Entre los animales que hibernan en España están el oso pardo cantábrico, los murciélagos, el erizo europeo y el lirón careto, además de varios reptiles y anfibios que pasan el invierno casi inactivos fuera del sur y la costa. Ninguno lo hace con fecha fija. En la Cordillera Cantábrica, los osos entraron en la osera entre el 8 de diciembre y el 3 de febrero y salieron entre el 3 de marzo y el 18 de abril en los pocos seguimientos de 1982 a 1992, según el estudio de Naves y Palomero que publica el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO).
Qué animales hibernan en España y en qué meses
Las fechas son rangos, porque la zona y el invierno de cada año pesan tanto como la especie.
| Especie | Calendario | Matiz | Fuente |
|---|---|---|---|
| Oso pardo cantábrico | Entra de diciembre a principios de febrero; sale de marzo a mediados de abril | Osas con crías de un año y jóvenes, activos | MITECO (datos de 1982-1992) |
| Murciélagos | Sobre todo de diciembre a febrero | En cuevas, grietas o huecos de árboles | SECEMU (2022) |
| Erizo europeo | De noviembre o diciembre a marzo | No hiberna en el campus de Alicante | Atlas de Mamíferos (2007) y Universidad de Alicante (2016) |
| Lirón careto | De unos días a varios meses | Largo en León, corto o nulo en Doñana | Atlas (2007) y MNCN-CSIC (2017) |
| Marmota alpina | Solo está activa de 5 a 6,5 meses al año | Vive en los Pirineos, donde fue introducida | MNCN-CSIC (2017) |
| Lagartija verdosa | Unos 78 días de media desde finales de otoño (Madrid) | Activa todo el año en el sur y la costa | AEMET (2024) |
| Sapo común | Pasa el invierno enterrado | Casi sin pausa en el sur de inviernos suaves | MNCN-CSIC (2014) |
| Tortuga mora | Hasta enero, cuando empieza su actividad principal | Doñana y sureste; los machos paran más en verano | MNCN-CSIC (2015) |
| Víbora hocicuda | Inactiva de octubre o noviembre a febrero o marzo | Se ha visto un grupo de 15 hibernando juntos | MNCN-CSIC (2017) |
Nota: ninguna fuente consultada da una fecha válida para toda España, y para los murciélagos no hay una fecha de despertar documentada.
Hibernación, letargo, torpor e invernación: en qué se diferencian
La hibernación es una forma de torpor: un ahorro de energía con una bajada controlada del metabolismo y de la temperatura del cuerpo. La revisión de Thomas Ruf y Fritz Geiser sobre 214 especies de aves y mamíferos (Biological Reviews, 2015) separa dos estados distintos, y Geiser repite sus cifras medias en 2020:
- Torpor diario. Dura menos de 24 horas y el animal sigue buscando comida. De media, su temperatura baja hasta unos 18 °C y el metabolismo, a un 30 % del basal (el gasto en reposo).
- Hibernación. Dura más de dos días, con despertares periódicos. De media, la temperatura cae de unos 38 °C a unos 5 °C y el metabolismo, a cerca del 5 % del basal.
La palabra letargo sirve para el reposo de invierno y también para el de verano. La Enciclopedia Virtual de los Vertebrados Españoles, del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), habla de letargo invernal en el lirón careto y de letargo estival, o estivación, en la culebra de escalera.
Invernar se usa más para el sitio donde se pasa el invierno que para el estado del cuerpo. SEO/BirdLife escribe que la golondrina común inverna sobre todo en el golfo de Guinea, y la ficha del sapo común del MNCN-CSIC habla de sus lugares de invernada. ECOticias explica aparte la diferencia entre invernación e hibernación. Y el sueño diario es otra cosa, como se ve al repasar cuántas horas duermen los animales dormilones.
El oso pardo hiberna, aunque de forma ligera
El oso pardo cantábrico hiberna menos a fondo que un murciélago o un lirón. Según Naves y Palomero, su temperatura interna baja solo cuatro o cinco grados (de 37-39 °C en verano a 31-35 °C), el corazón pasa de 40-50 pulsaciones por minuto a 8-10 y el consumo de oxígeno cae hasta la mitad. Aun así, puede pasar meses sin comer, beber, orinar ni defecar.
Un macho adulto seguido entre 1986 y 1988 pasó de 39 a 69 días en la osera según el año, y entró entre el 10 de enero y el 3 de febrero. La entrada más temprana, el 8 de diciembre, corresponde a unas crías huérfanas de un año, que llegaron a 100 días en el invierno de 1991-1992 en lo que los autores llaman una situación irregular y excepcional. Son pocos ejemplares y datos antiguos, que según sus autores apuntan a hibernaciones más cortas que en latitudes más frías. De media, los osos cantábricos están activos 9 o 10 meses al año, como recoge la ficha de Francisco J. Purroy en la enciclopedia del MNCN-CSIC. Las osas paren en la osera, y las molestias pueden hacer que la abandonen y pierdan la camada.
Las osas con crías, despiertas en invierno
Un estudio publicado en Acta Theriologica en 2010 contó huellas de oso entre diciembre y marzo, de 1998 a 2007. Las hembras con crías de 11 a 14 meses y los osos de unos dos años que empiezan a independizarse no suelen hibernar, mientras que los de más de dos años sin crías sí reducen mucho su actividad en enero y febrero, según el comunicado del trabajo. Sus autores matizan que las huellas no lo prueban del todo, ya que un oso puede salir de la cueva a ratos.

Erizo, lirón careto y marmota: cuánto dura su hibernación
El erizo europeo hiberna “desde noviembre o diciembre hasta marzo”, y muchos mueren en su primera hibernación, según la ficha de Carlos Nores en el Atlas y Libro Rojo de los Mamíferos Terrestres de España (2007). Hay excepciones: la Universidad de Alicante difundió en 2016 un estudio según el cual los erizos de su campus no hibernan, ya que el clima cálido les da alimento todo el año y los gatos callejeros, comida extra. Es un caso urbano, que no vale para toda la costa.

El lirón careto muestra bien el peso del clima. El Atlas de 2007 habla de ocho meses de sueño invernal en León, cuatro en El Pardo (Madrid) y unos días, o ninguno, en Doñana. La enciclopedia del MNCN-CSIC da en cambio un rango de entre uno y seis meses. En otoño puede llegar a pesar el doble que al despertar, ya que acumula la grasa de la que vivirá en el letargo. Al final del invierno despiertan primero los jóvenes, luego los machos y por último las hembras.
La marmota alpina solo está activa de cinco a seis meses y medio al año y usa madrigueras para refugiarse e hibernar, indica su ficha del MNCN-CSIC. No es autóctona: se introdujo en los Pirineos a partir de 1948.
Los murciélagos hibernan sobre todo de diciembre a febrero
Los murciélagos se aparean en otoño y, con el frío y la falta de insectos, buscan un lugar tranquilo donde hibernar. La rueda anual del tríptico de la Asociación Española para la Conservación y el Estudio de los Murciélagos (SECEMU) sitúa la hibernación sobre todo de diciembre a febrero. Se refugian en cuevas, grietas o huecos de árboles, y las hembras suelen tener una sola cría al año.
Las 32 especies españolas tienen protección especial (Real Decreto 139/2011) y 12 figuran además en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, según el MITECO. SECEMU advierte de que las molestias en los refugios, sobre todo durante la cría y la hibernación, pueden acabar con colonias numerosas. Entre las amenazas que cita figuran las obras en cuevas y la tala de árboles con huecos, y pide mantener la tranquilidad de los refugios donde crían e hibernan.
Reptiles y anfibios: depende de la zona
En reptiles y anfibios, el sur y la costa cambian el calendario. Un seguimiento de la lagartija verdosa en Madrid, Valdemoro y Colmenar de Oreja desde 1992 da una hibernación media de 78 días (entre 29 y 127, según el invierno), de acuerdo con el blog de AEMET. En las zonas más meridionales y costeras, la misma especie está activa todo el año (MNCN-CSIC).
- Sapo común. Pasa el invierno enterrado, en galerías de roedores o bajo las raíces. En el sur de inviernos suaves apenas para (MNCN-CSIC).
- Tortuga mora. En Doñana y el sureste está activa sobre todo de enero a junio o julio, después de la hibernación (MNCN-CSIC).
- Víbora hocicuda. Está activa de febrero o marzo a octubre o noviembre, y se ha registrado un grupo de 15 ejemplares hibernando juntos (MNCN-CSIC).
- Culebra de escalera y galápago leproso. Hay culebras activas en invierno en la mitad sur, y el galápago puede moverse todo el año donde el invierno es templado.
Qué animales no hibernan y qué queda fuera de esta guía
La ardilla roja no hiberna: la enciclopedia del MNCN-CSIC la describe como “activa todo el año y diurna”.
Otros resuelven el invierno viajando, como las golondrinas, que migran en vez de dormir. Según SEO/BirdLife, la golondrina común llega a Andalucía y Extremadura desde enero, pero no es común en la Meseta norte ni en la cornisa cantábrica hasta abril. Su regreso se ha adelantado unas tres semanas en las últimas décadas.
Esta guía solo recoge vertebrados con un letargo descrito en las fichas científicas consultadas. Por eso no entran especies emblemáticas como el lince ibérico. Entre los insectos también hay hibernación: en marzo de 2026, ECOticias informó de que el avispón oriental salía de la hibernación en Córdoba, con las primeras reinas capturadas según el IAS-CSIC. Tampoco entran los bichos que se refugian en casa cuando llega el frío.
Hibernaciones más cortas con el calentamiento
El folleto del proyecto LIFE Osos con Futuro (2020-2025), coordinado por la Fundación Oso Pardo y con la Fundación Biodiversidad como socia, advierte de que el calentamiento global favorece que los osos hibernen menos o no lo hagan: “Es previsible que haya más osos activos en invierno”. Por eso propone informar a quienes hacen deporte o pasean por la montaña. La población cantábrica se recupera desde mediados de los años noventa y las comunidades autónomas la estimaron en unos 370 osos en 2020, según la ficha de la Fundación Oso Pardo.
En la lagartija verdosa del centro peninsular, la hibernación se ha acortado unos 36 días entre 1992 y 2023, en paralelo a la caída de las heladas, según Carlos Cano-Barbacil (Senckenberg) y Javier Cano Sánchez (AEMET) en el blog de AEMET. Los autores piden más estudios, y las cifras de su gráfico indican que la relación con las heladas explica solo entre un 1,7 % y un 4,2 % de la variación de la hibernación.
Qué hacer si encuentras un animal aletargado o un murciélago en casa
No le des comida ni agua y no lo captures ni lo muevas. Según la guía de GREFA ante un animal salvaje herido, hay que vigilarlo a distancia, llamar a un equipo de rescate con la especie, su estado y el lugar, y solo capturarlo o trasladarlo si te lo indican. GREFA atiende sobre todo Madrid, pero tiene un directorio de centros de recuperación de fauna por comunidad autónoma; en Andalucía, por ejemplo, da el 112 como teléfono de varios centros.
Según el protocolo de SECEMU, un murciélago no se manipula directamente, y un adulto puede enfriar su cuerpo para ahorrar energía y parecer muerto, así que conviene fijarse en si se mueve. Si tiene lesiones o un comportamiento extraño, avisa al centro de recuperación de fauna o a los agentes forestales y medioambientales de tu comunidad. Si está dentro de casa y no hay ningún problema, el tríptico de SECEMU dice que normalmente basta con abrir la ventana: saldrá solo cuando oscurezca.










