Regenerar pastos y eliminar matorral, causas detrás de la práctica mayoría de los fuegos de octubre en Orense

El texto atribuye a este motivo, en concreto, los fuegos registrados en montes de O Xurés –en los municipios de Muiños y Lobios–, de Cenza –Manzaneda, Vilariño de Conso y Chandrexa de Queixa–, de Lombo de Ameixón –Laza–, de Os Carballais –Vilariño de Conso– y de Armental y Toubes –A Peroxa–.

   Con todo, el documento indica que durante la investigación «no se ha descartado ningún factor detonante o determinante en la ola de fuegos», entre las que cita la «posible incidencia de la contratación de las brigadas». «Salvo en algún caso concreto, no se puede relacionar de manera directa y genérica como un factor determinante», subraya.

   Constata, eso sí, «que los tres elementos que pueblan el imaginario de la causa de los incendios –la madera, el urbanismo y la economía del fuego– no se han detectado, como ya destacaba el informe de 2007, en la comisión de los delitos».

   En esta línea agrega que «no se han detectado en la autoría indicio alguno de ningún tipo de delincuencia organizada», ni intencionalidad de afectar a vías de comunicación o infraestructuras, ni «intereses económicos, más que de manera aislada alguna motivación que pueda tener cierta trascendencia económica».

INTENCIONALIDAD

   El trabajo, de ocho folios, reflexiona acerca de la intencionalidad de los fuegos en la Comunidad Autónoma de Galicia y, al respecto, recalca que «este punto no debe ser objeto de polémica, sino que debe servir para acentuar la necesidad de colaboración, en estos momentos, impecable, entre las Administraciones competentes y la Fiscalía».

   En este sentido, explica que «las discrepancias» entre la estadística oficial y los datos de la Fiscalía en cuanto intencionalidad «se producen de manera inevitable, pues es diferente la metodología y diferente la consideración de incendio intencionado desde el punto de vista administrativo que desde el penal».

   «Por ejemplo, un incendio en una superficie no arbolada, aún siendo intencionado, puede ser impune con arreglo a nuestro Código Penal. La atribución de la autoría por descarte no es compartida como forma de discriminación de la intencionalidad, puesto que en sede de investigación penal se precisa al menos una prueba indiciaria de ella», apunta.

   Así, dice que «ello no significa que no sean igualmente alarmantes y preocupantes los índices de intencionalidad, cualquiera que esa su fuente, y que constituyan la base de la preocupación e investigación criminal en materia de incendios».

   El informe observa «ausencia de fenómenos extraños a otras campañas» y llama la atención sobre «el arduo trabajo policial» y la necesidad de encontrar «explicación a la mayoría de los incendios producidos» con el objetivo de «racionalizar el fenómeno y no dar lugar a teorías conspirativas».

DATOS

   «Bajo ningún parámetro podemos establecer términos de comparación con el año 2006», incide un estudio que parte de que las condiciones meteorológicas de 2011 «sin duda» fueron «dudas».

   Enmarca el periodo del 1 al 17 de octubre, con 1.499 fuegos en 18 días, en la sucesión de «periodos punta que se repitieron» en diferentes años desde 1998 y que, en opinión de la Fiscalía, «sitúa el fenómeno no por ello menos preocupante, en coordenadas similares o inferiores» a otros periodos.

   En Orense «se detecta claramente una mayor incidencia», con 747 incendios en el periodo del 1 al 21 de octubre frente a 1.977 en toda Galicia, es decir, un 41% de los fuegos de octubre. En dicha provincia, el índice de intencionalidad «según los datos oficiales de la Xunta fue del 57,02% (426)», mientras que la media anual del 1 de enero al 7 de diciembre se situó en el 65%, dice el texto.

   De ello se deriva que «la intencionalidad estimada por la Administración autonómica en este periodo estuvo por debajo de la media anual». El número de fuegos intencionados en toda Galicia –del 1 al 21 de octubre–, 1.097 de 1.797, fija esta característica en el 61%. Del total de incendios –6.816 en todo el año–, hasta 4.635 fueron intencionados, un 68%.

   En superficie quemada, hasta el 7 de diciembre ardieron 36.521,29 hectáreas, de las que 22.545,33 se corresponden con intencionados, lo que supone un 61,73%. En superficie arbolada, 5.503,64 hectáreas de 9.134,12 quemadas «bajan aún más la efectividad de los incendiarios intencionados, y se sitúa en un 60,25%».

ECOticias.com – ep

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