El águila calzada migra durante dos meses al año entre España y África

Así se desprende de Migración y ecología espacial de la población española de águila calzada, segunda monografía del programa Migra –que está desarrollado por SEO/BirdLife con la colaboración de Fundación Iberdrola España–, que recopila un trabajo de siete años, iniciado en 2011, con el objetivo de conocer la ecología espacial, movimientos y migración de las aves de España. En concreto, este segundo informe revela las rutas migratorias y zonas de invernada del águila calzada.

El marcaje de 21 águilas calzadas europeas ha revelado que la mayoría de las poblaciones de esta rapaz dedica aproximadamente dos meses al año a migrar entre España y África, un mes en otoño de la Península a África y otro mes en primavera de regreso a España.

Así, la migración otoñal se prolonga desde principios de agosto hasta principios de octubre, con una duración media de 23 días, mientras que en primavera, que va del 25 de febrero al 21 de marzo, dura unos 28 días.

Así se desprende de ‘Migración y ecología espacial de la población española de águila calzada’, segunda monografía del programa Migra –que está desarrollado por SEO/BirdLife con la colaboración de Fundación Iberdrola España–, que recopila un trabajo de siete años, iniciado en 2011, con el objetivo de conocer la ecología espacial, movimientos y migración de las aves de España. En concreto, este segundo informe revela las rutas migratorias y zonas de invernada del águila calzada.

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Para realizar el estudio se han marcado 21 águilas calzadas con GPS, que han hecho posible obtener más de 83.000 localizaciones que han guiado a los expertos por los más de 194.000 kilómetros cubiertos por estas rapaces.

Según este informe, que ha sido presentado este miércoles 15 de noviembre, las diferencias estacionales migratorias se deben a que en otoño las rutas son significativamente más rectas y los días de parada son menos frecuentes. Además de pasar dos meses al año migrando entre España y África, las águilas calzadas permanecen cinco meses en las zonas de cría, ubicadas por zonas forestales de la Península Ibérica, y poco más de cinco meses en la zona de invernada, en África.

Según advierte SEO/BirdLife, estos datos refuerzan, por tanto, la necesidad de una gestión global del hábitat en diferentes países a lo largo de todo el año para la conservación de la especie. La organización considera que la cooperación internacional es fundamental a la hora de crear zonas seguras para las águilas calzadas en sus viajes migratorios al África subsahariana.

Tal y como detalla el documento, durante el periodo reproductor, que permanecen en España, utilizan grandes extensiones de hábitat alrededor de sus nidos llegando a desplazarse hasta a 75 kilómetros diarios en busca de alimento, utilizando principalmente áreas donde dominan las extensiones de matorral, áreas agroforestales (principalmente cultivos de secano), áreas abiertas, cultivos y pastizales. Durante su migración, se concentran en el estrecho de Gibraltar para cruzar el mar hasta África, y atraviesan el desierto del Sahara en frente amplio, cruzando sobre todo Argelia, Mali y Mauritania.

DISTINTAS VELOCIDADES SEGÚN LA ESTACIÓN

La distancia diaria de vuelo es mayor en otoño (entre 143 y 253 kilómetros al día) que en primavera (entre 136 y 234 kilómetros diarios), pero en primavera la distancia diaria recorrida es mayor al cruzar el desierto del Sahara y las velocidades oscilan entre los 40 y los 70 kilómetros por hora.

Asimismo, al llegar a África, las águilas calzadas permanecen en estas áreas una media de 163 días, hasta retornar a sus áreas de cría entre febrero y marzo. Las zonas de invernada se sitúan en el Sahel occidental, a unos 2.400 y 3.400 kilómetros de sus territorios de cría.

Sin embargo, hay zonas ubicadas más al sur, lo que en conjunto da una franja de más de 900 kilómetros de amplitud en la que se sitúan los cuarteles de invernada, que abarcan ocho países africanos: Mauritania, Mali, Níger, Burkina Faso, Guinea, Sierra Leona, Nigeria y Chad. Ocupan mayoritariamente superficies cubiertas por vegetación herbácea con arbolado disperso (sabanas) y en menor medida mosaicos de vegetación y tierras de cultivo, siendo escasas las localizaciones en ambientes forestales.

INDICADORES DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Por otro lado, según destaca SEO/BirdLife, desde la década de 1980 hay un aumento del número de ejemplares que permanecen durante el invierno en la península Ibérica y, en general, en la cuenca del Mediterráneo. Para la organización, esto demuestra «lo buenos indicadores que son las aves del cambio climático».

Precisamente, dos de las águilas calzadas marcadas para el estudio no migraron hasta África e invernaron en la albufera de Valencia, a tan sólo 300 y 450 kilómetros de sus nidos. Allí se alimentaron en zonas de arrozal y cultivos de regadío entre campos de naranjos, muy diferentes al habitual hábitat de invernada de la especie en el Sahel africano. Además, las águilas calzadas mostraron una marcada fidelidad hacia sus áreas de invernada, tanto en África como en España.

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