Las mejoras en tendidos eléctricos reducen un 80 por ciento la mortalidad de aves en España

 

 

 

„  Corrigiendo los tendidos eléctricos, compañías como Endesa han contribuido a reducir la mortalidad de aves en un elevado porcentaje que, solo en Andalucía, supone evitar la muerte por electrocución o colisión de 15.000 aves anuales

 

„  En Doñana, la reducción de muertes de águila imperial por electrocución ha sido del 97 por ciento (el 62 por ciento en el conjunto de Andalucía), produciéndose así el mayor crecimiento poblacional de la historia reciente de esta especie

 

„  La conclusión de estos trabajos, tras analizar y corregir en más de 10 millones de metros cuadrados los efectos de las líneas eléctricas en las aves, confirma que la coexistencia de aves y tendidos eléctricos es posible

 

 

Promovida y financiada por Endesa, se publica la obra ‘Aves y tendidos eléctricos, del conflicto a la solución’, escrita en primera persona por Miguel Ferrer, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en la Estación Biológica de Doñana, presidente de la Fundación Migres y uno de los principales expertos internacionales en grandes aves rapaces.

 

‘Aves y tendidos eléctricos’ recoge los resultados más relevantes de un amplio trabajo de investigación del CSIC sobre la mortalidad de aves en líneas eléctricas desde 1974 hasta la actualidad. En esta obra se publican, igualmente, los efectos de la protección de tendidos eléctricos en la supervivencia de las aves, con especial referencia a los datos obtenidos para el águila imperial ibérica, la rapaz más amenazada del planeta.

 

Las líneas de tendido eléctrico transportan la energía desde los centros de producción hasta los de transformación y los puntos de consumo, cubriendo el espacio con una inmensa red y ocasionando costes ambientales que provocan un conflicto clásico entre el correcto funcionamiento de las instalaciones eléctricas y la conservación de la biodiversidad. La conclusión de este estudio, tras analizar en más de 10 millones de metros cuadrados los efectos de las líneas eléctricas en las aves por colisión y electrocución, es que la coexistencia de aves y tendidos eléctricos es posible.

 

La literatura científica internacional consideró que el desarrollo de las líneas eléctricas supuso, antes de la implantación de soluciones, uno de los mayores problemas de conservación que había generado la actividad humana para muchas especies de aves amenazadas. Tras la adopción de medidas anticolisión y antielectrocución por parte de las compañías eléctricas de todo el mundo, las cifras de mortalidad de aves cayeron en picado, pasando de decenas y centenares de miles, según el país estudiado, a algunos centenares al año.

 

DATOS DE MORTALIDAD

 

Los datos para España reflejan que, debido a las medidas correctoras introducidas por las compañías eléctricas siguiendo las indicaciones de la comunidad científica, y muy especialmente a las adoptadas por Endesa y otras compañías en Andalucía, la mortalidad de aves se ha reducido de forma espectacular en las dos últimas décadas. En este período se han corregido en Andalucía 6.560 postes de peligroso diseño a lo largo de 1.446 kilómetros de líneas eléctricas y, entre otras consecuencias, la mortalidad se ha reducido extraordinariamente en una media general del 80 por ciento anual, lo que supone que 15.000 aves al año evitan la muerte en los tendidos eléctricos, entre ellas más de 1.100 aves de presa.

 

Concretamente en Doñana, la joya de la corona de la biodiversidad en España y en Europa, la corrección de tendidos eléctricos redujo en un 95 por ciento las muertes de distintas especies de aves por electrocución (pasando de 6.000 aves electrocutadas al año a menos de 300) y en un 91 por ciento las muertes por colisión (pasando de 171 aves muertas por kilómetro y año a tan solo 21 por kilómetro y año).

 

EL ÁGUILA IMPERIAL REMONTA EL VUELO

 

El águila imperial ibérica es una de las rapaces más escasas y amenazadas del planeta, siendo su población actual de aproximadamente 300 parejas. Su principal causa de mortalidad era, antes de las correcciones de los tendidos eléctricos, la electrocución (afectando principalmente a las hembras), seguida entre otras del uso de venenos y el declive de su principal presa, el conejo, afectado por enfermedades de tipo vírico.

 

En Andalucía, con una superficie de más de 8.000 kilómetros cuadrados, se han estudiado desde 1974 las 158 las muertes totales de águila imperial (101 de ellas en el interior de parque natural de Doñana), siendo la electrocución la causa más frecuente, con un 39,87 por ciento (63 bajas por este motivo en Andalucía y 37 de ellas en Doñana).

 

Estos datos negativos motivaron que la Compañía Sevillana de Electricidad, actual Endesa, adoptaran las primeras medidas correctoras diseñadas por el CSIC para proteger a las aves en los tendidos eléctricos, consiguiendo un espectacular aumento de la supervivencia de las jóvenes águilas imperiales, que pasó del 17% hasta casi el 80% en los primeros seis meses de vida.

 

Asimismo, debido a la correcciones llevadas a cabo en las líneas eléctricas, la reducción de águilas imperiales muertas por electrocución ha sido del 62 por ciento en Andalucía y del 97 por ciento en Doñana, cambiando significativamente las trayectorias poblacionales de esta especie hacia un claro crecimiento a más del doble de velocidad que en ningún período anterior desde que existen registros.

 

Singularmente, a pesar del continuado y constante incremento en el número de kilómetros de líneas eléctricas, la población de águilas imperiales ha experimentado el mayor crecimiento de su historia tras la implantación de las medidas correctoras y ha pasado de 22 parejas en Andalucía a 60 parejas en la actualidad, lo que significa un incremento anual de la población de un 3,46 por ciento.

 

 

 

 

20 AÑOS DE TRABAJO

 

En un orden económico, con una inversión aproximada de 150.000 euros anuales, la corrección de tendidos eléctricos ha conseguido tener en el caso del águila imperial el mayor efecto positivo alcanzado nunca por ninguna otra medida de conservación ejecutada para una especie.

 

Todo comenzó en 1991, cuando Endesa y otras compañías eléctricas colaboraron en un estudio del CSIC y desarrollaron un gran número de soluciones técnica y económicamente viables para corregir los tendidos eléctricos ya existentes. Las medidas definitivas fueron ensayadas previamente tanto en laboratorio, con aves en cautividad, como en el campo en situación real.

 

Finalmente, se elaboró una aplicación informática para optimizar la reducción de la mortalidad en cualquier red de distribución eléctrica, dada la tendencia a la distribución contagiosa de las muertes debido a la influencia del diseño del apoyo y de las características del hábitat. Estos estudios han permitido a las empresas españolas liderar en la actualidad estos aspectos ambientales tanto en la Unión Europea como en el ámbito internacional.

ECOticias.com

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