APDDA pide penas de uno a tres años de prisión, para reincidentes en el maltrato animal

(1) Artículo 337.1

El actual artículo 337 prevé la inhabilitación especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales. Actualmente, el Código Penal no cubre el supuesto de prohibición de tenencia de los animales (temporal o de por vida) o la retirada de la posesión (custodia) del animal (y posterior entrega del animal maltratado a una entidad de protección de los animales o a un tercero) con carácter general, por lo que la incorporación de esta medida accesoria en el fallo condenatorio, al no estar prevista expresamente en el Código Penal, depende de la sensibilidad del juez (por ejemplo, aplicando el actual artículo 56 del Código Penal, relativo a las penas accesorias, según el cual en las penas inferiores a 10 años, el juez podrá imponer la inhabilitación especial para “cualquier otro derecho”, entendiendo como tal la privación de la posesión del animal maltratado -o de cualquier otro animal en el futuro- por parte del maltratador). Por este motivo, resulta positivo que en el Anteproyecto se establezca explícitamente la prohibición de tenencia de animales a los autores de delitos de maltrato animal ya que la actual redacción en vigor solo contempla los supuestos en que el maltratador realiza el acto delictivo en el marco de una relación laboral (criador de perros, venta de animales, domador, veterinario, personal del zoo, etc.) y no alcanza al dueño o poseedor del animal. Sin embargo, la duración de esta pena privativa de derechos resulta de duración muy reducida, por lo que se propone aumentarla de dos a cuatro años.

(2) Artículo 337.2

Sin modificación.

(3) Artículo 337.3

Sin modificación.

(4) Nuevo artículo 337.4

Igual que en el tipo básico, se propone añadir, en el tipo de muerte, un supuesto más grave cuando concurran las circunstancias agravantes (menos la que hace referencia a la pérdida o  inutilidad de un sentido, órgano o miembro principal, puesto que la muerte supera esta lesión).  Si no se incluye este tipo lo que el legislador considera (aparenta considerar) más grave (la causación de muerte) puede ser menos penado que el tipo que considera menos grave (maltrato del 337) si en éste concurre alguna causa de agravación, incitando, pues a matar a un animal al que ya se ha maltratado con ensañamiento o instrumento peligroso porque será menos penado que si el animal logra sobrevivir. Por eso las dos causas de agravamiento -la a) y la b) –la c) es obvia si hay muerte- del apartado anterior deben jugar también en caso de muerte).

(5) Nuevo artículo 337.5

La actual redacción supedita el aumento de pena al resultado de muerte, cuando se ha comprobado sobradamente como en numerosas ocasiones la muerte deviene un alivio para el animal y la conducta reprobable penalmente se lleva a cabo con anterioridad a la muerte. Igualmente, si bien se aumenta la pena privativa de libertad, la pena de prisión para la comisión de un delito de maltrato de animales domésticos y amansados sigue inferior a los dos años, que por lo general sigue siendo la condena mínima para entrar en prisión, si se carece de antecedentes penales y se han satisfecho las responsabilidades civiles (pago de indemnización, en su caso). Así, cuando las penas de prisión son inferiores a 1 año, el juez puede sustituirlas por arrestos de fin de semana o multa, según estime conveniente el juez y cuando las penas privativas de libertad son inferiores a 2 años, el juez puede dejar en suspenso su cumplimiento, mediante resolución motivada, atendiendo a circunstancias tales como el tipo de delito cometido, la peligrosidad del condenado, si es la primera vez, etc. En la práctica, dicha situación conlleva que nadie entre en prisión por maltrato animal y que por tanto la sociedad no interiorice la gravedad de los hechos y no se produzca la sensibilización y posterior condena social. En este caso, la propuesta se dirige a crear un supuesto de prisión efectiva en los casos que, con independencia del resultado de muerte, generan más repulsa social: por la concurrencia de TODAS las agravantes + la agravante de reincidencia que se trae al tipo mismo de la infracción.

(6)  Nuevo artículo 337.6  (equivalente al artículo 337.4 del Anteproyecto de Ley).

El artículo 337.4, que coincide con la actual redacción del artículo 632.2 del Código penal, tiene una reducción confusa que deriva de la deficiente redacción del tipo penal, ya que no deja claro si maltratar cruelmente a un animal doméstico fuera de un espectáculo no autorizado legalmente es sancionable. Así, el elemento de lugar consistente en que sea haga en espectáculos públicos no autorizados[1] ha dado lugar a problemas de interpretación de la norma y ha conllevado a la impunidad total de maltratos crueles a los animales domésticos realizados en la intimidad o sin efectuarlos en espectáculos públicos.

