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domingo, enero 29, 2023

La red natura en aguas del archipiélago Canario debe ampliarse con urgencia

Desde que entró en vigor la Directiva Hábitats, en 1992, España y Portugal han tenido 18 años para incluir áreas marinas protegidas en la red europea Natura 2000 y cumplir así con la normativa europea. Aun así, en el seminario de seguimiento que está teniendo lugar entre el 15 y el 17 de este mes en Brindisi (Italia), la red marina creada en la región macaronésica ha sido evaluada como insuficiente, lo que conlleva la obligación de ambos países de ampliar las zonas marinas protegidas.

En lo que respecta a las aguas del archipiélago canario, la Comisión Europea ha reclamado nuevamente a España que amplíe con urgencia la Red Natura 2000 para garantizar la conservación de todos los hábitats y especies marinas consideradas en la Directiva que están presentes en aguas del archipiélago, como bancos de arena, arrecifes, cuevas submarinas, tortuga boba, tortuga verde o delfín mular.

La Red Natura 2000 en los archipiélagos portugueses (Azores, Madeira y Salvajes) igualmente ha ser ampliada para dar protección a bancos de arena, arrecifes, cuevas submarinas, así como a la tortuga boba o al delfín mular, según exigió la Comisión Europea. Solamente las áreas protegidas creadas para proteger a la foca monje fueron consideradas adecuadas para garantizar la conservación de dicha especie.

La Directiva Hábitats fue redactada en la Unión Europea de acuerdo al objetivo internacional establecido por el Convenio de Diversidad Biológica de Naciones Unidas, según el cual debe protegerse al menos el 10% de la superficie marina para el año 2012. En la actualidad, España no llega al 1% y por ello es necesario impulsar la investigación marina e identificar áreas de interés ecológico. En este sentido, Oceana, como parte del proyecto LIFE + Indemares, está documentando estos días con ayuda de un robot submarino (ROV) el Seco de los Olivos, en Almería, para reunir datos que avalen su inclusión en la Red Natura 2000.

Ricardo Aguilar, Director de Investigación de Oceana Europa, considera que “es asombroso que todavía especies tan emblemáticas como las tortugas boba, las tortugas verdes o los delfines mulares no gocen de una adecuada protección en los archipiélagos de la región macaronésica. También sorprende que en Canarias no exista una sola área marina protegida enfocada a la conservación de arrecifes, hábitat que alberga comunidades interesantísimas de  gorgonias, corales, esponjas y gusanos poliquetos, tanto en zonas costeras como en montañas submarinas. Lo mismo ocurre en los alrededores de Azores y Madeira, donde existe un elevadísimo número de montañas submarinas que albergan importantes arrecifes pero tan sólo en 5 de ellos existen pequeñas áreas de protección. Nos alegra que este tipo de seminarios obligue a los dos países a ampliar la conservación de este hábitat”.

Los seminarios de seguimiento, como éste de Brindisi, evalúan la Red Natura 2000 en los diferentes Estados Miembros de la Unión Europea. Representantes de la Comisión Europea, del European Topic Centre y de los gobiernos, así como ONG y científicos expertos independientes, participan en esta evaluación. En esta ocasión son la región mediterránea, la región macaronésica y el Mar Negro las zonas que están siendo evaluadas. Oceana ha sido invitada a aportar información científica que avale la necesidad de declarar nuevas áreas marinas protegidas y está facilitando datos relevantes obtenidos durante sus expediciones en el Mediterráneo, Cantábrico y Atlántico.

Ana de la Torriente, científica marina presente en el seminario, explica que “Tanto Portugal como España tienen la responsabilidad de implementar medidas de conservación en el medio marino. Dada la elevada superficie marina existente en estos archipiélagos de la región macaronésica,  que constituyen casi la mitad de las aguas europeas, es necesario y urgente que estos países cumplan con la normativa europea y se avance en materia ambiental, asegurando de esta forma la conservación de la enorme biodiversidad marina existente en sus aguas”.

A bordo del catamarán Ranger y con ayuda tanto de buceadores como de un ROV, Oceana ha documentado fondos en los alrededores de Italia, España, Grecia, Portugal y Malta. En España, ha estudiado tanto el Mediterráneo como la zona galaico-cantábrica y las islas Canarias hasta profundidades de 700 metros. Parte de su trabajo se centra en la documentación de diversas montañas submarinas, áreas esenciales donde están presentes varias de las especies y hábitats que se están evaluando actualmente en el seminario en Brindisi.

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