Buscan conservar dos especies de primates en peligro de extinción

Estas especies cumplen funciones ecológicas importantes, como la dispersión de semillas que contribuye a mantener la diversidad arbórea, por lo que en Veracruz y Chiapas existen diversos estudios sobre su distribución y abundancia; sin embargo hay pocos datos en el estado de Oaxaca, ante esta situación el CIIDIR lleva a cabo una investigación sobre ambos primates.La finalidad es  contribuir con una estrategia de conservación del mono araña y el aullador de manto que se implemente en diferentes zonas de Oaxaca, indicó el doctor Gabriel Ramos-Fernández, responsable de la investigación. “Hasta el momento no tenemos información actualizada sobre la distribución del mono araña y aullador de manto, pero el estado de la vegetación muestra que existen poblaciones importantes de ambas especies en la región, de manera particular en el Istmo y la Chinantla baja, zona que colinda con Veracruz.La dieta de los monos araña se constituye en un 80 a 90 por ciento de frutas, el resto se compone de hojas y en menor medida insectos, flores o corteza. Y los aulladores son folívoros-frugívoros, pues consumen igual cantidad de hojas y fruta.“Ambas especies son relativamente flexibles, pueden variar dichos porcentajes respecto a su alimentación. No existe una competencia con los seres humanos por estos recursos, aunque sí por el hábitat, ya que la principal amenaza a la sobrevivencia de sus poblaciones es la pérdida del entorno debido a la transformación de las selvas a terrenos de cultivo, ganadería y otros recursos humanos”, explicó el especialista del IPN.Otra parte de la investigación del CIIDIR-Oaxaca es la percepción que tienen los habitantes respectos a estas especies. Para las mujeres de la zona les significa temor y miedo, y resaltan su comportamiento agresivo. Sin embargo, de acuerdo con el investigador politécnico el mono araña puede comportarse de forma nerviosa u ofensiva al romper ramas y dejándolas caer cuando se siente observado, pero en realidad se trata de un mecanismo de defensa.Los resultados preliminares de la investigación dan a conocer que a otras mujeres “los changos” les son indiferentes. Mientras que para un grupo de hombres de la zona, estas especies nunca han llegado a representar valor alimenticio, medicinal y simbólico como sí lo son el venado real o cola blanca, el tepezcuintle, el tapir y el jabalí.En cambio, para otro grupo masculino el mono araña les representó un valor económico generado por la venta de crías como mascotas, una práctica prevaleciente hasta hace unos años, explicó Ramos-Fernández, lo que podría ser la principal causa de la disminución o desaparición de sus poblaciones en esta área.El experto del IPN agregó que los cazadores le comentaron que para extraer a las crías de su hábitat natural casi siempre tuvieron que matar a la madre. En este grupo también se incluye a los que mencionaron que cazaban los primates para comer su carne.Aunque otros habitantes de la zona reconocieron que los changos tienen una función en la montaña, pero desconocen cuál es, y aceptan que hay menos ejemplares que hace 20 años, y desconocen el impacto o efecto de esta disminución y no mostraron interés en buscar estrategias para su recuperación y conservación.Los resultados de esta evaluación permitirán desarrollar e implementar las mejores estrategias para conservar el hábitat de ambas especies en sus áreas de distribución, concluyó Ramos-Fernández.En la investigación participan la maestra en ciencias Graciela González  Pérez y la doctora Teresita de Jesús Ortiz Martínez del CIIDIR, Unidad Oaxaca.

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