Existen dos interpretaciones jurisprudenciales:

1) El artículo 632.2 castiga un único tipo de conducta que se extiende a los animales domésticos o cualesquiera otros y el único ámbito donde la conducta descrita deviene punible es “…en espectáculos no autorizados legalmente.”

Esta interpretación ha tenido traducción en diversas resoluciones de Audiencias Provinciales y con sujeción a la misma, la conducta aislada de una sola persona sin publicidad sería impune y sólo resultaría punible el maltrato cruel a animales domésticos o a cualesquiera otros cuando se produzcan en espectáculos no autorizados legalmente, dando lugar a sentencias en las que muchos responsables de la comisión de estas faltas (con la nueva redacción, delito) han sido absueltos injustamente.

2) El artículo 632.2 castiga dos tipos diferentes de conductas que la conjunción disyuntiva “o” se encarga de separar: 1) el maltrato cruel a animales domésticos; 2) el maltrato cruel a otros animales “…en espectáculos no autorizados legalmente.”

Esta comprensión ha sido utilizada por la doctrina de numerosos Tribunales que se inclinan por entender que el elemento del tipo del maltrato en espectáculos públicos hace referencia a los otros animales no domésticos, castigándose en los animales domésticos todo maltrato cruel que no sea incardinable en el tipo penal del delito previsto en el artículo 337 del Código Penal.

Todavía hay algunas jurisdicciones proclives a la primera interpretación si bien un repaso por la última jurisprudencia permite vislumbrar una aceptación del segundo punto de vista . No obstante, para impedir que parte de los Tribunales no apliquen lo que parece línea consolidada en gran parte de la jurisprudencia, se propone una modificación definitiva del Código penal separando las dos conductas y sujetos protegidos.

