Mediante un auto del 5 de octubre se ha paralizado la caza de la codorniz común en la temporada 2026-2027 para dar tiempo a la tramitación del recurso de SEO/BirdLife. La ONG denuncia que, en ausencia de un nuevo censo (el anterior data de 2023 y en ese momento se realizaron 3000 capturas), se ha ampliado el permiso de las jornadas autorizadas.
¿Cómo se puede autorizar la caza de la codorniz común en la isla de El Hierro si no se sabe a ciencia cierta cuántos ejemplares quedan? La organización ha denunciado esta situación en la temporada 2026-2027, lo que ha obligado al Tribunal Superior de Justicia de Canarias a suspender de forma preventiva y cautelar la caza de la codorniz.
El día 5 de octubre se emitió el auto del TSJC y SEO/BirdLife comunicó esta medida 10 días después, el 15. El resto de la actividad cinegética en la isla no se verá afectada, ya que la medida cautelar es para la caza de la codorniz común en particular.
SEO/BirdLife explica que el último seguimiento que se hizo del estado de la codorniz común en la isla de El Hierro data de 2023: la estimación en otoño fue de unos 8000 ejemplares, pero en 4 jornadas se capturaron más de 3000.
Aquí se plantea una interrogante fundamental, que resulta decisiva a la hora de valorar su estado de conservación y si es posible la caza de la codorniz: en ausencia de datos científicos que están ajustados a la realidad, ¿cuántas capturas se pueden hacer?
La caza de la codorniz común, suspendida en El Hierro por denuncia de SEO/BirdLife
El Tribunal Superior de Justicia de Canarias ha aceptado la solicitud de SEOBirdLife de medidas cautelares contra la caza de la codorniz común en El Hierro. Mediante auto del 5 de octubre, la Sala de lo Contencioso-Administrativo suspende la caza de esta especie en la isla mientras se tramita el recurso presentado contra la Orden de caza para la temporada 2026-2027 (BOC n.º 126, de 25 de junio de 2026).
La Orden de este año permite la caza de la codorniz en El Hierro durante seis domingos, mientras que entre 2023 y 2025 se autorizaban cinco. La organización apunta que el aumento no se basa en ningún estudio nuevo, ya que el único seguimiento de la población de codorniz común en la isla es de 2023.
Ese año, con cuatro jornadas de caza de la codorniz efectivas, se capturaron más de 3.000 ejemplares de las cerca de 8.000 que se calcularon en otoño. SEOBirdLife insiste en que, desde entonces, no se ha vuelto a estimar la población, y El Hierro no tiene un plan técnico de caza que fije cuántos ejemplares pueden cazarse.
La Directiva de Aves determina que la caza no puede poner en riesgo la conservación de las especies; y para las excepciones que regula, la Comisión Europea considera admisible una extracción en torno al 1 % de la mortalidad anual de la población.
La ONG explica que ese criterio no fija un límite legal para la caza ordinaria, pero da una idea de la escala. En El Hierro equivaldría a entre 53 y 71 codornices por temporada, y en 2023 se cazaron entre 44 y 60 veces más.
Una especie que está en franco declive
Según el último informe Estado de las Aves de España, la codorniz común figura como Vulnerable en la reevaluación del Libro Rojo de 2024. El programa de seguimiento SACRE de SEOBirdLife registra un descenso del 60 % de la población reproductora desde 1998 a nivel nacional.
En Europa, la tendencia también es negativa, y el grupo técnico europeo que estudia la caza sostenible de esta especie ha recomendado suspender temporalmente la caza de la codorniz hasta que se conozca mejor su situación. El problema afecta a más especies: de las 34 especies cinegéticas evaluadas en el Libro Rojo de 2024, solo 14 están en situación favorable.
En Canarias, no hay datos actualizados de productividad, supervivencia ni movimientos de la codorniz que permitan saber cuánta caza puede soportar. Sin esa información, aumentar las jornadas va en sentido contrario al principio de precaución que exige la normativa.
“La codorniz de El Hierro es una de las poblaciones mejor conservadas del archipiélago y, precisamente por eso, merece una gestión basada en datos. Se ha aumentado la presión de la caza sin saber cuántas codornices hay en la isla. Cuando no se conoce el estado de una población, lo razonable es actuar con prudencia “, explica Yarci Acosta, delegado de SEO/BirdLife en Canarias.
SEOBirdLife recuerda que, durante la tramitación de la Orden, las asociaciones de defensa de la naturaleza solicitaron por escrito en el Consejo de Caza de Canarias que no se autorizara la caza de la codorniz mientras no se actualizara la información sobre su estado de conservación, y que la Orden incorporara la información científica que justificara la caza de cada especie. Ninguna de esas peticiones se recogió en el texto final.
Propuesta de colaboración de la ONG
SEOBirdLife traslada a la Consejería competente y al Cabildo de El Hierro su disposición a trabajar conjuntamente, así como con las sociedades de cazadores, para hacer un seguimiento anual de la población con un método común y verificable.
Es fundamental tener un registro de capturas fiable por jornada y zona; obtener el cálculo de una extracción sostenible a partir de esos datos, recogido en un plan técnico de caza para la isla y trabajar para recuperar los cultivos de secano y los pastos de los que depende la especie.
Planes de gestión para recuperar las aves cinegéticas
La situación de las aves cinegéticas es preocupante en el conjunto de España. Según el informe Gestión sostenible de la caza y conservación de aves silvestres en España 2026, publicado por SEO/BirdLife el pasado mes de julio, el 57 % de las 35 especies cinegéticas analizadas en la península ibérica y Baleares presenta tendencias poblacionales negativas.
Otro 26 % tiene poblaciones muy pequeñas o carece de información suficiente para conocer su evolución. En conjunto, casi el 83 % de las especies se encuentra en alguna de estas situaciones, lo que pone de manifiesto la necesidad de revisar urgentemente cómo se está gestionando su aprovechamiento cinegético.
Ante esta situación, SEO/BirdLife reclama a todas las comunidades autónomas que pongan en marcha planes de gestión de las especies cinegéticas basados en información científica actualizada, con objetivos de conservación, seguimiento de las poblaciones, controles efectivos de capturas y medidas para recuperar sus hábitats.
Estos planes, tal como se contempla en la mayoría de las legislaciones cinegéticas, deben contemplar la suspensión de la caza cuando las poblaciones estén en declive o no existan datos suficientes para demostrar que su aprovechamiento es sostenible. La organización pide también al Gobierno de España que impulse estrategias de conservación coordinadas para las especies en declive que afectan a varias comunidades autónomas.
La recuperación de estas aves exige abordar las causas de su disminución, especialmente la degradación de los hábitats agrarios y de los humedales, y evitar que la mortalidad cinegética agrave una situación ya desfavorable, por eso se han tomado medidas contra la caza de la codorniz.













