 plantas adultas y arrancadas a mano más de 5 millones de plántulas.

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