La tesis que defiende que el tipo sólo requeriría un maltrato cruel con independencia del lugar es mayoritaria en la doctrina y en la jurisprudencia. La SAP de Valencia de 9/12/2000 se adhiere a esta interpretación en atención a un argumento gramatical “por haberse introducido en el texto una conjunción disyuntiva que denota diferencia, separación o alternativa entre dos supuestos”. Otras Sentencias según las cuales no hace falta que el maltrato se lleve a cabo en espectáculos no autorizados estiman la falta de maltrato cruel del artículo 632.2 en la acción de colgar de unos pinos a cuatro perros que habían matado a sus ovejas provocándoles la muerte SAP de Almería de 14/3/2000; rociar con gasolina a un perro y prenderle fuego causándole daños y lesiones (SAP de Cáceres de 27/10/2001); matar de una patada a un perro (SAP de Zaragoza de 1/6/2004); disparar balines con carabinas contra un gato (SAP de Valencia de 19/1/2004); disparar a un gato del vecino con arma de fuego produciéndole la pérdida de la visión de un ojo (SAP de Madrid de 15/3/2004); disparar sobre un perro sin dueño que llevaba mucho tiempo en el lugar con una escopeta de plomillos y a través de la ventanilla de un coche, causando lesiones al animal (SAP de Sevilla de 8/6/2005); dejar a la perra atada con una cadena a un vehículo de su finca en condiciones higiénico sanitarias pésimas con grave peligro para su vida e integridad (S Juzgado de Lora del Río de 20/5/2006); fuertes golpes con una pala en la cabeza de un perro pequinés cruzado de más de diez años de edad cuando se acercó al acusado, un trabajador de la vía pública, provocándole un traumatismo craneal con grave hemorragia por lo que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente (SAP de Lérida de 31/10/2005); golpear a un perro de raza Yorkshire modalidad enana con un paraguas causándole graves lesiones (SAP de Córdoba de 28/6/2005); disparos sobre un perro sin dueño que llevaba mucho tiempo en el lugar con una escopeta de plomillos y a través de la ventanilla de un coche, causando lesiones al animal (SAP de Sevilla de 8/6/2005); venir maltratando continuamente al perro de su propiedad, propinándole patadas y palizas, manteniéndolo continuamente atado con una cadena bastante corta y a la intemperie, teniendo incluso el animal que estar encima de sus excrementos y orina (S Juzgado de Instrucción de Sevilla de 30/3/2006); dejar de alimentar a los perros desde que abandona el domicilio conyugal por sentencia de separación matrimonial acordada de mutuo acuerdo, causando la muerte de uno por inanición (SAP de Madrid de 30/3/2006);  pegar al perro con un grueso palo e intentar ahogarlo metiéndolo en un barreño (SAP de Sevilla de 6/10/2006); dejar a un perro enfermo tumbado junto a un contenedor de basura y a otros tres perros más sujetos por una cadena, completamente expuestos al sol y con un recipiente de agua en estado de descomposición y otro envase con piezas de carne en lamentable estado, hasta el punto de que aunque fue rescatado por la Policía tuvo que ser eutanasiado (SAP de Málaga de 15/10/2007); lanzamiento a través de la ventanilla de un coche en marcha de unos cachorros de gato (Sentencia del Juzgado de lo penal de Colmenar el Viejo, Madrid, de 14/12/2007); golpear a palomas con objeto contundente y azuzar un perro contra un palomo que en una práctica de suelta de palomas se había posado en árbol sito en el domicilio de la acusada, y al que regó con una manguera produciéndole la pérdida del 90% de sus plumas timoneras (SAP de Almería de 6/6/2008); dejar de alimentar a los perros cuando decidió abandonar el domicilio conyugal por sentencia de separación matrimonial, causando la muerte de uno por inanición (SAP de Madrid de 30/3/2006); apalear a un perro porque se había peleado con su mascota, con una azada, hasta dejarlo tan moribundo que tuvo que ser sacrificado (Juzgado de lo Penal de Santander de agosto de 2007); fuerte patada a una perrita Yorkshire de un kilo de peso acabando con su vida (SAP de Barcelona de 24/10/2007); golpear con un palo de forma reiterada a un perro (SAP de Pontevedra de 5/6/2008); maltratar a las ovejas en una vía pública  (SAP de Teruel de 19/11/2008); tirar a cachorro de perro de tres meses que acababa de comprar por el hueco de la escalera de una cuarta planta y golpearlo a continuación contra un vehículo dejándole graves secuelas (Sentencia del Juzgado de Instrucción de Lérida de marzo de 2008); atar a un perro una excavadora y elevar la pala ahorcándolo, aplastándolo con dicha pala, contra el suelo, cuando el perro se encontraba prácticamente inconsciente pero aun no había muerto (SAP de Zamora de 12/12/2008); golpear hasta tres veces con una vara a una perrita mastín (SAP de Huesca de 15/4/2009); cepillar, golpear y dar patadas a un perro bruscamente sobre el que el dueño alegó poder hacer con él lo quisiera (SAP de Granada de 30/11/2009); disparar con una escopeta a un perro mastín del vecino dejándole gravemente herido (SAP de Valladolid de agosto de 2011); disparar un agente de policía a un perro (SAP de Granada de noviembre de 2011); disparar al al gato de su vecino con una escopeta de balines y dejarlo parapléjico (Juzgado de Instrucción de Lugo de octubre de 2012).

Como puede comprobarse, la jurisprudencia en multitud de sentencias ha optado por una protección más reforzada del animal doméstico sin exigir que el maltrato tenga lugar en espectáculo no autorizado. Incluso, la Jurisprudencia de las Audiencias Provinciales también se han configurado como supuestos de trato cruel a animales tanto las peleas de gallos, como las de perros. Así por ejemplo en las peleas de gallos la jurisprudencia ha considerado que existe maltrato cruel a un animal doméstico cuando se les causa heridas y hay derramamiento de sangre, cuando no tienen protegidos sus espolones, y cuando se trata de una exhibición ante una audiencia plural y pública mediante apuestas en dinero a favor de aquel gallo que demuestre mayor raza, crueldad o agresividad frente al contrario al que se le impide su huida al encerrarlos en un corralito, espectáculo público que es vociferado, consentido y admitido por plurales espectadores (SAP de Almería de 26/6/1998, SAP de Málaga de 8/3/2001, SAP de Cádiz de 11/6/2003 y SAP de Valencia de 3/4/2009).

