10 cosas que suelen hacer infeliz a un gato

“Hay muchísimas razones por las que los gatos son una de las mascotas más célebres y populares del mundo. Son adorables, curiosos, juguetones, divertidos y su ronrón es el remedio más efectivo contra el estrés. Sin embargo, son seres muy particulares y cada gato tiene su propia lista de gustos y disgustos.” 

No todos tienen los mismos “odios”, de hecho hay cientos de videos y fotos en Internet de gatos tomando agua del grifo, haciéndose acariciar la panza o conviviendo con 20 compañeros más. Esta lista es de generalidades, no de excepciones.

Gentileza de Cristicats

Pasear en coche

Al igual que los humanos, los gatos son animales de costumbres. Les gusta tener su territorio y sus rutinas y normalmente odian cualquier cambio. Agrega a esto la confusión que puede provocarle un vehículo en movimiento y es muy probable que el resultado sea un gatito infeliz. 

Y si esos paseos suelen tener por finalidad una visita al veterinario (tienen muy buena memoria), peor se lo pones. Además, no les gustan los coches por una buena razón: son propensos a los mareos y pueden vomitar de ansiedad.

Bañarse y tener su arena sucia

Es una historia tan antigua como el tiempo: los gatos odian mojarse. Por un lado, no tienen necesidad de bañarse como los humanos o los perros, ya que hacen un muy buen trabajo acicalándose a sí mismos. Algunas razas y especialmente los grandes felinos, son aficionados al agua, pero el gato doméstico promedio hará todo lo que esté en su mano para evitarla.

No solo no les gusta que los bañen, también aborrecen que su arena esté sucia. Son tan escrupulosamente aseados, que cuando el arenero se encuentra muy colmado, pueden irse a buscar un lugar “más acorde”, para hacer sus necesidades. Límpiale diariamente la caja sanitaria y cambia completamente la arena de forma semanal y evitarás que se sienta tentado a hacer sus cositas en otro sitio.

Que les toquen la panza

Una de las cosas en las que los perros y los gatos se diferencian es su respectivo amor y odio porque les acaricien del vientre. Los instintos predadores de un gato están casi intactos, a pesar de llevar miles de años domesticado y el estómago es quizás su área más vulnerable. 

Acariciarle el vientre suele provocar en un gato una reacción defensiva, algo así como un reflejo que no puede resistir, así que mejor dejarles la tripita tranquila, si la primera vez que lo intentas, te rechaza. 

Los ruidos fuertes

Un fuerte ruido desencadena una respuesta inmediata en un gato ya que teme encontrase en peligro. Tienen un oído tan fino que son capaces de asustarse con un estornudo, así que imaginaros cómo perciben los bocinazos, la música a todo volumen y los fuegos artificiales.

El primer cepillado

Algunos gatos pueden disfrutar mucho de un buen cepillado, especialmente si su dueño les ha acostumbrado a ello desde una edad temprana. Sin embargo, es posible que su gato tienda a huir o se rebele decididamente, cuando te acerques con un cepillo en la mano. Los gatos son seres muy rutinarios y a priori no saben que eso es algo que podría gustarles. 

Gentileza de CuatroGatos Cartagena

Las caricias agresivas

Un gato puede fingir que es un rudo y violento predador, pero en realidad puede llegar a ser muy tierno y mimoso. Acariciarlo de forma agresiva, rascarle con fuerza o palmearles el lomo, pueden ocasionar en él una actitud defensiva, ya que puede sentirse sobre estimulado y su respuesta a eso suele ser la lucha o el ataque.

Los cortes de uñas

Puede que tengas suerte y tu gato sea de los que tolera un recorte de uñas, seguramente se deberá a que le has acostumbrado de muy pequeñito y no lo asocia con una agresión. Sin embargo, la mayoría de estos felinos se resistirá a los intento de recortar sus únicos medios reales de autodefensa, por razones obvias.

Compartir su territorio

A menos que se críen juntos, los gatos no suelen ser aficionados a otros compañeros, por su naturaleza territorial y porque ven en otros felinos a un competidor por sus alimentos, juguetes y dosis de atención. Incluso cuando conviven muchos gatos, siempre hay uno que destaca al mando, que es el macho o la hembra  «alfa».

La dosis adecuada de atención

La mayoría de los gatos no puede soportar que se les vigile o mime constantemente, pero tampoco les gusta que se les ignore. Cada gato es capaz de hacerle saber a su compañero humano cuándo quiere su atención, a menudo maullando sin cesar o frotándose en las piernas.

Tomar pastillas o jarabes

Los sentidos de los gatos están muy desarrollados, ya que su forma de subsistencia en libertad era y es la caza. Por ello, todo lo que tenga mal sabor o les resulte “diferente” será inmediatamente rechazado.

Los jarabes, las píldoras, las pastillas y afines, les provocan arcadas, saliva abundante (para “limpiarse” el retrogusto”) y hasta una actitud de auténtico salvaje. En caso de necesitar medicación, lo mejor es inyectársela, si ello fuera posible y sino… que tengas buena suerte.

Una reflexión final

Si tienes uno o más gatos, coincidirás en muchos, sino en todos los ítems mencionados. Si aún no has puesto un gato o dos en tu vida, esto te servirá de guía para saber lo que NO debes hacer, con el fin de que tu gato sea feliz.

Gentileza de Adóptame dejo huella

Y recuerda: ADOPTA, NO COMPRES. Hay muchos mininos que necesitan un hogar. No importa si son adultos o bebés, un gato rescatado de la calle, es capaz de agradecértelo toda su vida. Dales la oportunidad de demostrártelo y nunca te arrepentirás. También puedes plantearte ser casa de acogida, una experiencia realmente maravillosa.

Gentileza Revista Gatos

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