Un estudio que ha sido liderado por la Universidade do Algarve en colaboración con el CSIC ha revelado que existen lagunas significativas frente al creciente tráfico marítimo en la protección de las áreas que tienen un alto nivel de biodiversidad marina. Han destacado que deben aplicarse medidas de conservación más estrictas si se pretende alcanzar los objetivos globales para 2030.
La realidad es que solo el 16 % de las áreas de alta biodiversidad marina se encuentran protegidas de los riesgos del tráfico marítimo. Y es que, si bien esta actividad es crucial para el comercio global, resulta muy perjudicial para la vida marina y quienes peor lo llevan son los cetáceos, las focas, las tortugas y las aves marinas.
El equipo científico fue capaz de identificar dónde la alta biodiversidad coincide, a nivel global, con una actividad naviera intensa, media, escasa o nula. De esta forma pudieron categorizar dos tipos de áreas prioritarias: las de mitigación y las de preservación.
Biodiversidad marina: solo un 16 % de las áreas clave está protegida
Solo el 16 % de las áreas de gran biodiversidad marina goza de protección frente marítimo, lo que representa una serie de amenazas crecientes para la biodiversidad marina, tales como la contaminación, las colisiones con embarcaciones y las perturbaciones en el comportamiento de las especies.
Un equipo científico, liderado por la Universidade do Algarve (Portugal) con la participación de la Estación Biológica de Doñana del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha revelado en un estudio una cobertura insuficiente de las Áreas Marinas Protegidas y ha subrayado la necesidad de intensificar las medidas de conservación.
La investigación detalla el análisis que se ha llevado a cabo a nivel mundial, en el cual se han identificado las regiones donde la alta biodiversidad coexiste con una actividad naviera intensa o escasa.
Grandes depredadores marinos bajo presión: cetáceos, tortugas y aves
Cerca del 90 % de todas las mercancías del comercio internacional se transportan por mar, esta actividad es crucial para la seguridad alimentaria, la distribución de energía y el acceso a bienes esenciales.
“No obstante, sus efectos sobre la biodiversidad marina son extensos y graves, especialmente en animales grandes como cetáceos, focas, leones marinos, tortugas y aves marinas”, han indicado los autores en el artículo.
Para comprender mejor cómo y dónde se producen estos impactos, el equipo identificó las regiones donde una alta riqueza de especies coincide con una alta, baja o nula densidad de tráfico marítimo.
Áreas Prioritarias de Mitigación y Preservación: dónde coinciden vida y tráfico
Las primeras, a las que denominaron Áreas Prioritarias de Mitigación, se concentran principalmente en zonas costeras, especialmente en el Pacífico central, el sur del océano Índico y el Atlántico Sur.
Las segundas, identificadas como Áreas Prioritarias de Preservación, se ubican sobre todo en las altas latitudes del hemisferio sur, donde la presencia humana es menor, pero existe una alta biodiversidad.
Sin embargo, solo una pequeña parte de estas tres regiones identificadas cuenta con algún tipo de protección.
Las Áreas Prioritarias de Preservación, donde la biodiversidad es alta y el riesgo por tráfico bajo, están protegidas en un 15 %, mientras que las Áreas Prioritarias de Mitigación, donde el tráfico marítimo y la biodiversidad coinciden más intensamente, alcanzan un 16 %.
“Estos datos evidencian importantes vacíos en la protección de la biodiversidad marina y ponen de relieve la necesidad de reforzar las medidas de conservación y planificación del tráfico marítimo a escala global”, ha explicado el investigador de la EBD-CSIC, Marcello D’Amico.
Objetivo 30×30: proteger el 30 % del océano antes de 2030
El estudio sienta las bases para definir políticas que asistan a los desafíos ecológicos del transporte marítimo y que ayuden a alcanzar el Objetivo 30×30, que pretende proteger el 30 % de las áreas marinas para 2030.
“La identificación de zonas con escasa actividad marítima y de áreas donde la biodiversidad coincide con una alta densidad de tráfico ofrece una base objetiva para orientar la planificación espacial marina y la toma de decisiones en materia de gestión”, ha añadido el investigador.
Los datos que se han obtenido dejan en evidencia que existen grandes vacíos en los sistemas de la protección de la biodiversidad marina que se han implementado, por lo que resulta necesario reforzar las medidas de conservación y coordinarlas con una mejor planificación del tráfico marítimo a escala global.
Esta investigación sienta las bases que servirán para definir las políticas necesarias que permitan abordar los desafíos ecológicos del transporte marítimo y alcanzar el ‘Objetivo 30×30’ del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal con el que se han comprometido muchos países y que busca proteger el 30% de las zonas marinas para 2030. Seguir leyendo en EFE / ECOticias.com




