En otras resoluciones de las Audiencias Provinciales se han expuesto las carencias de esta legislación. En este sentido, se desestimó la falta de maltrato por no hacerse en espectáculos públicos no autorizados en la acción de de soltar a unos perros para que maten a un gato que había caído en un patio vecino (SAP de Cantabria de 1/9/1998); maltratar a un caballo hasta la muerte (SAP de Segovia de 15/9/1998); deleitarse o regodearse, se entiende públicamente, haciendo mal al animal; golpear a una yegua con un palo en finca del acusado (SAP de Santa Cruz Tenerife de 18/2/2000); de perseguir golpeando con una hoz a un pastor alemán de nombre “Lobito” hasta causarle la muerte por las graves heridas en el lomo (SAP de Lugo de 12/4/2000); o dejar morir de hambre a unos perros (SAP de Asturias de 27/6/2001); en golpear a una gata en la cabeza que había entrado en un taller causándole graves lesiones (SAP de Valencia de 22/10/2001); en el disparo a un perro con escopeta (SAP de Málaga de 23/2/2004); acción de apalear a unos gatos que acudían asiduamente al patio del dueño que carecen de dueño (SAP de Madrid de 9/3/2006); en la acción de sacrificar a perro galgo de su propiedad mediante dos disparos en el pecho (SAP de Madrid de 30/10/2006); o en agredir a perro pequinés con problemas de visión en vía pública cuando se acercó al kiosko del acusado a hacer sus necesidades causándole contusiones en tórax y abdomen, en tanto la falta “permite la posibilidad de que tales espectáculos sean públicos o privados, pero, en todo caso, en un espectáculo, pues el maltrato realizado sin proyección a terceros es atípico…” (SAP de Melilla de 24/10/2008). La AP de Málaga de 24/10/2008 afirma: “el elemento normativo del tipo penal en cuestión exige que tal acción se realice «En espectáculos no autorizados legalmente», …pues el maltrato realizado sin proyección a terceros es atípico.”

A modo de ejemplo, las sentencias que a continuación se citan contienen la doctrina que rechaza que el maltrato se persiga solo si el hecho se produce en espectáculo no autorizado, más acorde con la mens legis, y sobre todo con la realidad social:

La SAP de Almería de 6/6/2008 indica: “La segunda cuestión que se debate en el recurso es la referente al ámbito de aplicación del art. 632.2 del Código Penal. Ciertamente que la deficiente redacción del artículo 632.2 del Código Penal, propicia una doble interpretación. En la primera interpretación dicho tipo penal recogería dos supuestos diferenciados; el maltrato cruel a los animales domésticos en todo caso y maltrato cruel a cuales quiera otros animales en espectáculos no autorizados legalmente. En la segunda interpretación se castigaría el maltrato cruel a los animales domésticos y a cualesquiera otros siempre que sea con publicidad, es decir espectáculos no autorizados legalmente. En esta segunda interpretación, que es la que parece preconizarse en el recurso, implica que el tipo penal introduce un elemento típico importante y es el de que el maltrato solo se persigue si el hecho se produce en espectáculo no autorizados, por lo que la conducta llevada a cabo aisladamente por una persona, sin ningún tipo de publicidad, seria impune. Nosotros entendemos, coincidiendo con el criterio mantenido en la sentencia recurrida que es que la primera interpretación la que resulta ser mas adecuada desde la interpretación gramatical del precepto por la conjunción disyuntiva que emplea y por la remisión que hace al art. 337 del Código.”

