Paseos botánicos para descubrir las plantas y hongos de la provincia de Palencia

En Villalobón, por ejemplo, en el propio centro educativo, los niños descubrieron que el árbol al que casi nunca prestaban atención era nada menos que una secuoya gigante, el árbol más grande del mundo. Descubrieron además un roble fuera de su ubicación actual y se familiarizaron con aromáticas como el romero.

No es necesario desplazarse hasta zonas alejadas para descubrir plantas y hongos muy interesantes. Es más, en muchas ocasiones existen a nuestro alrededor especies sorprendentes que pasan desapercibidas y no somos conscientes de la gran riqueza natural que nos rodea. Despertar el interés hacia la naturaleza más cercana entre los más pequeños es el objetivo de los denominados Paseos Botánicos, una novedosa iniciativa puesta en marcha por la Diputación de Palencia en colaboración con la Cátedra de Micología, que trata de llamar la atención de los escolares hacia el patrimonio natural que existe a su alrededor.

En esta primera edición del programa participan los alumnos de siete centros de la provincia, los que ya participaban en el programa Escuelas para la Sostenibilidad encaminado a promover buenas prácticas ambientales. En concreto, los colegios participantes son Santo Ángel y Marqués de Santillana de Palencia, Gómez Manrique de Villamuriel de Cerrato, Villalobón, Anacleto Orejón de Astudillo, San Pedro de Baltanás y Las Rozas de Guardo.

Gracias a los Paseos Botánicos, los pequeños aprenden a distinguir muchas más plantas, pero no se trata sólo de memorizar nombres, sino que el aprendizaje va mucho más allá. “En muchos casos, los alumnos se sorprenden de que las malas hierbas, como amapolas o cardos, tengan un gran valor como plantas medicinales o sirvan a las abejas para alimento y medicina”, explica el profesor de Botánica y Micología Juan Andrés Oria de Rueda, del Campus Universitario de Palencia, principal guía de esta novedosa iniciativa.

Las diversas zonas en las que se desarrolla el proyecto hace que también sean muy variadas las especies que descubren y que van desde árboles centenarios hasta nidos de pájaros carpinteros, pasando por algunas más sorprendentes como larvas de ciervos volantes o el apodado como “árbol del amor”, llamado así por sus frutos en forma de corazón, según la información de la Diputación recogida por DiCYT.

En Villalobón, por ejemplo, en el propio centro educativo, los niños descubrieron que el árbol al que casi nunca prestaban atención era nada menos que una secuoya gigante, el árbol más grande del mundo. Descubrieron además un roble fuera de su ubicación actual y se familiarizaron con aromáticas como el romero.

Todos los alumnos participantes en la iniciativa admiraron la belleza e interés que despiertan los árboles centenarios, que albergan nidos de pájaros carpinteros y larvas de ciervos volantes; la diferente forma que tienen los frutos de muchos árboles, olmos, y fresnos de gran altura, pinos albinos o distintos nidos de pájaros. Y todo ello a pocos metros de sus colegios o de los parques donde habitualmente juegan.

En otras ocasiones son los propios alumnos los que llevan a descubrir especies singulares. “Preguntan muchas cosas y demuestran que tienen mucho interés”, afirma el profesor Oria de Rueda. De hecho, estas visitas suponen un enriquecimiento mutuo, pues “muchas veces son los propios escolares los que nos llevan a descubrir ejemplares de árboles sobresalientes, como los del colegio San Pedro de Baltanás, donde vimos el precioso moral multisecular que crece en un jardín”, comenta.

Patrimonio natural

También la implicación del profesorado y los padres es “fundamental”. “Hemos constatado positivamente que entre los escolares muchos conocen abundantes árboles y plantas, y que incluso refieren nombres populares muy interesantes, o usos tradicionales, que les han contado sus padres y abuelos. Es una manera valiosa de conectar a los pequeños estudiantes con la naturaleza y su cultura popular”, subraya Oria de Rueda.

Esta iniciativa, en la que colaboran técnicos de la Diputación, ayuda a la conexión entre la escuela y la universidad, ya que fomenta el interés de los niños por saber qué es lo que se estudia o investiga en el Campus.

El objetivo ahora es darle continuidad, e incluso ampliar la oferta, en la medida de lo posible, al resto de instituciones educativas interesadas. “Los profesores, al despedirnos, piden que esta iniciativa tenga continuidad. Éste es un momento de conectar y servir de nexo de unión con uno de los pilares de nuestro futuro, como son los escolares”, concluye el profesor.

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