La Comisión Europea ha abierto este jueves 25 de julio un procedimiento de infracción contra España y otros ocho países por seguir permitiendo la caza de la tórtola europea y no proteger adecuadamente su hábitat.
En España son solo cuatro comunidades autónomas las que han aprobado moratorias contra la caza de esta especie: Asturias, Cantabria, Canarias y, desde el 15 de julio, la Comunidad Valenciana.
En concreto, SeOBirdlife apunta que la Comisión ha comunicado el inicio de los procedimientos contra España y Francia por el incumplimiento de los artículos de la Directiva de Aves que obligan a los Estados miembros a mantener los niveles de población de las especies de aves, asegurando que haya suficiente diversidad de hábitats dentro y fuera de los espacios protegidos.
También, recuerda que desde 2018 existe un Plan de Acción Europeo para la Conservación de la tórtola y reclama su aplicación desde entonces.
En concreto, el plan incluye medidas para preservar y restaurar los hábitats favorables para la tórtola además de acciones de urgencia como establecer una moratoria temporal en la caza de la especie.
Además, apunta que en cumplimiento de la Directiva de Aves de la UE y, en España, con la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad, no se debería autorizar el aprovechamiento cinegético de esta especie, como mínimo, hasta que sus poblaciones se recuperen.
Sin embargo, denuncia que en la última temporada se volvió a autorizar su caza con un nivel de capturas similar a la anterior, «lo que puede suponer la muerte de 800.000 tórtolas en España, muy por encima de lo que puede soportar la especie».
Se ha perdido la cuarta parte de las tórtolas
Según indican los censos de SEO/Birdlife, la población de tórtola europea en España ha caído un 25 por ciento en los últimos 20 años.
Además, en la Unión Europea ha descendido entre un 50 y un 70 por ciento y, en algunos países, el desplome llega hasta el 90 por ciento, como en Reino Unido que prácticamente ha desaparecido.
«Así, al tratarse de una especie migratoria, las acciones u omisiones de países como España afectan al conjunto de la especie en todo el continente, ya que esta especie realiza cada año un viaje de 4.000 kilómetros desde el África subsahariana, donde pasa el invierno, hasta sus zonas de cría en Europa», añade.
La amenaza de la agricultura intensiva
La organización resalta que, además de la caza, esta especie también experimenta el sufrimiento de muchas aves agrarias como la intensificación de la agricultura, la pérdida de los barbechos o la eliminación de arbustos y vegetación en las lindes de fincas y caminos.
Según denuncia la Comisión, ningún gobierno nacional ha iniciado las «medidas agroambientales de emergencia» para proteger a estas especies migratorias.
SEO/Birdlife apunta que la Comisión también ha considerado que el incumplimiento de estas medidas merece ser perseguido aunque se había mostrado previamente opuesta a amonestar a los países por sus malas políticas agrícolas.

















