Los montes públicos de Andalucía producen 1.400.000 kilos de piñas

Para Díaz Trillo, la recogida de la piña en los montes públicos andaluces durante la última campaña ha supuesto la generación de más de 4.500 jornales en dichas provincias. En el Parque Nacional de Doñana, la superficie total de pinares objeto de recolección es de 2.582 hectáreas, de las cuales 1.705 corresponden a Marismillas, perteneciente al Organismo Autónomo de Parques Nacionales, una recolección que se lleva a cabo mediante la contratación de 50 operarios de Almonte, ha informado la Junta en un comunicado.

   En Doñana, el periodo de recolección se inicia el primer día hábil de diciembre y por incompatibilidad con la nidificación de especies amenazadas suele terminar a mediados de febrero. En la campaña anterior 2010/2011 se recolectaron en el Parque Nacional (Marismillas) entre 576.675 kilos 402.520, lo que supuso la generación de entre 1.962 y 1.325 jornales respectivamente.

   En esta línea, el consejero de Medio Ambiente ha asegurado que el piñón se consolida en Andalucía como recurso económico en las zonas forestales, dado que la comunidad autónoma es líder en producción primaria, subrayando asimismo, la apuesta decidida del Gobierno andaluz por la industria de transformación.

CORPORACIÓN PIÑANDALUCÍA

   En este sentido, Díaz Trillo ha explicado que la Corporación Piñandalucía es ya una realidad. Se trata de una sociedad cooperativa de integración que agrupa a Coforest SCA, Santiago Perea SL y la Junta de Andalucía. Un proyecto empresarial de gestión netamente andaluz basado en la colaboración público-privada creado para potenciar, regular y desarrollar el sector de la piña y el piñón bajo criterios de sostenibilidad integral: económica, social, medioambiental y territorial.

   Con una superficie de forestal de más de 270.000 hectáreas de pino piñonero –con más del 70 por ciento del arbolado de esta especie–, el piñón es el aprovechamiento de mayor valor económico que se obtiene de Pinus pinea, a la par que es un ejemplo de sostenibilidad, tal y como ha indicado el titular de Medio Ambiente.

   Dada la importancia ecológica, económica y social que este aprovechamiento supone para la Comunidad Autónoma, la Junta de Andalucía está impulsando estudios de I+D+i encaminados a la implantación de nuevas técnicas culturales encaminadas a incrementar la producción de piña en los pinares andaluces, como los injertos y encontrar técnicas que permitan conocer el volumen de cosecha esperado, problema clave para el sector piñero dado el carácter irregular que presenta esta especie.

   Además, la Consejería de Medio Ambiente realiza un esfuerzo en certificar la piña como producto ecológico, dado que la demanda de piñón ecológico está experimentando un progresivo crecimiento.

   Díaz Trillo ha resaltado que en Andalucía se está avanzando mucho en la implantación de nuevas tecnologías. En este sentido, se ha desarrollado un sofisticado mecanismo de automatización acoplable a la mayoría de los cabezales vibradores utilizados, que aplican la fuerza necesaria para que caiga el fruto maduro, sin ocasionarle al árbol daño alguno. Esta innovación se ha probado en las provincias de Córdoba, Cádiz y Huelva durante la última campaña, empleando maquinaria pequeña, muy ágil en sus movimientos, lo que ha permitido una gran rapidez en la recogida.

   En la provincia de Jaén se ha recogido la piña de forma mecanizada, aprovechando la gran cantidad de maquinaria de vibración que se emplea en la recolección de la aceituna en el olivar.

   Asimismo se han mejorado los procedimientos de desembosque de la piña, con el empleo de aperos que facilitan la retirada mediante tractores y posterior carga de manera directa al camión, reduciendo el número de movimientos y evitando contaminaciones de la piña con la tierra del suelo, cuestión ésta última de vital importancia para el posterior proceso de transformación con calidad.

   Por otra parte, Medio Ambiente desarrolla encuentros y actividades con trabajadores y empresas para identificar las necesidades del sector y promover medidas que, unidas a la I+D+i y la gestión forestal sostenible, lleven a maximizar la potencialidad del piñón como aprovechamiento ligado a la conservación de la biodiversidad en los montes andaluces.

   El piñón andaluz goza de reconocimiento mundial por su calidad gastronómica y nutritiva, debido a que se trata de un producto con alto contenido en proteínas, con ácidos grasos mono y poliinsaturados muy beneficiosos para la salud humana y rico en minerales como potasio, fósforo, zinc, magnesio, hierro, ácido fólico y calcio. Actualmente los principales consumidores son los países árabes, Estados Unidos y Alemania.

VISITA LA EMPRESA SANTIAGO PEREA S.L

   El consejero de Medio Ambiente ha visitado también la empresa familiar Santiago Perea, S.L. en Bollullos Par del Condado fundada en 1950 por Santiago Perea Gutiérrez, abastecida principalmente de piñas procedentes de Doñana y su entorno, entre ellas las de los pinares almonteños declarados ecológicos en 2001.

   En la actualidad es la única empresa elaboradora de piñón blanco en Andalucía y la primera española de producción ecológica. La fabricación de piñones en blancos ecológicos o convencionales, es un proceso complejo, poco conocido y totalmente natural, que consta de tres fases perfectamente diferenciadas en espacio y tiempo: la primera la recolección el 1 de diciembre finalizando el 15 de abril.

   Durante este periodo se recogen las piñas de los diferentes pinares, tanto en los declarados ecológicos, como en los convencionales, trabajo totalmente manual y llevado a cabo por profesionales. La materia prima recogida se almacena al aire libre y sin ningún tipo de tratamiento hasta el mes de junio, cuando comenzará la segunda fase de la elaboración.

   En esto meses, los piñones van nutriéndose de la propia piña, lo que le da unas características organolépticas y gustativas especiales que los hacen totalmente diferente de los obtenidos inmediatamente después de la recolección.

   A mediados de junio la temperatura comienza a subir en Andalucía, las piñas se extienden en zonas habilitadas para ello y por efecto del calor se abren y dejan a la vista el fruto que contiene. Estas piñas son transportadas a máquinas desgranadoras y clasificadoras, obteniéndose el piñón con cáscaras, que al igual que anteriormente, será almacenado hasta el momento oportuno para la extracción del piñón blanco.

   A continuación, se inicia la tercera fase del proceso consistente en la extracción del fruto. El piñón ha estado en contacto con su envoltura varios meses, lo que hace que siga enriqueciéndose mejorando la calidad del producto final, potenciándose las diferencias antes señaladas con respecto a aquellos en los que se ha forzado su extracción en los meses de invierno. Durante todo el proceso productivo, quedan perfectamente diferenciados los piñones de procedencia ecológica de los que no lo son.

ECOticias.com – ep

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