Un estudio destaca la importancia de la cogestión para lograr una pesca sostenible

Nuevas y esperanzadoras pruebas sugieren que la mayor parte de las pesquerías del mundo —incluida la pesca a pequeña escala, que no suele estar industrializada y de la que dependen millones de personas para alimentarse— se pueden mantener mediante la cogestión basada en las comunidades.

“La mayoría de las pesquerías del mundo no son, y nunca serán, administradas por gobiernos centralizados fuertes con normas jerarquizadas y medios para hacerlas cumplir”, dice el uruguayo Nicolás Gutiérrez, doctorando de Ciencias Acuáticas y Pesqueras en la Universidad de Washington (EE UU) y autor principal del artículo que esta semana publica Nature.

“Nuestros hallazgos muestran que muchas pesquerías de todo el mundo cogestionadas por comunidades están bien administradas bajo estructuras limitadas de gobierno central, siempre y cuando las comunidades de pescadores se impliquen de forma proactiva. La cogestión basada en comunidades es la única solución realista para la mayoría de las pesquerías del mundo, y es una manera eficaz de conservar los recursos acuáticos y los medios de subsistencia de las comunidades que de ellos dependen”, destaca el investigador.

Acuerdos entre alcaldes y pescadores

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Con este sistema de administración la responsabilidad de los recursos se comparte entre el gobierno y los usuarios. En una escala más pequeña, esto puede implicar que alcaldes y pescadores de diferentes pueblos se pongan de acuerdo para evitar la pesca en las aguas del otro.

Entre los ejemplos a una escala más grande se incluye la pesca más valiosa de Chile, un molusco denominado “loco” y conocido también como abalón de Chile. Lo comenzaron a cultivar en 1988 pescadores locales de una sola cooperativa a lo largo de un tramo de costa de 4 km, y que hoy en día se extiende an 700 áreas de administración conjunta con 20.000 pescadores artesanales a lo largo de 4.000 km de costa.

Aunque existen estudios de casos individuales de pesca cogestionada, este nuevo trabajo utiliza datos de 130 pesquerías en 44 países desarrollados y en vías de desarrollo e incluye elementos como ecosistemas marinos y de agua dulce, así como diversas artes de pesca y especies objetivo.

El análisis estadístico muestra que la cogestión suele fallar si no cuenta con elementos clave: la presencia de líderes destacados en la comunidad y cohesión social, incentivos claros que aseguren a los pescadores -por ejemplo- la cantidad que puedan capturar o el área en la que puedan pescar, así como áreas protegidas, especialmente cuando se combinan con una cosecha regulada dentro o fuera del área y cuando el área protegida está propuesta y controlada por las comunidades locales.

“Nuestros resultados muestran que los recursos adicionales deben destinarse a los esfuerzos para identificar a los líderes de la comunidad y construir capital social, y no solo a imponer tácticas de administración que excluyan a los usuarios”, dice Gutiérrez.

El Nobel Ostrom tenía razón

El nuevo estudio confirma las teorías de Elinor Ostrom, que ganó el Premio Nobel de Economía en 2009 por desafiar la sabiduría convencional de que la propiedad común siempre se administra de forma deficiente y que debería ser regulada por autoridades centrales o privatizadas. Según Ostrom, los usuarios de recursos suelen desarrollar sofisticados mecanismos para la toma de decisiones y la aplicación de reglas para tratar los conflictos de intereses.

“Elinor Ostrom tenía razón “, sostiene Omar Defeo, profesor de la Universidad del Uruguay, coordinador científico del programa nacional de administración de pesca de Uruguay y coautor del artículo. “Con la coadministración basada en comunidades, los pescadores son capaces de autoorganizarse, mantener sus recursos y lograr una pesca sostenible”.

Después de leer el artículo antes de su publicación, Ostrom dijo que el trabajo era “fabuloso” y declaró: “Fue muy emocionante ver los hallazgos sobre la cohesión de la comunidad en base a normas, confianza, comunicación, compromiso y respeto por los líderes como los atributos más importantes que conducen a una cogestión de la pesca con éxito”.

Para realizar el estudio Gutiérrez reunió información científica, informes de gobierno y de organizaciones no gubernamentales, así como entrevistas personales a 130 pesquerías coadministradas. Las evaluó con ocho atributos, que van desde la potenciación de la comunidad hacia las capturas sostenibles hasta los incrementos en la abundancia de peces y de los precios de lo que se capturó.

Las mejores pesquerías

Con un 40% de las pesquerías con puntuación positiva en 6, 7 u 8 atributos, y otro 25% puntuando positivamente en 4 ó 5, los coautores afirman que la cogestión basada en comunidades “es una gran promesa para el éxito y la sostenibilidad de las pesquerías de todo el mundo”.

Ray Hilborn, profesor de Ciencias Acuáticas y Pesqueras en la Universidad de Washington y también coautor del estudio, participó también en otro artículo de Science en 2009 en el que se apuntaba que muchas de las principales pesquerías industriales y los ecosistemas de pesca cada vez son más sostenibles.

“Este nuevo estudio ilustra la capacidad de crecimiento en el mundo para administrar la pesca sostenible y que las herramientas apropiadas para la pesca industrial en los países con gobiernos centrales fuertes son muy diferentes de aquellos con pesca a pequeña escala o sin esos gobiernos centrales fuertes”, comenta el experto.

Este trabajo ha sido financiado por la National Science Foundation, el Programa de Ecología de Fulbright/OAS (Organization of American States) y la institución Pew Charitable Trusts.

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