El camino de las ardillas, un corredor ambiental para esta especie, supera los 600 kilómetros de señalización

Algunas de las localidades por las que ha pasado Valero son Ataún (Guipúzcoa), Barundia (Álava), Berberana (Burgos), Amurrio (Álava), Ayala-Aira (Álava), Valle de Carranza (Vizcaya), Espinosa de los Monteros (Burgos), Merindad de Sotoscueva (Burgos) o Valle de Lucena (Cantabria).

   La propuesta de realizar el ‘Camino de las Ardillas’ surgió, como explica la Fundación +árboles, por la idea de que antiguamente la Península Ibérica estaba tan densamente poblada de árboles que una ardilla podía atravesarla de un extremo a otro sin necesidad de bajar al suelo. Así, el programa pretende establecer un corredor ambiental por la espina dorsal de la Península que vaya desde Tarifa (Cádiz) hasta el Parque Nacional de Cevennes (Francia).

   Junto a Valero, colaboran en el proyecto Iñaki Alejo, que conduce el vehículo de apoyo logístico que ha facilitado Volkswagen, y un grupo de voluntarios y profesionales, que elaboran una base de datos y un sistema de información geográfica (SIG) para informar sobre los usos del suelo, vegetación o puntos críticos.

   Con los resultados obtenidos se pretende redactar un informe destinado a la sociedad y que se presentará en la Organización de Naciones Unidas ya que la institución supranacional reconoce ‘El Camino de las Ardillas’ dentro del Año Internacional de los Bosques y el programa para el Medio Ambiente ‘Plantemos para el Planeta’.

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