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lunes, enero 30, 2023

Las rutas marítimas ‘interfieren’ en la recuperación de la ballena azul

Para entender mejor dónde se superponen los hábitats de las ballenas y las rutas marítimas a lo largo de la costa oeste estadounidense, los científicos marcaron vía satélite a 171 ballenas en la costa de California durante el verano y principios del otoño entre 1993 y 2008.

Un seguimiento por satélite de las ballenas azules —el mayor animal del mundo— durante 15 años en la costa oeste de Estados Unidos sugiere que estos animales regresan para alimentarse a lugares específicos cada año. Estas rutas son atravesadas por las vías marítimas de los barcos que van hacia los importantes puertos de la zona.

Los datos de este trabajo, publicado en ‘Plos One’ por Ladd Irvine, de lan, en Estados Unidos, y sus colegas, podrán emplearse para mitigar las amenazas humanas a la población de ballenas azules, según sus autores. La población de ballenas azules en peligro de extinción ha tardado en recuperarse desde el establecimiento de medidas de protección en la mitad de la década de 1960 y los científicos sugieren que una de las razones para esta lenta recuperación pueden ser sus colisiones con buques que las lesionan o matan.

Para entender mejor dónde se superponen los hábitats de las ballenas y las rutas marítimas a lo largo de la costa oeste estadounidense, los científicos marcaron vía satélite a 171 ballenas en la costa de California durante el verano y principios del otoño entre 1993 y 2008. Los autores analizaron los caminos de las ballenas a menos de 200 millas náuticas de la costa e identificaron las áreas de mayor uso por parte de las ballenas.

La distancia del viaje y los rangos de las ballenas individuales variaron de manera espectacular, pero las ballenas azules utilizan constantemente áreas de alimentación similares cada año a pesar de las diferentes condiciones de los océanos causadas por los fenómenos de El Niño y La Niña. Las dos áreas más utilizadas estaban en el Golfo de los Farallones, fuera del centro de California, y la parte occidental de las Islas del Canal, en el sur de California.

Los autores plantean que la variación individual en el tamaño del rango puede representar diferentes estrategias de alimentación para cada individuo de esta especie. Además, los investigadores vieron que las ballenas marcadas generalmente partieron de aguas de Estados Unidos desde mediados de octubre a mitad de noviembre y que tendían a ocupar el área más septentrional de la zona durante la última parte de la temporada de alimentación.

Los científicos de este trabajo informan de una elevada superposición entre las áreas utilizadas de forma intensiva por las ballenas azules marcadas y las rutas marítimas que conducen a los principales puertos de Estados Unidos, lo que sugiere que posibles modificaciones en esas vías podrían reducir las posibles colisiones de los buques y las ballenas.

«Hemos detecado que las dos áreas de mayor uso de las ballenas azules marcadas frente a la costa oeste de Estados Unidos durante el verano y el otoño son atravesadas ??por rutas marítimas que conducen a los puertos principales. Esta información puede utilizarse para ayudar a mitigar las amenazas humanas contra la población de ballenas azules», concluye Ladd Irvine.

Los datos de este trabajo, publicado en ‘Plos One’ por Ladd Irvine, de lan, en Estados Unidos, y sus colegas, podrán emplearse para mitigar las amenazas humanas a la población de ballenas azules, según sus autores. La población de ballenas azules en peligro de extinción ha tardado en recuperarse desde el establecimiento de medidas de protección en la mitad de la década de 1960 y los científicos sugieren que una de las razones para esta lenta recuperación pueden ser sus colisiones con buques que las lesionan o matan.

Para entender mejor dónde se superponen los hábitats de las ballenas y las rutas marítimas a lo largo de la costa oeste estadounidense, los científicos marcaron vía satélite a 171 ballenas en la costa de California durante el verano y principios del otoño entre 1993 y 2008. Los autores analizaron los caminos de las ballenas a menos de 200 millas náuticas de la costa e identificaron las áreas de mayor uso por parte de las ballenas.

La distancia del viaje y los rangos de las ballenas individuales variaron de manera espectacular, pero las ballenas azules utilizan constantemente áreas de alimentación similares cada año a pesar de las diferentes condiciones de los océanos causadas por los fenómenos de El Niño y La Niña. Las dos áreas más utilizadas estaban en el Golfo de los Farallones, fuera del centro de California, y la parte occidental de las Islas del Canal, en el sur de California.

Los autores plantean que la variación individual en el tamaño del rango puede representar diferentes estrategias de alimentación para cada individuo de esta especie. Además, los investigadores vieron que las ballenas marcadas generalmente partieron de aguas de Estados Unidos desde mediados de octubre a mitad de noviembre y que tendían a ocupar el área más septentrional de la zona durante la última parte de la temporada de alimentación.

Los científicos de este trabajo informan de una elevada superposición entre las áreas utilizadas de forma intensiva por las ballenas azules marcadas y las rutas marítimas que conducen a los principales puertos de Estados Unidos, lo que sugiere que posibles modificaciones en esas vías podrían reducir las posibles colisiones de los buques y las ballenas.

«Hemos detecado que las dos áreas de mayor uso de las ballenas azules marcadas frente a la costa oeste de Estados Unidos durante el verano y el otoño son atravesadas ??por rutas marítimas que conducen a los puertos principales. Esta información puede utilizarse para ayudar a mitigar las amenazas humanas contra la población de ballenas azules», concluye Ladd Irvine.

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