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jueves, febrero 2, 2023

Greenpeace reclama la reapertura de la investigación sobre la malversación de carne de ballena en Japón

En 2008 Greenpeace Japón reveló la existencia de la malversación y escándalo dentro de la industria ballenera a través de una denuncia realizada por dos activistas de la organización, Toru Suzuki y Junichi Sato, lo que les llevó a proceso judicial de más de dos años por haber hecho público este escándalo y les costó una condena de tres años de libertad condicional (2).

Después de que saliera a la luz la existencia de este fraude, la Agencia de Pesca de Japón (FAJ, en sus siglas en inglés) se ha visto obligado a disculparse por su mala conducta. Cinco funcionarios aceptaron como «regalos» carne de ballena con un valor total de 3.000 dólares. Otros dos funcionarios clave en esta institución, entre los que se encuentra Junio Yamashita, segundo en la jerarquía de la FAJ y prominente negociador de la Comisión Ballenera Internacional, han recibido amonestaciones.

Las disculpas de la FAJ y el posterior reconocimiento oficial de las irregularidades (3), implican la asunción por vez primera por parte de las autoridades japonesas de la corrupción existente dentro del programa de caza «científica» que expuso Greenpeace en 2008.

«Que la agencia de pesca japonesa haya admitido que sus funcionarios hayan recibido «regalos» de esta industria es una prueba más de la corrupción sistémica y arraigada en la industria ballenera», ha declarado Celia Ojeda responsable de océanos de Greenpeace

La caja de carne de ballena procedente de la malversación que Sato y Suzuki interceptaron tenía una valor de 550 dólares según los fiscales un valor mucho menor que el que han admitido haber recibido los funcionarios, esto no es más que la punta del iceberg de la corrupción presente en la industria ballenera.

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