Encontrar una pitón birmana en los Everglades no es como ver un cocodrilo tomando el sol. Estas serpientes se camuflan, se mueven poco y pueden pasar desapercibidas en un paisaje enorme de agua, hierba y manglar. ¿El resultado? Controlarlas es casi siempre un problema de “detección”, más que de captura.
Por eso Florida está probando un señuelo poco habitual. Conejos robot que parecen presas reales y que buscan atraer a las pitones fuera de sus escondites para poder localizarlas y retirarlas del ecosistema.
Por qué un conejo y por qué ahora
La pitón birmana es una especie invasora en el sur de Florida y lleva décadas causando daños a la fauna autóctona. En proyectos y materiales oficiales del gobierno federal de EEUU se habla de caídas drásticas en mamíferos nativos, con descensos de hasta el 95% en algunas zonas por el impacto de estas serpientes en la cadena alimentaria.
Menos mamíferos pequeños y medianos significa menos alimento para depredadores nativos y un ecosistema que se desequilibra por todas partes.
El gran problema es que las pitones no se dejan ver. “Eliminarlos es bastante sencillo. Es cuestión de detección. Nos está costando mucho encontrarlos”, resumía Mike Kirkland, biólogo principal de animales invasores del Distrito de Gestión del Agua del Sur de Florida.
Cómo funcionan los conejos robot
La idea es tan simple como ingeniosa. El Distrito de Gestión del Agua del Sur de Florida y la Universidad de Florida han trabajado juntos para desplegar señuelos mecánicos con forma de conejo. Son robots alimentados con energía solar y controlables a distancia, pensados para imitar una presa típica del entorno.
El truco no es solo la apariencia. Estos señuelos generan una “firma” de calor y emiten olor para resultar atractivos a las pitones, que cazan guiándose mucho por señales térmicas y químicas. Además, incorporan cámaras para vigilar la zona y avisar cuando una serpiente se acerca. En ese momento se activa la parte humana del plan, un equipo de retirada acude y captura al animal. En la práctica, esto significa menos horas “a ciegas” en el pantano y más oportunidades de actuar justo cuando aparece una pitón. Y también significa menos intervención directa y constante sobre el terreno, algo importante en un ecosistema tan delicado.
120 unidades, un experimento y una cifra que llama la atención
Según la información difundida sobre el proyecto, este verano se desplegaron 120 conejos robot como experimento. El coste aproximado por unidad ronda los 4.000 dólares, una inversión que se justifica si mejora la eficacia de detección y, por tanto, el número de serpientes retiradas.
Aquí conviene mantener la cautela. Las propias autoridades hablan de una fase inicial y de la necesidad de más tiempo para evaluar resultados y ajustar el sistema. Lo lógico en un problema así es medir, corregir y volver a medir.
Una pieza más dentro de un control más amplio
Los conejos robot no sustituyen el resto de estrategias. En Florida existe una gestión continua que incluye programas de retirada y campañas como el Florida Python Challenge, una competición que busca sumar manos y visibilidad al problema.
Y hay otro dato que explica por qué todo esto importa. Desde el año 2000, se han reportado más de 23.000 pitones retiradas del medio en Florida, pero la especie sigue siendo difícil de estimar y controlar en un territorio enorme. El Geológico de Estados Unidos habla de “decenas de miles” de pitones en la región, precisamente porque es muy complicado medir una población que se oculta tan bien.
En el fondo, lo que buscan estas tecnologías es ganar eficiencia. Menos horas de búsqueda improductiva, más capturas dirigidas. Algo que, si funciona, puede marcar diferencias reales para la biodiversidad local.
El comunicado informativo del proyecto ha sido publicado por el South Florida Water Management District.

