La SAP de Barcelona de Barcelona de 24/10/2007, que revoca la del Juzgado de Instrucción 2 de Cornellá, establece: “En otro orden de consideraciones, debe ponerse de manifiesto que la redacción del actual artículo 632.2 del CP ciertamente adolece de una deficiente o cuando menos desafortunada redacción, de modo que puede suscitar o dar lugar a diferentes interpretaciones partiendo de su literalidad. Así, es posible entender, como lo hecho la doctrina científica y la jurisprudencia menor de las Audiencias Provinciales: a) Que la distinción que efectúa el tipo entre animales domésticos y cualesquiera otros es superflua e inútil en el texto legal, pues -como sostiene la representación del condenado- en todo caso, es precisa la concurrencia de una crueldad acreditada y que la conducta se haya llevado a cabo con publicidad no autorizada, es decir en espectáculos no autorizados, concluyendo que el maltrato sin proyección a terceros debe considerarse atípico. Apoya dicha tesis una interpretación restrictiva del Derecho penal que trae como consecuencia la no distinción de supuestos «contra reo». Interpretación que ha tenido traducción en diversas resoluciones de Audiencias Provinciales. b) Al contrario, la distinción que opera el precepto entre animales domésticos y cualesquiera otros no es gratuita y obedece a un verdadero interés en la protección de bienes jurídicos dignos de tutela penal. A juicio de los defensores de esta interpretación, carecería de sentido que el legislador hubiera diferenciado entre animales domésticos y no, pues la misma obedece al establecimiento de un doble nivel de protección dependiendo de la relación del animal con el ser humano. En consecuencia un primer nivel de protección, más generoso, abarcaría todos los animales que pueden calificarse de domésticos, donde el tipo sólo exigiría -además de dicho carácter- la concurrencia del maltrato cruel. Y un segundo nivel de protección, más restrictivo, que recaería sobre el resto de animales, cuya protección es de menor intensidad; en tales casos, será necesario que el maltrato se lleve a cabo en espectáculos no autorizados legalmente. A nuestro modo de entender, resulta más correcta la segunda interpretación. Y ello, no sólo por la redacción literal del precepto, cuando el legislador utiliza la disyuntiva «o» que implica describir dos acciones alternativas. También por la referencia que el artículo 632.2 CP hace al artículo 337 del mismo texto punitivo, cuando se castiga el maltrato cruel e injustificado a animales domésticos con resultado de muerte o de lesiones con grave menoscabo físico. El hecho de que la falta del art. 632.2 pueda ser defectiva o residual del delito del art. 337, sólo en animales domésticos, cuando -recordemos- el CP otorga un primer nivel de protección, avala que la diferenciación apreciada en la redacción del número 2 del artículo 632 no es gratuita ni superficial. De forma que la exigencia de que el maltrato se opere con publicidad, en espectáculos no autorizados legalmente, sólo resulta aplicable al supuesto de que se trate de animales no domésticos. “

La SAP de Zamora 12-12-2008 establece, con abundante cita jurisprudencial que: “Sentado lo que antecede es lugar común en las resoluciones de las Audiencias Provinciales establecer que la redacción del actual artículo 632.2 del CP ciertamente adolece de una deficiente o cuando menos desafortunada redacción, de modo que puede suscitar o dar lugar a diferentes interpretaciones partiendo de su literalidad. Así, es posible entender: a) Que la distinción que efectúa el tipo entre animales domésticos y cualesquiera otros es superflua e inútil en el texto legal, pues -como sostiene la representación del condenado- en todo caso, es precisa la concurrencia de una crueldad acreditada y que la conducta se haya llevado a cabo con publicidad no autorizada, es decir en espectáculos no autorizados, concluyendo que el maltrato sin proyección a terceros debe considerarse atípico. Apoya dicha tesis una interpretación restrictiva del Derecho penal que trae como consecuencia la no distinción de supuestos «contra reo». Interpretación que ha tenido traducción en algunas resoluciones de Audiencias Provinciales. b) Al contrario, la distinción que opera el precepto entre animales domésticos y cualesquiera otros no es gratuita y obedece a un verdadero interés en la protección de bienes jurídicos dignos de tutela penal. A juicio de los defensores de esta interpretación, carecería de sentido que el legislador hubiera diferenciado entre animales domésticos y no, pues la misma obedece al establecimiento de un doble nivel de protección dependiendo de la relación del animal con el ser humano. En consecuencia un primer nivel de protección, más generoso, abarcaría todos los animales que pueden calificarse de domésticos, donde el tipo sólo exigiría -además de dicho carácter- la concurrencia del maltrato cruel. Y un segundo nivel de protección, más restrictivo, que recaería sobre el resto de animales, cuya protección es de menor intensidad; en tales casos, será necesario que el maltrato se lleve a cabo en espectáculos no autorizados legalmente. A nuestro modo de entender, resulta más correcta la segunda interpretación en la línea con la llamada jurisprudencia menor mayoritaria. Y ello, no sólo por la redacción literal del precepto, cuando el legislador utiliza la disyuntiva «o» que implica describir dos acciones alternativas y por la que debe reputarse interpretación autentica contenida en la exposición de motivos de la Ley Orgánica 15/2003. Sino también por la referencia que el artículo 632.2 CP hace al artículo 337 del mismo texto punitivo, cuando se castiga el maltrato cruel e injustificado a animales domésticos con resultado de muerte o de lesiones con grave menoscabo físico. El hecho de que la falta del art. 632.2 pueda ser defectiva o residual del delito del art. 337, sólo en animales domésticos, cuando -recordemos- el CP otorga un primer nivel de protección, avala que la diferenciación apreciada en la redacción del número 2 del artículo 632 no es gratuita ni superficial. De forma que la exigencia de que el maltrato se opere con publicidad, en espectáculos no autorizados legalmente, sólo resulta aplicable al supuesto de que se trate de animales no domésticos.

