Naturaleza

Descubren un misterioso pulpo en las profundidades del océano y los científicos coinciden: casi al 100% podría ser una nueva especie jamás registrada

Descubren un misterioso pulpo en las profundidades del océano y los científicos coinciden: casi al 100% podría ser una nueva especie jamás registrada

Un pulpo de color púrpura y grandes ojos ha abierto una incógnita a 1.235 metros bajo el mar. El animal fue observado y recogido el 7 de julio de 2026 por el vehículo submarino SuBastian durante la expedición Deep Wonders of Trinidad and Tobago, y podría ser el primer ejemplar conocido de una especie aún no descrita.

La conclusión importante, por ahora, es otra. No hay una nueva especie confirmada, sino un candidato excepcional que deberá superar comparaciones anatómicas, revisión de colecciones y análisis de ADN. El ejemplar será conservado en Trinidad y Tobago y quedará disponible como referencia para futuras investigaciones.

Un hallazgo bajo enorme presión

La imagen oficial del robot submarino sitúa al pulpo a 1.235 metros de profundidad, con el agua a 4,74 °C. La grabación muestra al animal sobre un fondo rocoso, con los brazos recogidos y unos ojos oscuros que destacan bajo las luces del vehículo.

A esa profundidad, la presión total ronda las 124 atmósferas, ya que aumenta aproximadamente una atmósfera por cada 10 metros de agua. No es poca cosa. Ese entorno explica por qué la observación y la recogida tuvieron que realizarse con un robot, muy lejos de lo que puede alcanzar un buceador recreativo.

Aún no tiene nombre

Un aspecto llamativo no basta para anunciar una especie nueva. Los científicos deben demostrar que el animal posee características que lo separan de todos los pulpos ya descritos, y también descartar que sea una variante de una especie conocida.

El Código Internacional de Nomenclatura Zoológica exige una descripción que señale esas diferencias y la designación explícita de un ejemplar de referencia. Después debe publicarse el nombre de manera formal. Hasta que eso ocurra, la expresión correcta sigue siendo «posible nueva especie».

Qué estudiarán ahora

El equipo examinará la anatomía del pulpo, sus características biológicas y su ADN. Después comparará los resultados con la información disponible sobre otros ejemplares y especies. Es el trabajo menos vistoso que una inmersión en directo, pero es el que decide el resultado.

Una especie puede describirse a partir de un único holotipo, aunque un solo animal no permite conocer toda la variación que puede existir dentro de su población. Por eso la cautela importa. El análisis también podría concluir que se trata de una especie ya conocida que nunca se había registrado en esas aguas.

Por qué no volverá al mar

El equipo no espera devolver el pulpo a las profundidades. Los cambios bruscos de presión y temperatura durante el ascenso hacen muy improbable que un animal adaptado a ese ambiente sobreviva al viaje hasta la superficie.

Tras los estudios, el ejemplar permanecerá en Trinidad y Tobago dentro de una colección de museo, disponible para investigadores, docentes y futuras generaciones. No será un simple trofeo en una vitrina. Si se confirma la nueva especie y se designa como tal, podría convertirse en el holotipo que fije la aplicación de su nombre científico.

Una expedición histórica

La misión comenzó el 29 de junio y continuará hasta el 28 de julio de 2026 a bordo del R/V Falkor (too), del Schmidt Ocean Institute. Está liderada por la bióloga de aguas profundas Diva Amon y reúne a un equipo formado principalmente por científicos de Trinidad y Tobago, junto con especialistas internacionales.

Se trata de la primera expedición científica de aguas profundas liderada por el país. El dato que explica su importancia es contundente. El 93 % de la jurisdicción marina de Trinidad y Tobago está por debajo de la profundidad accesible para el buceo recreativo, por lo que su mayor ecosistema permanece, en buena parte, fuera de la vista.

Qué buscan bajo el Caribe

La geología de las islas puede albergar filtraciones de metano, volcanes de lodo y arrecifes mesofóticos, pero muchas zonas apenas han sido documentadas. La expedición utiliza SuBastian y el sistema de cámaras y sensores DORIS para crear una línea de referencia sobre los hábitats, las especies y las condiciones del agua.

Los investigadores también probarán una técnica de criopreservación con un crioprotector a -20 °C para conservar invertebrados marinos. En el fondo, lo que busca la misión es reunir datos que sirvan para tomar mejores decisiones sobre el océano del país. Y ahí el misterioso pulpo es solo una pieza, aunque sea la que más miradas ha atraído.

Mucho más que un pulpo

¿Cómo se protege un ecosistema que ni siquiera se conoce bien? Las campañas de exploración permiten saber qué vive en cada lugar y establecer una referencia para detectar cambios futuros. Sin esa fotografía inicial, cualquier pérdida puede pasar desapercibida.

El equipo lo resumió con una frase sencilla. «Cada inmersión tiene el potencial de revelar algo que el mundo nunca ha visto antes». El hallazgo no demuestra todavía que exista una especie nueva, pero sí deja clara la enorme laguna de conocimiento que persiste bajo el Caribe.

Qué ocurrirá ahora

La expedición seguirá recogiendo imágenes, muestras y datos hasta finales de julio. El estudio taxonómico continuará después y los propios responsables señalan que la identificación todavía está en marcha. La ciencia lleva su ritmo, incluso cuando una imagen despierta la curiosidad de miles de personas.

Si el ADN y la anatomía encajan con una especie conocida, el registro seguirá siendo valioso porque ampliará la información sobre su distribución y profundidad. Si las diferencias son suficientes, llegará la descripción formal y el nombre. 

La información oficial sobre la misión y el hallazgo ha sido publicada por el Ministerio de Planificación, Asuntos Económicos y Desarrollo de Trinidad y Tobago.

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