La red de bancos de germoplasma nacional ya identifica y conserva casi 7.000 especies vegetales

La Manzanilla Real (Artemisa granatensis Boiss) es endémica de Sierra Nevada y se haya en peligro de extinción, se estima que quedan menos de 2.000 ejemplares. Gracias a la labor de los bancos de germoplasma, entidades que conservan el material genético, vegetal en cualquiera de sus formas (semillas, esquejes, tubérculos), hoy podemos saber qué flora silvestre tiende a desaparecer y cómo está preservada por estas entidades que actúan como seguro de vida de la biodiversidad de nuestro ecosistema.

El Banco de Germoplasma Vegetal de Andalucía se ha encargado de proteger esta especie tan conocida como exclusiva, la manzanilla, y es además una institución que se sitúa como primer cabo de una red de doce bancos a nivel estatal que protegen la conservación de una flora silvestre en todo el territorio nacional, la llamada Red Española de Bancos de Germoplasma de Plantas Silvestres y Fitorrecursos Autóctonos (REDBAG).

Jacinto Esteban Hernández, coordinador de este proyecto a nivel nacional y director del Banco de Germoplasma Vegetal Andaluz, destaca entre los resultados de este trabajo coordinado, que ya se ha podido establecer la cantidad de adhesiones de cada banco que forma parte de la red. El total, Hernández especifica que en 2009 “ascendió a 29.218 el número de entradas conservadas, que corresponden a 6.788 especies”.

Aún no se puede precisar qué porcentaje suponen en relación al total de la flora silvestre de nuestro país, porque no hay cifras consensuadas. No obstante, teniendo en cuenta el cálculo avanzado de 1.988 que se toma como referencia en el Atlas y Libro Rojo de Flora Vascular Amenazada, publicado por la Dirección General de Conservación de la Naturaleza, se calcula que se elevan a 8.300 el número especies y subespecies españolas. Una cantidad relativa ya que, si bien por su fecha no nos puede ofrecer gran exactitud, sí puede ayudarnos a calibrar el avance de REDBAG al identificar esta cantidad de especies.

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Desde REDBAG también se ha elaborado un inventario de las instituciones implicadas en la conservación ex situ de la diversidad vegetal silvestre en España, en el que aparecen “60 instituciones y organismos que trabajan por la conservación de la flora silvestre”. Las tres entidades con mayor volumen de especies conservadas son el Banco de Germoplasma Vegetal de la Universidad Politécnica de Madrid, el Vegetal Andaluz (BGVA) y el del Jardín Botánico Canario `Viera y Clavijo’ (Gran Canaria), “que alcanzan en conjunto el 76% del germoplasma conservado”, concreta.

Asimismo, diseñan diversas campañas de colecta dirigidas a completar las colecciones de germoplasma de las especies silvestres de mayor interés científico o bajo mayor grado de amenaza en distintos territorios españoles aún mal prospectados. Hernández detalla que “aparentemente” las zonas mejor prospectadas son Canarias, Andalucía, Valencia y Baleares; y las que menos Galicia, Castilla-La Mancha, Castilla y León, País Vasco, Cantabria, Aragón, Murcia, Navarra y La Rioja, “donde se han centrado los equipos de colecta durante 2009”.

Entre otros objetivos, REDBAG persigue la revisión el desarrollo normativo nacional e internacional y en el marco de la Convención de la Diversidad Biológica, en materias relacionadas con el acceso, difusión, donación y transferencia de germoplasma y colabora con el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) en la redacción de una propuesta de Estrategia Nacional de Conservación de Diversidad Vegetal.

Compromisos territoriales

La biodiversidad proporciona muchos beneficios fundamentales para el hombre, más allá del suministro de materias primas. La pérdida de la variedad biológica puede tener efectos negativos en las formas de vida tradicionales o provocar la vulnerabilidad ante desastres naturales. En esta línea, desde hace unos años se han establecido estrategias a nivel mundial, europeo e incluso nacional para fomentar y comprometer a los distintos territorios en la conservación de su flora silvestre.

En este contexto, en el año 2001 surgió esta red en pro de la biodiversidad en el seno de la Asociación Íbero-Macaronésica (España) de Jardines Botánicos, aunque no fraguó hasta 2008, cuando el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino materializó un contrato de asistencia técnica, en el que la Universidad de Córdoba actuó como licitador. Asimismo, la UCO dirige el Banco de Germoplasma Vegetal Andaluz (BGVA), en convenio con la Consejería de Medio Ambiente y con la colaboración del Instituto Municipal de Gestión Ambiental (Jardín Botánico de Córdoba).

El director del banco andaluz argumenta que el interés y origen de REDBAG “responde a la necesidad de ofrecer una respuesta a nivel nacional a los compromisos que el estado había adquirido como consecuencia de la Estrategia Mundial para la Conservación de Plantas” (GPSC), herramienta del Convenio sobre la Diversidad Biológica. Un instrumento que, según detalla, “compromete a los países firmantes a lograr que el 60% de las especies vegetales amenazadas con colecciones sea accesible ex situ, preferentemente en el país de origen para el 2010”, y a “logar la conservación del 70% de la diversidad genética de los cultivos y otras especies vegetales de importancia”.

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