Greenpeace lamenta que no se haya logrado un acuerdo para detener la caza de ballenas

«Después de un año de discusiones en la CBI, el único resultado ha sido un año más de prórroga para alargar las negociaciones” ha declarado Junichi Sato director de Campañas de Greenpeace Japón, quién se enfrenta a 18 meses de cárcel por denunciar el tráfico ilegal de carne de ballenas en Japón (1). “Mientras tanto, la sangre de miles de ballenas se derrama debido a que Japón, Noruega e Islandia siguen cazando estos cetáceos para fines comerciales con total impunidad».

La asociación ecologista denuncia que los gobiernos que han participado en la CBI han mantenido las reuniones a puerta cerrada, ocultando así las negociaciones y dejando a las ballenas con un futuro incierto. Sin embargo, países como Japón aprovecharán este año para seguir realizando la supuesta caza “científica” en el Santuario de la Antártida.

El vicepresidente de la Comisión Ballenera Internacional, Anthony Liverpool, ha señalado que  «las posiciones fundamentalistas se han mantuvieron aparte en las negociaciones». Sin embargo, Japón, que mata a la mayoría de las ballenas, insiste en que su caza es para la investigación científica. Greenpeace denunció hace dos años que la carne de ballena llega más a los restaurantes que a los laboratorios. Junichi Sato y Toru Suzuki, dos activistas de Greenpeace, se enfrentan a 18 meses de prisión por hacer públicos estos hechos. Durante más de treinta años, Greenpeace ha luchado para acabar con la caza comercial de ballenas y seguirá haciéndolo hasta que se prohíba (2).  

«Ha llegado el momento que los gobiernos a favor de la conservación, como el español, vayan más allá de la retórica y arriesguen hacia una política más activa” ha declarado Celia Ojeda, responsable de Océanos de Greenpeace. “Es el momento de una acción política real que ponga fin a la caza científica de Japón en el Santuario de la Antártida y a la caza comercial de Noruega e Islandia. Hablar sin acción es sólo eso: hablar».

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Además, esta reunión ha estado envuelta en una gran polémica por la posible condena de 18 meses de prisión de Junichi y Toru por demostrar las ilegalidades del Gobierno japonés y por las evidencias de que Japón está dispuesta a todo por mantener esta cacería sin sentido, insistiendo en que esto esta matanza es científica, pagando sobornos y votos en la CBI. Greenpeace demanda que se acabe con la caza en el Santuario Ballenero de la Antártida y que se prohíba el comercio internacional de carne de ballena y sus derivados.

 

Greenpeace

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