Migración de la carraca

Las nuevas tecnologías de seguimiento remoto de aves permiten, por primera vez en el mundo, seguir las carracas a tiempo real en su viaje por África y descubrir sus zonas de invernada, hasta ahora totalmente desconocidas.

 

Cuatro ejemplares fueron marcados esta primavera en sus zonas de cría (Madrid, Granada, Ciudad Real y Lleida) con un emisor satélite de tan solo 5 gramos de peso, con el objetivo de desvelarnos sus viajes migratorios y zonas de invernada, hasta ahora totalmente desconocidos. Gracias a esta novedosa tecnología se puede conocer la posición de cada individuo diariamente y hacerla disponible vía Internet.

 

Por vez primera se dispone de información sobre el misterioso viaje migratorio de esta vistosa especie de color azul y sonoro reclamo que le da nombre. La población española de carraca ha disminuido enormemente en los últimos años, por lo que conocer cuáles son sus áreas de invernada y rutas migratorias es un paso fundamental para precisar mejor las causas de la disminución de su población, poder solucionar sus amenazas y contribuir a su conservación.

 

 

Novedades sobre su viaje migratorio

Las cuatro carracas marcadas por SEO/BirdLife que portan una mochila en su espalda (emisor satélite de tan solo 5 gramos de peso), iniciaron su periplo desde las zonas de cría hacia las zonas de invernada en el África subsahariana.

 

Los datos que se reciben desde este pequeño dispositivo permiten conocer interesantes datos de su comportamiento migratorio:

 

·         El mar no parece ser un impedimento en su viaje, aunque dos ejemplares cruzaron por el estrecho de Gibraltar, la carraca de Granada lo hizo por el mar de Alborán para alcanzar las costas de Marruecos. Mientras que la carraca leridana,  alcanzó el continente africano atravesando el mar Mediterráneo por las islas Baleares hasta llegar a Argelia.

 

·         El desierto tampoco parece ser un obstáculo, aunque tres de las carracas franquearon estas zonas áridas por la parte más occidental, la marcada en Lleida cruzó el corazón del Sahara, atravesando áreas con condiciones extremas como el desierto del Teneré en Níger.

 

·          Tras más de 3.000 km recorridos, se sedimentaron en torno a la cuenca del lago Chad, durante los meses de septiembre y octubre.

 

·         Aunque este área de África parecía ser la elegida por las carracas para fijar su lugares de invernada, estás dos últimas semanas las cuatro han emprendido un nuevo viaje rumbo al sur.  Atravesando las selvas ecuatoriales del Congo y Gabón, en la actualidad recorren gran parte de Ángola por zonas de pastizales, sabanas  y selvas semicaducifolias.

ECOticias.com www.migraciondeaves.org

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