Los bosques maduros de Aigüestortes destacan en España por su calidad y sus reservas de carbono

Victoria H.M.
Publicado el 16 de octubre de 2026 a las 11:09
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Árboles de distintas edades y madera muerta en los bosques maduros de Aigüestortes

Un bosque no es solo importante por la cantidad de árboles que forman esa masa forestal, sino que esa mirada clave se dirige también en el tiempo que ha tenido ese espacio natural para llevar a cabo el desarrollo de su riqueza ecológica.

Tomamos como ejemplo el bello Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici,donde se ha conocido de manera reciente que sus bosques maduros presentan elevados niveles de conservación, tal y como se desprende de un estudio del CREAF y el CTFC.

Gracias a este análisis de unas 20 masas forestales se ha podido saber mejor su estado y conocer de primera mano por qué preservar estos ecosistemas resulta fundamental para la biodiversidad y el equilibrio ambiental.

El estudio evalúa 432 hectáreas de bosque, con puntuaciones de madurez de entre 5,3 y 8,7 sobre 10, frente al 2,3 de media de las masas forestales catalanas recogido en el Informe del Estado de la Naturaleza 2020. Este Inventario Ecológico y Forestal incorpora 192 parcelas y permite comparar la evolución de estos ecosistemas con los registros de 1993, 2004 y 2014, ofreciendo una perspectiva de tres décadas de seguimiento.

Datos todos ellos que pueden ayudar a la hora de tomar medidas y estrategias que vayan encaminadas a favorecer una mejor preservación de estos bosques y cómo colaborar en la maduración ecológica en otras zonas forestales.

Los bosques maduros del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici

Este espacio natural en Lleida concentra la mayor cantidad y calidad de bosques maduros de España, según un estudio del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) y el Centro Tecnológico Forestal de Cataluña (CTFC).

El trabajo, financiado con fondos europeos Next Generation a través del proyecto BHAVEC, ha evaluado el grado de madurez de una veintena de bosques de este espacio protegido, que alcanzan valores de entre 5,3 y 8,7 sobre 10.

Estas cifras superan ampliamente la media de las masas forestales catalanas, situada en un 2,3 sobre 10 según el Informe del Estado de la Naturaleza 2020.

Los bosques analizados ocupan 432 hectáreas —mayoritariamente abetales, seguidos de pinares de pino albar y pino negro— y se localizan en los valles de Sant Nicolau, Espot y Colomèrs.

«Los bosques maduros tienen árboles de diferentes dimensiones y edades, madera muerta que conforma una estructura arbórea muy compleja, formada por muchos estratos de vegetación», explica el investigador del CREAF y colíder del estudio, Jordi Vayreda.

Esta diversidad crea microclimas que favorecen la retención de humedad, aumentan la resiliencia ante incendios o sequías y ofrecen refugio a especies amenazadas como el urogallo, por lo que Vayreda sostiene que «saber dónde se encuentran estos bosques y preservarlos debe ser una prioridad».

En el marco del estudio se ha elaborado también el cuarto Inventario Ecológico y Forestal del espacio protegido, tras muestrear 192 parcelas.

Por primera vez, el trabajo compara los datos actuales con los inventarios de 1993, 2004 y 2014 y revela que en los últimos 30 años las reservas de carbono se han duplicado en parcelas de abeto (pasando de 69,8 a 148,5 toneladas por hectárea), mientras que en las de pino albar han crecido de 57 a casi 100 t/ha y en las de pino negro de 47 a 65 t/ha.

El investigador del CREAF Lluís Comas destaca que el avance hacia masas más maduras con abundante madera muerta y «dendromicrohábitats» -como cavidades o grietas que sirven de cobijo a la fauna- «demuestra la importancia de utilizar la figura de parque nacional como máxima protección».

Para acelerar este envejecimiento natural en otros sectores, expertos del CTFC proponen intervenciones selectivas como abrir pequeños claros, reducir la competencia alrededor de ejemplares grandes o generar madera muerta en pie y en el suelo, medidas que ya se evalúan en una prueba piloto.

Por su parte, el director del Parque Nacional de Aigüestortes, Lluís Florit, subraya que estos resultados proporcionan herramientas clave para decidir la conservación futura del espacio.

Victoria H.M.

Victoria H.M.

Licenciada en Periodismo, itinerario cultural, desde el año 2005 y con más de 20 años de experiencia profesional tanto en medios convencionales escritos como en gestión de contenidos online y en agencias de comunicación y marketing digital. Formación y experiencia que he complementado con estudios de Marketing Digital, así como con un Máster por la Universidad de Barcelona en Gestión de Instituciones y Empresas Culturales.

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