Además de proponer una nueva redacción que de solución a estos problemas interpretativos por la jurisprudencia menor, se propone:

a) Añadir animales amansados en la primera conducta, en coherencia con el tipo básico del artículo 337 (parece claro que ha sido un olvido no intencionado)

b) Añadir animales domésticos y amansados en la segunda conducta de espectáculos no autorizados y así cubrir también los supuestos de peleas de animales ilegales.

c) Aumentar la pena, ya que en la práctica, una multa de uno a seis meses puede suponer una multa de 60 euros.

El tipo referido a espectáculos públicos puede ir, por lo demás, en apartado distinto (6 bis o similar).

(7) Nuevo artículo 337.6  (equivalente al artículo 337.4 del Anteproyecto de Ley)

Se valora positivamente que el abandono de un animal en condiciones en que pueda peligrar su vida o integridad pase a ser delito (en la actual redacción del artículo 631.2 es una falta). El delito se configura como un delito de peligro abstracto-concreto o potencial, que el abandono pueda hacer peligrar su vida o integridad. Se propone añadir un nuevo resultado, ya que es un hecho comprobable y medible que el abandono de animales causa numerosos accidentes de tráfico.
No es necesario que concurran ambas circunstancias, siendo punible la existencia de una de ellas (riesgo al animal o riesgo a las personas).

(8) La antigua reforma del código penal del año 2010, ya incluyó, en casos de suspensión de la ejecución de la pena, la participación del reo en programas formativos sobre protección de los animales (artículo 83 del Código Penal). Esta medida cumple una de las finalidades del Código Penal, que es la denominada función de prevención especial, que se dirige al sujeto que ha cometido el delito y persigue reeducar y resocializar al delincuente para que no reincida. Ahora, se propone ir un poco más allá y es el sometimiento a programas específicos de tratamiento psicológico. En Alemania, por ejemplo, el resultado ha sido la reducción de la criminalidad. En EEUU, hay leyes en estados que dan la posibilidad de el juez ordene que el maltratador declarado culpable se someta a una evaluación y tratamiento psicológico. Así, en el caso de que el reo haya sido condenado por un delito relacionado con el maltrato de animales, las autoridades judiciales pueden imponer (no depende de la voluntad del condenado) programas de intervención vinculados a las reglas de conducta; entonces, la pena podrá ser sustituida (sustitución de condena), suspendida (suspensión de condena) o bien ser complementaria de programas específicos de reeducación y tratamiento psicológico. Estos programas tienen muchas similitudes con los programas de intervención para agresores de violencia de género. El programa tiene como fin prestar apoyo psicosocial a los maltratadores como parte de su proceso de reinserción y garantizar la protección a los animales. En primer lugar, se realiza una evaluación previa del estado mental psicológico de los agresores para valorar su progresión en el transcurso del programa y si por ejemplo se detecta que el agresor presenta patología relevante, se informa al Juez con el objeto de que éste tramite la orden judicial para que reciba tratamiento psiquiátrico. Aborda aspectos esenciales como la asunción de la responsabilidad de la conducta violenta (el primer paso a lograr es que los usuarios reconozcan la existencia del maltrato), el logro de un buen ajuste psicológico (cual es el estado psicológico del maltratador, la identificación de desajustes psicoemocionales y la intención de lograr un equilibrio psicológico que les permita controlar en cualquier contexto sus conductas violentas y hostiles hacia los animales); la empatía con la víctima, en este caso el animal, la transformación de creencias y estereotipos (visión de dominación excesivamente antropocéntrica, yo domino al animal, es una cosa, el animal no sufre, etc.), el mantenimiento y la generalización a través de técnicas de autocontrol de la ira (un objetivo básico que debe contener cualquier programa es el mantenimiento y la generalización de los conocimientos y destrezas en la vida cotidiana); todo ello desde una perspectiva preventiva, de evitar que los hechos puedan reiterarse en el futuro.


[1]             Con ello se salvan ciertas fiestas tradicionales de gran arraigo en nuestro país, en las que el componente de sufrimiento físico del animal está presente.

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