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miércoles, febrero 8, 2023

Lorca 2011: catástrofe esperada y una llamada de atención

La acción conjunta de tres factores ha sido la responsable de los cuantiosos daños producidos por estos terremotos a pesar de su magnitud moderada: la cercanía del epicentro al centro de la ciudad, su poca profundidad, menos de cinco kilómetros, y la ocurrencia seguida de dos terremotos; multiplicándose así los efectos producidos sobre los edificios. Algunos pocos edificios se han derrumbado, otros han sufrido daños estructurales, y la mayoría grietas y daños en las fachadas. La mayoría de las víctimas han sido debidas precisamente a la caída de material sobre las calles, aplastando también a numerosos vehículos.

La ocurrencia de un terremoto siempre produce asombro, pero se ha tener en cuenta que la región de Murcia y, en concreto la zona cercana a Lorca, presenta un largo historial de terremotos. El último terremoto que produjo daños tuvo lugar el 6 junio 1977 y se caracterizó por una magnitud de 4.2. En febrero de 1999 la región cercana de Mula sufrió varios terremotos de magnitud próxima a 5 que causaron algunos daños y gran alarma social. En agosto de 2002 y enero de 2005 fue la región de Bullas, en Murcia, quien sufrió los efectos de sismos de magnitud moderada (inferior a 5.0) pero que causaron importantes daños. Esta actividad sísmica en la región no debe de sorprendernos ya que en 1911, en la región de Lorquí, ocurrieron dos sismos en marzo y abril que causaron importantes daños. La región está atravesada por una serie de fallas geológicas, la más importante es un sistema de fallas llamado de Carboneras, Alhama de Murcia, Palomeras que se extiende desde la costa de Almería hasta Alicante y pasa precisamente por Lorca. A este sistema de fallas está asociada una continua actividad de terremotos de pequeña magnitud y, con periodos más largos de tiempo, terremotos mayores como los experimentados estos días pasados.

El último terremoto de magnitud mayor de 6 ocurrido en esta región fue el de Torrevieja (Alicante), el 21 de marzo de 1829, que produjo la practica destrucción de las ciudades de Torrevieja y Guardamar que tuvieron que ser reconstruidas de nueva planta y produjo un total de 389 muertos y numerosos heridos. Este sismo junto con el de Arenas del Rey (Granada) de 1884 son los mayores terremotos ocurridos en España, alcanzando en ambos casos una intensidad máxima de X. Esto nos indica que la zona es sísmicamente activa, aunque los terremotos con magnitudes por encima de 5 se repiten solo con periodos largos de tiempo. Sin embargo, esto no debe de hacernos olvidar que este tipo de sucesos se repetirá y debemos de estar preparados. Aunque la predicción de terremotos, en el estado actual de la ciencia, no es todavía posible, si lo es la prevención de sus daños con una adecuada construcción siguiendo las normas establecidas con fuerza de ley por la Norma sismorresistente y la preparación para la actuación rápida en el caso de un suceso de este tipo, como creemos que se ha hecho en el presente terremoto.

Un aspecto importante que pone de relieve estos sucesos es la necesidad de la preparación de personal experto en sismología e ingeniería sísmica. La Universidad Complutense de Madrid, en su departamento de Geofísica y Meteorología, lleva formando tales expertos a nivel de postgrado durante muchos años. Además posee también un grupo de investigación de “Sismicidad, Sismotectónica y Riesgo Sísmico” que lleva estudiando durante muchos años la sismicidad y sismotectónica de la Península Ibérica y mantiene una red permanente de estaciones sísmicas de banda ancha en colaboración con el Real Instituto y Observatorio de la Armada (ROA) de San Fernando en el sur de la península y norte de África. El objetivo de esta red denominada Western Mediterranean (WM) es el estudio detallado del proceso de generación y ocurrencia de terremotos, complementando otras redes ya existentes. Una consecuencia importante de este sismo es la pérdida de parte del patrimonio histórico de la ciudad de Lorca. En los últimos años ha comenzado a desarrollarse en el grupo una línea de investigación enfocada a estudiar la vulnerabilidad del patrimonio histórico de España ante la ocurrencia de un sismo, comenzando por la ciudad de Málaga (T. Goded).

Por último, señalar que hoy en día las investigaciones se encaminan en la dirección de prevención y mitigación de los efectos destructores de los terremotos. Los llamados “sistemas de Alerta Sísmica Temprana” cuyo objetivo es dar la alarma ante la ocurrencia de un sismo destructor. Se basan en el estudio de los primeros segundos de registro de la señal y se aprovecha el intervalo de tiempo entre la detección de la primera llegada de las ondas sísmicas a una estación cercana al foco y la llegada de las ondas más destructoras a un emplazamiento más lejano. Dependiendo de la distancia entre la estación más cercana y el emplazamiento a proteger, este intervalo puede variar entre algunas decenas de segundos a algunos minutos, lo que permite poder tomar ciertas decisiones que aminoren los daños. La Universidad Complutense de Madrid, junto con el Real Instituto y Observatorio de la Armada de San Fernando y el Institut Geologic de Cataluña han comenzado en enero de 2011 un proyecto con fondos del Ministerio de Ciencia e Innovación cuyo objetivo es estudiar la viabilidad de establecer un sistema de este tipo y su aplicación a terremotos que afectan el sur de España.

Universidad Complutense de Madrid – http://www.agenciasinc.es/

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