La práctica de la corta no es el mejor mecanismo para mantener las comunidades de brezales húmedos

Para gestionar los pastos de los montes altos, a los que acuden como recurso alimenticio ganado bovino, equino u ovino, hay tres usos para su gestión: la corta de las comunidades de brezales, la quema y el arado. A partir de parcelas experimentales en la vertiente leonesa del puerto de San Isidro, los científicos del Departamento de Biodiversidad y Gestión Ambiental siguieron durante 20 años las evoluciones de estas comunidades respecto a estos usos. La principal conclusión a la que llegaron fueron que «después de la corta, se acababa con la comunidad vegetal original, ya que era substituida por la de otra ericácea, Erica tetralix«, indica a DiCYT Leonor Calvo, participante en el proyecto. El brezo húmedo (Calluna vulgaris) es también una ericácea, una familia cosmopolita que incluye arbustos y matas generalmente fruticosas, pero de otro género.

Como estos resultados fueron observados solo en San Isidro, los investigadores plantearon extender la prueba a otros dos puertos asturleoneses, para confirmar el efecto de substitución de una comunidad por otra. De esta manera, en Garada y Las Señales, los científicos extendieron pequeñas parcelas experimentales en las que repitieron la acción de corta sobre los brezales húmedos y añadieron una nueva variable. «Simulamos el aumento de deposición de nitrógeno añadiendo fertilizante, ya que en toda Europa se ha comprobado un incremento de este elemento por efectos de la contaminación», explicó Calvo. Estas comunidades se ven perjudicadas por la presencia de nitrógeno.

La segunda investigación permitió comprobar la hipótesis inicial: se substituía una especie por otra. Pero también otras cuestiones añadidas. Como consecuencia del cambio de la planta principal de las comunidades, se producía un ligero cambio en la composición del suelo (en los niveles de pH -acidez-, contenido de nitrógeno o potasio). El tercer efecto observado fue que donde se fertilizó con nitrógeno, aparecieron más especies herbáceas y aumentaba, lógicamente, el contenido del elemento en la especie dominante, el brezo húmedo (Calluna vulgaris). Esta cuestión tenía una consecuencia secundaria. El escarabajo del brezo (Lochmaea suturalis), un herbívoro que se alimenta de este vegetal, mostraba mayor interés por las hojas, más ricas en nitrógeno, devorando las plantas. A su vez, asociado al escarabajo, aumentaba la presencia de sus predadores. «Habíamos comprobado que el aumento de nitrógeno, asociado a la contaminación y al cambio climático, cambiaba este sistema», resume Leonor Calvo.

La reunión de expertos en brezales que se desarrolla entre España y Portugal esta semana es un lugar de encuentro entre la comunidad científica y la Administración. Con estos resultados bajo el brazo, los investigadores de la Universidad de León han presentado a las autoridades sus conclusiones. «La corta no es el mejor mecanismo para mantener esta comunidad, es preferible la quema controlada», resume Calvo. Sin embargo, en algunas zonas, la práctica de la corta es común. Las quemas prescritas, por otra parte, presentan inconvenientes logísticos. Solo están permitidas hasta la primavera, por lo que en altura la nieve impide de facto la quema. Resultados similares sobre la corta los han encontrado también científicos en Dinamarca.

Plan de conservación de la Junta

Los ecólogos están interesados en estos brezales porque en ellos conviven diferentes especies vegetales. «Además, queremos abrir el foco y conservar en lo posible el paisaje en el que se desarrollan», apunta Calvo. En este sentido, la Junta de Castilla y León, a través de Javier Ezquerra, ingeniero de montes del Servicio Territorial de Medio Ambiente de León, presentó en este foro científico, un plan específico de conservación de los brezales húmedos en Castilla y León, informó Leonor Calvo.

El equipo investigador estaba formado principalmente por ecólogos, pero también tenía una visión multisectorial. Participaron los ecólogos Estanislao de Luis Calabuig, María Luz Valbuena, Elena Marcos, Reyes Tárrega, Leonor Calvo, Susana Suárez y Alejandra Morán, estas dos últimas ecólogas del paisaje. También los zoólogos José María Salgado, Ángela Taboada y David Cuesta y los expertos en estudios de indicadores genéticos en bacterias Gemma Ansola y Luis Sáez de Miera.

http://www.dicyt.com/

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés