Águila perdicera en Castilla y León en 2025 sigue en riesgo pese a leve recuperación tras mínimo histórico

Publicado el: 6 de abril de 2026 a las 10:14
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Águila perdicera en Castilla y León en 2025 sigue en riesgo pese a leve recuperación

El censo de 2025 confirma una ligera recuperación del águila perdicera en Castilla y León, pero la especie sigue en una situación crítica por la pérdida de hábitat, la concentración territorial y amenazas que podrían provocar un nuevo colapso poblacional

El Águila perdicera en Castilla y León en 2025 sigue en riesgo pese a leve recuperación refleja una mejora insuficiente.



La población sigue lejos de niveles seguros y continúa siendo altamente vulnerable.

Águila perdicera en Castilla y León en 2025 sigue en riesgo pese a leve recuperación

El censo de 2025 confirma la existencia de 17 territorios ocupados, cada uno con una pareja reproductora, lo que supone una mejora respecto al mínimo histórico de 14 territorios registrado en 2009. Sin embargo, esta cifra está muy lejos de las 40-44 parejas contabilizadas en 1990, lo que evidencia un descenso estructural a largo plazo que aún no se ha revertido completamente.



La evolución reciente muestra cierta recuperación entre 2019 y 2021, cuando se alcanzaron hasta 19 territorios, pero la posterior caída hasta 17 demuestra que la población sigue siendo inestable. Esta volatilidad es un indicador claro de que la especie aún no ha consolidado su recuperación.

Desde el punto de vista ecológico, una población tan reducida implica un alto riesgo, ya que cualquier alteración —como mortalidad, pérdida de hábitat o perturbaciones humanas— puede tener consecuencias graves e inmediatas sobre su supervivencia.

Distribución actual: concentración crítica en Salamanca y Zamora

La población actual del águila perdicera en Castilla y León presenta una distribución muy limitada y concentrada. En 2025, Salamanca alberga 10 territorios, Zamora cuenta con 6 y Burgos mantiene únicamente uno, lo que refleja una fuerte dependencia de áreas muy concretas.

Esta concentración territorial supone un riesgo añadido, ya que la especie pierde resiliencia frente a cambios ambientales o impactos localizados. Si una de estas zonas se ve afectada, el impacto sobre la población total puede ser significativo.

Además, algunos territorios son compartidos con Portugal, especialmente en los Arribes del Duero, lo que requiere coordinación internacional para su conservación. Esta situación evidencia la pérdida de su distribución histórica en amplias zonas de la comunidad.

Territorios perdidos: una regresión histórica del águila perdicera

Históricamente, el águila perdicera ocupaba áreas mucho más amplias en Castilla y León, incluyendo la cordillera Cantábrica, el sistema Central, el sistema Ibérico y diversos cañones fluviales como los del Duero o el Ebro.

En la actualidad, la especie ha desaparecido de la mayoría de estos enclaves, quedando restringida a zonas muy específicas. Esta regresión territorial es uno de los indicadores más claros del deterioro poblacional.

Las causas de esta pérdida incluyen la transformación del territorio, la presión humana, la disminución de presas y la fragmentación del hábitat, factores que han reducido su capacidad de expansión y recolonización.

Principales amenazas: electrocución, hábitat y presión humana

Entre las principales amenazas que afectan al águila perdicera destaca la electrocución en tendidos eléctricos, una de las causas más frecuentes de mortalidad en grandes rapaces.

A esto se suma la pérdida de hábitat natural debido a cambios en el uso del suelo, urbanización y actividades agrícolas intensivas que reducen la disponibilidad de alimento.

Además, la presencia humana y las molestias en zonas de cría pueden afectar directamente al éxito reproductor, agravando la situación de una población ya de por sí frágil.

Por qué la recuperación sigue siendo insuficiente para garantizar su supervivencia

Aunque la tendencia reciente es positiva, los expertos coinciden en que 17 parejas no garantizan la viabilidad a largo plazo de la especie. Este tamaño poblacional es insuficiente para mantener una diversidad genética adecuada.

La baja población aumenta el riesgo frente a eventos aleatorios, enfermedades o cambios ambientales bruscos, que pueden afectar a varios territorios simultáneamente.

Además, no todas las parejas logran reproducirse con éxito cada año, lo que limita el crecimiento real de la población y dificulta su recuperación sostenida.

Claves para evitar un nuevo colapso de la especie

Para asegurar la supervivencia del águila perdicera es fundamental aplicar medidas como la corrección de tendidos eléctricos peligrosos, la protección de áreas de nidificación y la mejora de los hábitats de caza.

También es clave reforzar la cooperación entre comunidades autónomas y países, especialmente en zonas transfronterizas como los Arribes del Duero.

El seguimiento científico continuo y la implementación de planes de conservación específicos serán determinantes para consolidar la recuperación y evitar un nuevo descenso poblacional.

El Águila perdicera en Castilla y León en 2025 sigue en riesgo pese a leve recuperación confirma que la especie sigue en una situación frágil y requiere medidas urgentes para garantizar su supervivencia.

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Jordi Company

Jordi Company es bien conocido en el ambiente editorial catalán, precursor del concepto 'free press', y una amplia experiencia de 40 años en TV, radio y prensa ha destacado por 'emprender' y 'fundar' diversos Grupos de Comunicación. Actualmente, está al frente de ECOticias.com, un medio que es visitado en castellano e inglés por lectores de medio mundo y líder en audiencia desde 2004. Company es miembro de la 'Red Internacional de Escritores por la Tierra' (RIET) entre otros.

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