Con la muerte ni se juega ni se ataca

“Desde el Grupo ECOticias queremos dar nuestro pésame a la familia y los amigos del torero Iván Fandiño, muerto mientras ejercía una profesión que en nuestro país se considera legal. Si bien no somos protaurinos, no podemos menos que lamentar el fallecimiento de un ser humano y nos negamos a que este suceso se emplee como argumento, para apoyar la causa de la abolición de las corridas de toros y mucho menos que se festeje su deceso.”

Las cosas claras

En nuestro país ser torero es una profesión contemplada por la ley, que cuenta con todas las garantías que la misma le otorga. Quienes la ejercen pagan impuestos, hacen su declaración a Hacienda y perciben unos emolumentos, que están avalados y amparados por la legalidad de dicha profesión.

Todo torero sabe que su profesión conlleva un enorme riesgo y por esa razón, cada vez que sale a la arena y se enfrenta a un toro de lidia, cuyo peso oscila entre los 300 y los 500 kg, lo hace con la certeza de que su vida está en peligro. Por eso, cuando un torero fallece en las circunstancias en las que lo ha hecho el Sr. Iván Fandiño, se dice tradicionalmente que ha “muerto en su Ley”.

 

Ninguna muerte se festeja

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Ahora bien, el ser antitaurino o sea estar en contra de que se emplee a un animal para el entretenimiento de los espectadores y que su muerte tras diversas torturas, sea motivo de regocijo para sus fans, no implica que quienes consideran una vida como sagrada, lo hagan solamente pensando en la del animal.

TODA vida es sagrada, la del Toro y la del Torero y si alguien fallece haciendo algo con lo que no estamos de acuerdo, debemos ser respetuosos con su memoria y con sus decisiones. Es imposible pedir respeto por nuestras creencias y valores, si no ejercemos ese mismo respeto por las leyes y las opciones ajenas.

 

La muerte de un torero no hace más que demostrar que el espectáculo de las corridas de toros es no solo antinatural porque provoca regocijo ante la muerte de un animal, sino que también lo es por el peligro que conlleva para el diestro.

Pero festejar la muerte de un torero no es la forma de defender los derechos de los animales. Muy por el contrario, emplear el deceso de un profesional como arma arrojadiza para atacar su medio de vida, es ponerse a la misma altura moral, de aquellos que defienden el asesinato como forma de diversión.

 

Desde ECOticias seguiremos bregando para que cambien las Leyes Nacionales y Autonómicas. Nuestro objetivo es la abolición de la Tauromaquia como espectáculo público y como tradición y la de todos aquellos festejos que implique la tortura de un animal y/o su muerte.

Pero nos negamos rotundamente a ser cómplices de la falta de sensibilidad y respeto de la que hacen gala unos pocos descerebrados, que no entienden el valor de las leyes y son capaces de alegrarse pública y privadamente de la muerte de un ser humano. 

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